Y a ti, ¿Qué cosas te asombran?
La habilidad de sentir asombro por las pequeñas cosas, por lo cotidiano, hace que, sin duda, la vida tenga mayor sabor y sentido. A medida que crecemos creemos saberlo todo y vamos perdiendo nuestra capacidad de asombro. ¿No sería genial volver a ser como niños y asombrarnos de aquellas cosas que nos rodean, como decía Walt Streightiff “A los ojos de un niño, no hay siete maravillas en el mundo. Hay siete millones.”
Como el mundo es un lugar completamente nuevo para los niños, ellos tienen la capacidad innata de asombrarse. Entonces, ¿qué pasa durante el proceso de convertirse en adulto que hace que perdamos esa habilidad de maravillarnos? Muchos asocian el asombrarse con la inmadurez y, por eso, los adultos piensan que son demasiado viejos, sensatos o inteligentes como para sentir asombro.
Esto podría ser un ejemplo de la pérdida de asombro en una conversación de dos personas, donde una de ellas regresa de un viaje:
– ¿Qué tal tu visita a Madrid? ¿Te gusto?
– Sí, no está mal (en tono educado), aunque no me sorprendió, era lo que me esperaba.
– ¡¡¡ No te sorprendió!!! (Reconozco que a mí sí que lo hizo cuando la visite)
– Sinceramente he perdido la capacidad por sorprenderme cuando viajo. Como lo he visto antes en videos y fotos, al final es lo que esperas.
Es lo que tiene vivir en un mundo hiperconectado y con capacidad de ver algo que ocurre en la otra punta de manera inmediata o en directo por Internet o televisión, y si a eso añadimos la Realidad Virtual que nos sitúa como si estuviéramos en el sitio, entonces la experiencia de la visita real nos deja más indiferentes.
En la medida que nos vamos acostumbrando a lo que pasa, no nos sorprende lo que vemos, y no tenemos la capacidad de asombro ante lo que ocurre, entonces ¿estamos perdiendo la capacidad también de ser Curiosos?
“A mí ya no me sorprende nada”, parece que últimamente escuchamos mucho esta frase, relacionándola con todo tipo de acontecimientos políticos, sociales o naturales. Casi siempre es por una connotación negativa por una situación de algo que ocurre y que forma parte de lo que nos trasmiten a través de la tv e internet.
Perder la capacidad de asombrarnos es una característica de “Ciudadanos del primer mundo”. Tenemos tanto a nuestro alcance que ya hemos ido minimizando la capacidad de sorpresa.
En nuestras ocupadísimas vidas es probable que las oportunidades para experimentar el asombro se nos escurran entre los dedos. Nos apresuramos todo el tiempo, sin pararnos lo suficiente para permitirnos la posibilidad de la maravilla.
Las experiencias de asombro y sobrecogimiento son diversas, pero los estudiosos han comprobado que tienen algunas cosas en común. Una que llama la atención es que las personas que se exponen a situaciones que les maravillan favorecen su altruismo, pues tienden a darse menos importancia personal, a tomar decisiones más éticas y a mirar por el bien de la comunidad.
Otros beneficios del asombro, según diferentes estudios, son: menos estrés, más presencia, más inteligencia, más creatividad, menos egoísmo, más bondad, más generosidad y más conciencia del medio ambiente.
La buena noticia es que podemos recuperar la capacidad para asombrarnos y con ello seremos mucho más felices. Además, veremos cómo se dispara nuestra creatividad y fantasía. Aquí te dejo algunos pasos:
1. Considera que todo está en constante cambio. Todo a tu alrededor está cambiando, el camino que recorres todos los días cambia, aunque tú normalmente no lo notas porque tienes demasiada prisa. Un excelente ejercicio para darte cuenta de esto es que recorras un camino conocido como si jamás lo hubieses visto. Abre los ojos y descubrirás cosas nuevas que te asombrarán.
2. Disfruta el aquí y ahora. En vez de pensar “¿cómo me beneficia esto?”, simplemente vive el presente. Recuerda que el pasado ya no existe y el futuro es incierto. Aprender a disfrutar el momento presente te hará mucho más feliz.
3. Usa tus cinco sentidos. Ejemplo, hagamos un ejercicio realizando un paseo por la naturaleza, deja ir los pensamientos y ábrete a la experiencia durante el camino, considera la existencia de especies de animales y plantas que están ahí, pero no llegarás a conocer en su totalidad, observa y experimenta las diferentes tonalidades y aromas. El mundo es muy vasto y está ahí para que lo descubras, solo tienes que permanecer atento.
4. Busca la novedad. En aquel hobby que tengas y que te gustaría tener como (música, pintura, teatro…), ábrete sin miedo a nuevos cambios, a ampliar conocimientos, a iniciar nuevos retos… En fin, se trata de que hagas cosas nuevas que te hagan experimentar emociones diferentes.
5. Vive las experiencias de manera diferente. A menudo existen diferentes formas para hacer una cosa. Por ejemplo, si todos los días sales a correr, cambia tu itinerario a menudo. La cuestión es innovar y explorar todas las formas posibles. De esta manera, una misma actividad te resultará mucho más placentera.
Pero quizá lo más directo pero que nos llevará mucho más trabajo es “Educar en el asombro”, cuando este ha desaparecido o a punto de dejar de ser. Sí, porque tenemos una asignatura pendiente que es la desmotivación que va abriendo paso en general, en todas las áreas que confortan la vida.
Porque educar en el asombro consiste en respetar la libertad interior de cada persona, contar con ellos en el proceso educativo, respetando y fomentando sus ritmos y sus silencios, en cada etapa de su desarrollo.
No olvides que naciste con una motivación interna natural que te movía al aprendizaje. ¡¡¡Date cuenta!!! y que sigues teniendo en tu interior ese gran sentido del asombro que te hace plantearte preguntas de auténticos filósofos, es decir, cuando te surja una duda de manera espontánea, intentan resolverla utilizando esa motivación natural.
Y a ti, ¿Qué cosas te asombran?
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, lo primero que nos asombra es que es la voz del Dios que está allí y que no ha guardado silencio, sino que ha irrumpido en la historia de nuestro mundo, ha interrumpido en nuestra vida y ha hablado.
Y hablando, Dios no solamente se ha dado a conocer a sí mismo, sino que nos dice:
• Cuál fue el origen del universo en el que nos hallamos, y para qué existe.
• Cuál es el verdadero sentido de nuestro breve paso por este mundo, y cuál nuestro destino después de la muerte.
• Cómo podemos tener una relación auténtica con Dios aquí y ahora. Una relación que nos dé paz de corazón y conciencia, y plena seguridad de gloria al salir un día de este mundo para el más allá.
¿Qué te parece, me acompañas y seguimos asombrándonos de lo Dios nos sigue diciendo en Su Palabra?. Y también veremos que nosotros podemos sorprender a Dios, ¿Cómo puede ser eso?.
