“Mi amigo”

Es uno de los temas principales de la Biblia, pero antes veamos que es un amigo.

Un amigo es una persona con quien se mantiene una amistad. Una amistad es una relación afectiva entre dos personas, construida sobre la base de la reciprocidad y el trato asiduo.

En una época en que podemos chatear o charlar sin esfuerzo mediante texto y la mensajería instantánea, son esos gestos grandes y pequeños, los que parecen ser más importantes para definir una relación de amistad, demostrando sus valores fundamentales como son la lealtad, el amor, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso.

La amistad funciona en ambos sentidos, y a veces los verdaderos actos de amistad son aquellos por los que no se espera recibir nada a cambio, ni siquiera reconocimiento por las buenas acciones.

La verdadera amistad es algo muy difícil de encontrar. Pero la sabe reconocer cuando ocurre.

Las amistades son “como una pirámide”, llena de personas que decimos “son conocidos”, mientras que en el vértice superior está ese “mi amigo”, uno que sobresale y que destaca entre todos los demás.

La amistad no es fácil, porque es casi como añadir un nuevo miembro a la familia, lo que trae consigo ciertos riesgos y ciertas responsabilidades.

La amistad es también en cierto modo, amenazante, es como si estuvieras invirtiendo en una persona en concreto, a quien le vuelcas aspectos de tu intimidad, sin saber qué va hacer con esas confidencias.

La amistad no dura para siempre, por diferentes y múltiples circunstancias, por ese motivo lo mejor es “Quererlo y cuidarlo como si este fuera el último día que vas a estar a su lado.»

Como decía al principio, “Mi amigo”, es uno de los temas principales de la Biblia, cuando el mismo Dios creador de cielos y tierra, dice de una persona como tú y como yo, que este es “Mi amigo”. Un ejemplo de esa persona fue Abraham.

Santiago 2:23 “Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.”

Pero no solamente con Abraham, sino que hoy tú y yo tenemos la oportunidad de ser llamados por Dios mismo como “Mi amigo”.

Lo que hizo Abraham es lo mismo que podemos hacer nosotros en el día de hoy.

¿Te gustaría que Dios mismo te presentara de esta forma?: “Presten atención toda la creación en los cielos y en la tierra, porque quiero presentaros a (aquí estará tu nombre), mi amigo”.

Si te preguntas como ser amigo de Dios, acompáñame

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