La figura de Juez que nunca fui.
En un juicio intervienen varias figuras: el demandante, el demandado, los abogados, los testigos, el jurado, el secretario y la figura central que es el juez.
El juez debe ser una persona totalmente imparcial. Siendo el protector de la ley y de esta forma asegurar que ambas partes (demandante y demandado) cumplan con transparencia sus derechos.
Cuando estás realizando alguno de estos personajes dentro de una ficción, como ha sido mi caso como extra, por muy real que luego parezca el desarrollo del juicio, eres consciente que la resolución de la sentencia forma parte de la trama y que no tiene mayores consecuencias y que puedes continuar con tu vida normal.
Pero cuando eres parte integrante de un juicio real, cuando estás delante del juez que es una figura real, cuando las otras diferentes figuras también son reales, cuando el desarrollo inesperado o no del juicio es real, y cuando la sentencia final es también real, es entonces cuando comienzas a ser consciente que en tu vida se va a producir un giro importante y que las cosas ya no serán igual que antes.
Y que la resolución de la sentencia, trae para una parte alegría, pero en la otra parte produce pérdida y dolor.
Al estar y participar en un juicio real, ves la importancia de cumplir toda la ley, porque al no hacerlo, estamos dirigiendo nuestros pasos hacia un juicio futuro donde recibiremos una sentencia por ese incumplimiento de la ley. Porque la ley nunca puede ser quebrantada.
Cada nación tiene sus leyes, y seguramente conozcas personas que no están bajo ninguna ley, pero aún así todos estamos bajo la ley de Dios.
La Ley de Dios es solo UNA para todo lo creado y esa Ley es inquebrantable.
La Ley de Dios no hace acepción de personas.
La Ley de Dios está a nuestra disposición en la Biblia, que es la Palabra de Dios.
La Ley de Dios tiene su función y su finalidad y todos somos llamados a conocerla y cumplirla.
La ley de Dios es la única que en un futuro juzgará nuestros pensamientos y nuestros actos.
La ley de Dios me mantiene ligado con la cruz y con la Gloria de Dios, en un lazo eterno que no puede ser roto por nadie. .
¿Quieres conocer qué relación tiene la Ley de Dios, contigo y con la cruz y con la Gloria de Dios?
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Que el Señor te bendiga
