¡Cómo han pasado los años!

Parece que fue ayer cuando todo comenzó, pero los años que han pasado, no han podido hacer que pase esa primera ilusión, que sigue tan viva como el primer día.

Esta frase, nos muestra que las ganas, la ilusión, el deseo, la actitud, la motivación…. No es una cuestión de edad, ni de tiempo, esto es así, porque lo que hay dentro es un espíritu inquebrantable.

No importa si para ti, han pasado pocos o muchos años, mi pregunta es:

¿Es este tu caso?, ¿Te ves reflejado en esta frase?, ¿Aquella primera ilusión sigue tan viva y poderosa como el primer día?.

Nosotros a lo largo de nuestros años tenemos diferentes ilusiones, muchas desaparecen y alguna se mantiene aunque no con la misma intensidad y fuerza que al principio, y eso es porque dependemos de la realidad que va cambiando las cosas.

El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, tienen una publicación de ejercicios para fomentar la ilusión, que puedes descargar en este enlace:
Hay algunos consejos que nos ayudarán a mantener encendida la llama de la ilusión:
Tener retos: proponte metas y propósitos realistas que te motiven y te comprometas.
Disfrutando de tu día a día, ¡Invirtiendo tu tiempo en algo que valga la pena!
No te compares: quiérete por ser único y especial. Ya eres lo suficientemente valioso por ser tú mismo.
Ser agradecido: es muy valioso y saber agradecerlo es clave para tener una vida feliz.
Hacer cosas que te motiven y te gusten: son una fuente de ilusión. ¡Búscalas!
Confiar en ti mismo y lucha por lo que quieres: luchar genera una energía que hace que te sientas vivo e ilusionado por las cosas que haces.

Pero además quiero llevarte a un ejemplo vivo que tenemos en la imagen, que es un extracto de una carta.

Porque hoy, con este inicio ¡Cómo han pasado los años!, quiero dar un reconocimiento de gratitud a esa persona de 96 años, un misionero del Señor, que nos ha escrito su última carta, pero eso no quiere decir que haya terminado su labor.

Los que le conocemos podemos dar testimonio, que es un ejemplo de que es posible mantener viva la ilusión del primer día, aunque hayan pasado muchos años.

Y esto es posible porque el primer día puso su mirada en la meta y hoy con 96 años, sigue mirando al mismo punto.

La Biblia nos habla de esa meta: “prosigo a la meta, me extiendo a lo que está adelante, olvidando lo que queda atrás persevero al premio en Cristo Jesús” (Filipenses 3: 13-14).

¿Quieres conocer más de esta meta, de este camino, y de qué forma te dará una nueva ilusión donde no será afectada por el tiempo?

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