“Voy a mi hogar”
El hogar para muchos no es un lugar físico, sino, el concepto sobre donde perteneces. Suele ser donde se encuentra tu familia o el lugar (o país) en que naciste y donde está tu corazón.
Para otros es el lugar donde vives solo o acompañado y está en ti hacerlo acogedor, cómodo y tranquilo para convertirlo en tu hogar. Por otro lado suele ser el lugar al que quieres volver siempre, sobre todo en los momentos duros, esto para sentirte protegido.
La palabra hogar se usa para designar el lugar donde una persona vive, donde siente seguridad, calma y paz.
Es también el lugar en el que históricamente se desarrollaban las actividades y relaciones específicas de la vida familiar, desde el nacimiento a la muerte de muchos de sus componentes, con las variantes típicas de cada época, cultura, clase social o clima.
Remontándonos a las investigaciones históricas, se dice que la palabra hogar proviene del lugar en el que se reunía, en el pasado, la familia a encender el fuego para calentarse y alimentarse.
Es interesante como actualmente el término hogar también se suele aplicar a todas aquellas instituciones residenciales que buscan crear o ser lo más parecido a un ambiente hogareño, por ejemplo: hogares de retiro, hogares de crianza, etc.
«Cuando hallas tu hogar, simplemente sabes, porque sientes que estás en el lugar indicado».
El hogar es el lugar donde el amor debe abundar y rebosar a todos los que entran en él. Cuando no hay ese amor, el hogar se reduce a un sitio de servicio completo: comida, ropa, cama y poco más. En esa situación no es nada raro que uno deja de llegar y encuentra otro sitio donde puede recibir lo mismo pero más en el aspecto emotivo.
“Voy a mi hogar”
La Palabra de Dios, nos habla de un hogar en los lugares celestiales preparado para aquellos que han creído el mensaje de salvación y perdón, que Dios nos ha ofrecido.
