¡Perder para ganar!

La Real Academia Española define la palabra “pérdida” como “carencia, privación de lo que se poseía, cantidad o cosa perdida”.

Aunque la vida es un constante cambio, con constantes perdidas y constantes ganancias, donde algunos los escogemos y otros nos vienen impuestos por la vida o el azar, pero la vida es eso, una constante adaptación a estos cambios.

No es fácil perder, no nos han enseñado a perder, ni tampoco que la pérdida pueda ser algo positivo.

Ante una pérdida nos han inculcado frases como “no llores”, “no estés triste”, “no te enojes”. Pero la pérdida comporta en muchas ocasiones frustración, ira, tristeza, pena, incluso melancolía por lo que hemos perdido, y por eso el dolor, la rabia, la tristeza, aunque sean experiencias duras, son sanas y necesarias. Cuanto antes se pase el duelo, antes empezará la fase de rehabilitación y adaptación.

Veamos algunos tipos de pérdidas:

Pérdidas ligadas al desarrollo: (pérdida de la niñez para ganar la adolescencia o pérdida de la adolescencia para entrar en la adultez).

Pérdida del país y tradiciones culturales en el caso de emigrantes para ganar conocer algunas nuevas.

Pérdida de objetos externos y bienes materiales, del trabajo, de estatus, de roles sociales, situación económica, pertenencias…

Pérdidas emocionales como pueden ser vínculos afectivos: pérdidas de amistades, familia, rupturas de pareja…

Pérdidas de aspectos de sí mismo, como por ejemplo pérdida de salud, tanto pérdidas físicas como psicológicas.

Pérdida de un ser querido, los que hemos pasado por esa pérdida, no hace falta decir nada mas.

Podemos pensar en una pérdida como positiva, como por ejemplo: elegir perder peso, el terminar la amistad con una persona que es mala influencia, romper con una relación de codependencia y de maltrato que nos estaba haciendo daño. Todas estas son pérdidas provocadas por una necesidad o por conveniencia, de las cuales se obtienen resultados positivos a corto o a largo plazo.

¡Perder para ganar!

Es un patrón que está muy presente y es muy real a lo largo de toda la Palabra de Dios.

En algunos casos la pérdida se produce de forma inesperada y podemos apreciar la reacción de las personas que tienen su confianza en la Palabra de Dios.

En el caso de Adán y Eva, ellos voluntariamente decidieron perder la comunión que tenían con Dios por ganar algo que creían mejor, aunque fueron engañados.

¿Alguno de nosotros nos identificamos con ellos?, ¿Hemos decidido tener por pérdida lo que conocemos de la Palabra de Dios, por intentar ganar algo mejor?

Lo máximo que podemos ganar es el mundo entero, como le dijo Satanás a Jesús, todo esto te daré si postrado me adoras, pero nos engañamos a nosotros mismos, porque lo que perdemos es mucho mayor y de mejor precio, lo que perdemos es nuestra alma.

Veamos esto un poco más en detalle y entenderemos bien lo que es ¡Perder para ganar!

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