¿Te gusta jugar?

El juego ha formado siempre parte del desarrollo de la persona, y en especial el juego simbólico.

Es el juego de imitar roles, es el juego por excelencia de la infancia y el que domina gran parte de nuestros primeros años, aunque nunca desaparece como veremos.

El juego simbólico es todo aquel juego espontáneo, que surge de modo natural en casa, en el parque o en el cole, en el que los niños y nosotros utilizamos nuestra capacidad de representación mental para recrear todo un escenario de juego. Mediante este tipo de simbolización podemos observar como convertimos una escoba en un caballo o un palo en una varita mágica. Es ese tipo de juego en el que representamos a personajes reales o imaginarios.

Algunos aún seguimos jugando a estos juegos pero de una forma más profesional como es mi caso en esta foto, recreando un campamento de soldados romanos.

Los padres debemos facilitar el juego simbólico y favorecer su desarrollo permitiendo que nuestros niños recreen diferentes situaciones y personajes de forma espontánea o dirigida por un adulto.

Los beneficios del juego simbólico se observan en todos los planos del desarrollo infantil, desde la psicomotricidad a la expresión de las emociones, incentivando y estimulando todo un abanico de habilidades personales y sociales de los niños a la vez que mejora su capacidad lingüística.

Así pues el juego simbólico estimula el desarrollo de las funciones físicas, psíquicas, afectivas y sociales de los niños.

Veamos algunos más de estos beneficios:

1. Fomenta la imaginación y la creatividad.

2. Incentiva el aprendizaje de nuevas conductas.

3. Promueve la adquisición de habilidades y competencias sociales como el trabajo en equipo, la cooperación, la negociación, la empatía.

4. Permite la adquisición de nuevo vocabulario.

5. Libera tensiones y ayuda a exteriorizar sentimientos y emociones. Jugando a ser los niños pueden manifestar sus miedos, angustia, rabia o tristeza de un modo adecuado sin temor a que nadie les reprenda.

6. Facilita el conocimiento de sus propias posibilidades físicas desarrollando su psicomotricidad y dominio de su cuerpo.

7. Facilita el conocimiento del entorno que les rodea y el funcionamiento de las cosas.

8. Fomenta la autoestima y el autocontrol, proporciona confianza en uno mismo.

9. Estimula la curiosidad, motor de cualquier aprendizaje.

10. Ayuda a estructurar el pensamiento.

‘Un niño que no juega será un adulto que no piensa’ (Shchiller)

Amigos, hemos entrado en el tiempo cuando la mayoría de la enseñanza que vamos a recibir nosotros y nuestros hijos, son con medios visuales – Cine, Tv., Internet, etc.

Tenemos cinco sentidos y no todos los usamos para aprender. Me parece que tenemos que ser más creativos y mucho más abiertos de mente para aprender de la Palabra de Dios.

¿Qué te parece, si ahora usamos la Biblia para preparar un juego simbólico?

Recuerda: la participación en la Historia Divina es la mejor manera de aprender algo para nuestra vida. ¡Vale la pena!

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