¿Te gusta recibir cartas?

Cuando era jovencito, mis abuelos esperaban con ilusión la llegada de las cartas de sus hijos, y cuando las recibían, preparaban todo un ritual al que me invitaban para que se las leyera, y luego para contestar lo que mis abuelos me dictaban. Eran unos momentos muy queridos y que recuerdo con gran satisfacción.

El libro de proverbios en la Biblia, es una de esas «cartas» que el Señor nos ha dejado como un padre a un hijo, dándole consejos. La relación entre padre e hijos es fundamental en el libro de proverbios. De hecho es el marco que da unidad a todo el texto.

Ahora si tú eres padre como yo, vamos a adoptar el papel de hijos, para poder encontrar en este libro las piezas fundamentales que necesitamos para comenzar nuestro aprendizaje y de esa forma transmitir posteriormente a la siguiente generación.

Comencemos viendo ¿Cuál es la responsabilidad de Dios como nuestro Padre en esta carta que nos ha dejado, el libro de Proverbios ?

Enseñar: «Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre;» (Proverbios 1.8, RVR60), Dios no delega esa responsabilidad en nadie, Él nos enseña directamente a través de Su Palabra, de ahí la importancia de leerla.

Corregir: «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.» (Proverbios 13.24, RVR60), «Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará alegría a tu alma.» (Proverbios 29.17, RVR60), Dios es bueno, misericordioso, paciente… y esos atributos son los que aplica en nuestra corrección, por eso produce descanso y alegría.

Ser ejemplo: «Justo es quien lleva una vida sin tacha; ¡dichosos los hijos que sigan su ejemplo!» (Proverbios 20.7, NVI), Dios se pone como ejemplo en todas las áreas de Su Vida, para que le imitemos siempre.

¿Y cuál debe ser nuestra actitud y nuestra responsabilidad como hijos que quieren alcanzar esa sabiduría?

Guardar las enseñanzas: «Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre;» (Proverbios 6.20, RVR60), aplicando y poniendo en práctica lo que la Palabra de Dios nos va enseñando.

Buscar su consejo: «El hijo sabio recibe el consejo del padre; Mas el burlador no escucha las reprensiones.» (Proverbios 13.1, RVR60), para honrar siempre a Nuestro Padre en cualquier situación, momento o decisión.

Alegrar el corazón de los padres: «El hijo sabio alegra al padre; Mas el hombre necio menosprecia a su madre.» (Proverbios 15.20, RVR60), viviendo con sabiduría y no echando a perder nuestras vidas.

Qué maravilla tener estas cartas de Dios, en donde podemos aprender cual debe ser nuestra relación padres-hijos. Leerlas y guardarlas como semillas que luego darán su fruto.

En la lectura de la Palabra de Dios, encontrarás ese día, que habla de un aspecto especial de la relación padres-hijos.

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