¡Una gran sorpresa!
“La vida está llena de sorpresas, cuando menos te lo esperas te pasan las cosas que menos te imaginas”.
El mundo de las emociones es verdaderamente interesante. Solemos reconocer dentro de las emociones: la alegría, la tristeza, la ira y el miedo. Sin embargo, a la hora de hacer la lista nos solemos olvidar de la sorpresa y el asco.
La sorpresa es una de las seis emociones básicas, es la emoción más fugaz e inesperada de todas. Se produce ante una novedad de forma repentina, y se vincula rápidamente a otra emoción que sea congruente con la situación, y acto seguido desaparece con la misma rapidez.
Pero, ¿Cómo se vinculan las emociones?, un ejemplo: llegas a tu casa y en la puerta encuentras a tu amado con ramo de flores, por lo que la primera reacción es una sorpresa, pero luego aparece la alegría y la sorpresa ya pasó.
La sorpresa no es ni positiva ni negativa, se trata de una emoción neutra. Observemos algunas de sus características:
– Es la emoción más breve de todas.
– Se produce de forma súbita.
– La pueden generar estímulos novedosos.
– Puede darse ante un aumento brusco de estimulación.
– La sorpresa es el reflejo de una realidad: en nuestro futuro hay mucho de impredecible.
– Se intensifica cuando la situación es importante para nosotros.
– Viene marcada por la emoción que le sigue.
– Facilita la atención ante nuevos estímulos.
– Puede producirse ante la interrupción de la actividad que se está realizando en el momento.
Ahora bien, la sorpresa es importante porque facilita la curiosidad y el aprendizaje. También facilita tanto la aparición emocional como la conductual apropiada ante situaciones inesperadas.
Además, posee efectos fisiológicos y subjetivos, veamos cada uno de ellos:
Los efectos fisiológicos son los que están relacionados con el funcionamiento del organismo y se dan dos tipos de activaciones:
– Activación del sistema nervioso autónomo. Hay una disminución de la frecuencia cardiaca, vasoconstricción periférica y vasodilatación cefálica, aumento brusco de la conductancia de la piel y se produce la dilatación de nuestras pupilas.
– Activación del sistema somático. Se da un incremento momentáneo de la actividad neuronal que se puede detectar por una desincronización.
– Además, hay una expresión corporal característica. Se elevan nuestras cejas y párpado superior, se dilatan nuestras pupilas, se abre nuestra boca y desciende nuestra mandíbula. Pueden doblarse un poco nuestras rodillas e inclinarse nuestro cuerpo si estamos de pie. Y, podemos acompañarla de sonidos o palabras como: ¡ah¡, ¡oh¡, mmm…
Efectos subjetivos basados en los juicios y sentimientos de cada persona. Su duración va a depender del momento en el que inicie la reacción emocional posterior. El principal es el efecto llamado “mente en blanco“. Esto sucede porque la situación nos coge desprevenidos y porque es difícil de dar una explicación a lo que está sucediendo justo en ese momento.
¡Una gran sorpresa!. Esta emoción también la encontramos a lo largo de la Palabra de Dios, vamos a considerar uno de estos momentos, cuando un ángel se presenta delante de una joven.
¿Me acompañas para ver lo que sucedió y lo que quiere enseñarnos hoy?
