Hay algo especial en ti
Cuantas veces separamos a una persona en “ordinaria” o “especial”, y consideramos a esta solamente en los casos cuando él logró algunos éxitos increíbles, alcanzó alturas sin precedentes o tiene capacidades fenomenales.
Pero cuando digo “hay algo especial en ti”, no tiene que ver con ninguna cualidad personal que muestres y que te hace ser reconocido por los que te rodean.
Hay algo especial en ti, porque Dios lo puso ahí en el momento que fuiste engendrado, fue Su Aliento de Vida, y es lo que Él ve, y por eso todo tu eres especial para Dios
A lo mejor no conoces a Dios, o no tienes buen concepto de Dios, o quizás sientas en ocasiones que Dios está decepcionado de ti, por tus tropiezos y errores y que te gustaría volver atrás para comenzar de nuevo.
Pero aún con estos sentimientos y pensamientos, no cambia el hecho de que Dios puso algo especial dentro de ti, y que en este momento tu eres especial para Dios.
En la Biblia vemos más de ese Dios y de su trato especial con nosotros, un trato especial para una persona especial, y conoceremos entre otras muchas cosas:
– Su amor por nosotros antes de que naciéramos
– Su llamada y su búsqueda cuando estamos perdidos y aun cuando somos sus enemigos
– Su cuidado desde la sombra, en esos momentos de peligro y de dudas y de nula visión
– Su gozo porque ve su obra terminada en nosotros, aun cuando falta mucho camino todavía
– Su disposición de escucha y rápido auxilio cuando volvemos nuestra mirada hacia Él.
Ahora dime ¿Qué tipo de persona te considera Dios a ti? “ordinaria” o “especial”
Y dime ¿Qué tipo de trato quieres recibir de Dios?. Mi respuesta es “un trato especial para una persona especial”.
El Señor Jesús tenía un trato especial con cada una de las personas que pasaron por su vida. Ahora nos vamos a ver a una de estas personas, pues en ella “había algo especial”, y también fue especial para Dios, y veremos el trato exquisito que recibió de Jesús.
