¿Cómo estás de paciencia?

La paciencia no significa, “sentarse a ver pasar la vida”, sino que es una actitud necesaria para vivir en el aquí y ahora, disfrutando del momento presente, viviéndolo, sintiéndolo y siendo conscientes del mismo.

“La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.” -Immanuel Kant-

No sabemos esperar, el mundo del “Ya”, nos ha atrapado, nos hace correr, nos pone plazos de fechas límites, se ha perdido la meditación de una decisión, hacemos las cosas de forma premeditada, intentando adelantar al mañana, pero perdemos el presente, y vivimos con las consecuencias físicas y mentales de no saber esperar.

La paciencia nos ayuda a observar la vida y nos permite avanzar, ajustándonos al momento y al ritmo de la misma. Se trata de no pretender que sea de otra manera, sino de saber esperar y mantener la calma, para la llegada de las oportunidades y aprovecharlas desde el momento que ocurra cuando tengan que ocurrir.

“Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.” -Benjamín Franklin-

Si eres una persona que necesita desarrollar la paciencia, que sepas que no es fácil, tampoco imposible y que tendrás que incluir nuevos hábitos, que vamos a repasar ahora:

Añadir paciencia: Para desarrollar la paciencia también hay que tener paciencia. No se logra de un día para otro. Demanda tiempo y esfuerzo. Inténtalo.

Revisar las costumbres: Introducir márgenes de espera y pausas necesarias en las decisiones que tengamos que hacer, quitando las reacciones aceleradas.

No juzgarnos: Somos personas que acertamos después de varios fallos y cuando estos aparecen no debes juzgarte, aprende a aceptarte tal y como eres, y la consecuencia de esto es que tendrás mayor capacidad para desarrollar la paciencia.

Tomar distancias: Cuando nos damos cuenta que en nuestro interior aparece el malestar o la inconformidad, es momento de alejar esas emociones o sentimientos y no permitir que se perpetúen y nos lleven a un estado de tensión constante que nos arrastra a la impaciencia.

Bajar la velocidad: Si no soportas la lentitud, si quieres hacerlo todo rápido, probablemente no diferencies entre una buena o mala decisión, o entre una buena o mala acción, recuerda solo es un momento de espera.

Respirar: Tomarnos unos momentos para respirar antes de tomar una decisión, es una costumbre muy saludable que nos ayuda a desarrollar la paciencia.

Pero si no nos preocupamos por estas cosas y lo que hacemos es todo lo contrario como “sentarse a ver pasar la vida” o “cargar en otras personas lo que nos corresponde cargar a nosotros de esa responsabilidad”, entonces, si estamos en esa actitud, hablamos de otro aspecto que no es falta de paciencia, sino la “depravación que hay dentro nuestro”. Pronto tocaremos este tema también, muy interesante.

¿Cómo estás de paciencia?

Y cómo ya estamos acostumbrados, la Palabra de Dios también tiene que decir mucho y desde varias facetas con el tema de la paciencia.

La Palabra de Dios, presenta al Creador de cielos y tierra como el Dios de toda paciencia, que muestra Su Paciencia para con todos, también para contigo y para conmigo, y lo hace con un solo propósito.

La Palabra de Dios, nos muestra cómo vivió Jesús la paciencia, de donde nosotros podemos seguir aprendiendo en otros conceptos más delicados, Si tienes una Biblia busca estos pasajes:

1. Jesús era paciente con los que le insultaban: (San Marcos 15:29-32) Y cómo reaccionaba: (San Lucas 23:34)

2. Jesús era paciente con sus perseguidores: (San Lucas 21:16-19)

3. Jesús era paciente con las cargas: (San Mateo 11:28-30)

4. Jesús era paciente con el menos espiritual: (San Lucas 10:38-42)

5. Jesús era paciente con el que no comprende: (San Marcos 8:14-21)

6. Jesús era paciente en el cumplimiento de Su misión: (Isaías 53:4-7)

¿Cuánto tiene que enseñarnos la Palabra de Dios a nosotros?, esto y mucho más, pero tienes libertad para decidir continuar o dejar tu proceso ahora cuando has comenzado bien.

Si quieres continuar, vamos a conocer de cerca este versículo de la conversación de Jesús con sus discípulos: “Y estando juntos, les mandó (Jesús) que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí” Hechos 1:4

Ellos esperaron con paciencia la venida del Espíritu Santo, y hoy vamos a conocer quién es el Espíritu Santo. ¿Me acompañas?

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