¿Puedes perdonar a…
…tu prójimo?, sí, tu prójimo, esa persona que con sus ofensas y agravios te ha generado heridas y sentimientos negativos y una colección de espinas clavadas que te han limitado en este momento.
Aunque hay que tener cuidado porque a veces, asumimos ciertas actuaciones como afrentas o actos de desprecio cuando lo que hay detrás es un simple desacuerdo o un malentendido. Así, y con el fin dejar de ver traiciones donde no las hay, debemos ser capaces de ampliar nuestro sentido de comprensión y nuestra capacidad de perdón.
Partimos que el perdón es una decisión, no un sentimiento. Podemos elegir perdonar o no perdonar. ¿Pero que produce el perdón?:
– Tiene una función transformadora y nos ayuda a dejar ir los sentimientos negativos para permitir la aparición de otros sentimientos, que pueden ser positivos o neutros.
– Nos ayuda a entender que hay otras opciones diferentes a mantener el resentimiento y dolor que nos provoca el daño causado.
– Reducimos las respuestas negativas hacia los transgresores, y nos encontramos más motivados a mostrar comportamientos positivos en su lugar.
– Generamos un nuevo significado de la situación de agravio, lo cual incrementa nuestra sensación de bienestar, e incluso nos ayuda prevenir problemas psicológicos y reparar y mejorar las relaciones interpersonales.
– Nos libera del resentimiento, de ese “hacer presente” el pasado, de revivir una y otra vez el dolor del pasado.
– Es aprender a “dejar ir” para reinventar un nuevo “yo” que asume el pasado pero que se ve con fuerzas para aprovechar el presente.
Pero perdonar no es negar ni olvidar, no hay que minimizar o excusar la falta, no significa necesariamente retomar la relación o reconciliación con la persona que nos ha dañado, sino estar dispuestos a gestionar las emociones que nos mantienen atrapados en situaciones del pasado.
Y esto será un proceso que llevará su tiempo para convertir estos sentimientos negativos en un nueva actitud de perdón hacia quien nos ha generado un agravio. Aunque no todos lo logran, no todos somos capaces de dar el paso para ofrecer el perdón. La razón de ello reside en la creencia de que perdonar es una forma de debilidad.
¿Puedes perdonar a tu prójimo?, Sí podemos hacerlo con el tiempo y con algunas limitaciones.
Ahora nos queda otra pregunta con respecto a perdonar.
¿Puedes perdonar a… Dios?.
No es una broma, es una pregunta seria, porque a Dios le hacemos responsable y culpable de muchas cosas, ya sean que nos afecte a todos (guerra, hambres, injusticias, etc) o sean cosas personales (la pérdida de un amado, la aparición de una enfermedad, etc), y aquí nos vemos reflejados los que nos definimos cristianos y no cristianos.
Y los sentimientos negativos que tenemos contra Dios son exactamente los mismos que tenemos contra nuestro prójimo. Y como la impotencia que sentimos es tan grande, solo podemos preguntar ¿Por qué este acontecimiento?, y esa pregunta se repite a lo largo de mucho, mucho y mucho tiempo.
Si sientes que Dios te ha fallado, que aquello que Él ha permitido en tu vida, te ha ocasionado heridas y sentimientos negativos y una colección de espinas clavadas que te están limitando en este momento. Entonces en este momento, lo que Dios quiere es que te acerques a ÉL, porque le vas a conocer de una forma muy especial en uno de sus atributos.
