Devocional 24/03/2018

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El texto bíblico de hoy: Isaías cap 31 al 40
Isaías capítulo 31
Isaías capítulo 32
Isaías capítulo 33
Isaías capítulo 34
Isaías capítulo 35
Isaías capítulo 36
Isaías capítulo 37
Isaías capítulo 38
Isaías capítulo 39
Isaías capítulo 40

Puede leer el texto pulsando aquí
+ Banco de cheques de la fe
El banco de cheques de la fe 2011 de C. H. Spurgeon
24 de Marzo

“Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.” 2 Tesalonicenses 3: 3.
Los hombres a menudo están tan desprovistos de razón como de fe. Todavía hay entre nosotros “hombres perversos y malos”. No sirve de nada argumentar con ellos o procurar tener paz con ellos: tienen un corazón falso y su conversación es engañosa. Bien, ¿qué haremos? ¿Acaso nos preocuparemos por ellos? No; volvámonos al Señor, pues Él es fiel. Ninguna promesa de Su palabra será incumplida jamás. Él no es irrazonable en Sus exigencias para con nosotros, ni es infiel a nuestros argumentos relacionados con Él. Tenemos un Dios fiel. Esto ha de ser nuestro gozo.
Él nos confirmará de tal manera que los hombres perversos no ocasionarán nuestra caída, y Él nos guardará de tal manera que ninguno de los males que ahora nos asedian, nos hará realmente ningún daño. Qué bendición es para nosotros que no tengamos que contender con los hombres, y más bien que se nos permita abrigarnos en el Señor Jesús, que se identifica verdaderamente con nosotros. Hay un corazón sincero, una mente fiel, un Amor inmutable; descansemos allí. El Señor cumplirá el propósito de Su gracia para con nosotros, Sus siervos, y no debemos permitir que ni una sombra de duda caiga sobre nuestros espíritus. Todo lo que los hombres o los demonios puedan hacer, no puede impedir que gocemos de la protección y la provisión divinas. Oremos en este día pidiéndole al Señor que nos afirme y nos guarde.
+ Programa de formación Bíblica
2- Teología Sistemática
En la Teología Sistemática en su segunda etapa de la lección 27 a la 52, tendremos el estudio de las doctrinas bíblicas de la salvacion: expíación, sustitución, redención, reconciliación, propiciación, justificación, elección, predestinación, regeneración, conversión, arrepentimiento, la adopción y la unión mística del creyente con Cristo. Incluye el estudio de las doctrinas acerca de la iglesia: sus miembros, propósito, comisión, culto, organización y ordenanzas. Incluye el estudio de las profecías de la Biblia: principalmente las no cumplidas todavía como el arrebatamiento de la iglesia, la Tribulación, la segunda venida de Jesucristo, el reino milenial, los juicios finales y el estado eterno.

40. La Iglesia: El Cuerpo y La Esposa De Cristo por Lewis Sperry Chafer

A. Siete figuras de Cristo y su Iglesia.

En las Escrituras se usan siete figuras para revelar la relación entre Cristo y su iglesia.

1. El Pastor y la oveja que aparecen anunciados en el Salmo 23 se usan en Juan 10, donde Cristo es el Pastor y los que creen son las ovejas.

 

Sal 23:1-6 1       Jehová es mi pastor; nada me faltará.

            2           En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

            3           Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

            4           Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

            5           Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

            6           Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

      Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Jn. 10:1-9 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. 2 Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Más al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. 6 Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Según este pasaje:

a) Cristo vino por la puerta, esto es, a través del linaje escogido de David;

b) El es el verdadero pastor, al que siguen las ovejas;

c) Cristo es también la Puerta de las ovejas, la puerta de entrada en la salvación y la puerta que da seguridad.

Jn. 10:28-29 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

d) El Pastor da alimento y vida a las ovejas;

e) En contraste, otros pastores solo son asalariados que no dan su vida por sus ovejas;

f) Hay comunión entre las ovejas y el Pastor; así como el Padre conoce al Hijo y el Hijo conoce al Padre, las ovejas conocen al pastor;

g) Aunque Israel pertenecía a un redil diferente en el Antiguo Testamento, en la era actual hay un redil y un Pastor, en el cual judíos y gentiles por igual tienen salvación.

Jn. 10:16 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

h) Como Pastor, Cristo no sólo pone su vida por sus ovejas, sino que vive para siempre para interceder por ellas y darles la vida espiritual y el alimento necesario.

He. 7:25 25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

Según el Salmo 23:1, «Jehová es mi pastor; nada me faltará».

2. Cristo es La Vid verdadera, y los creyentes son los pámpanos. Aunque Israel estaba vinculado con Dios en la figura de la vid en el Antiguo Testamento, Cristo es la Vidverdadera y los creyentes son los pámpanos, según Juan 15.

Jn. 15:1-27  “Yo soy la vid verdadera,  y mi Padre es el labrador.  (2)   Toda rama que en mí no da fruto,  la corta;  pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía.  (3)   Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado.  (4)   Permanezcan en mí,  y yo permaneceré en ustedes.  Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma,  sino que tiene que permanecer en la vid,  así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.  (5)   “Yo soy la vid y ustedes son las ramas.  El que permanece en mí,  como yo en él,  dará mucho fruto;  separados de mí no pueden ustedes hacer nada.  (6)   El que no permanece en mí es desechado y se seca,  como las ramas que se recogen,  se arrojan al fuego y se queman.  (7)   Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes,  lo que quieran pedir se les concederá.  (8)   Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.  (9)   “Así como el Padre me ha amado a mí,  también yo los he amado a ustedes.  Permanezcan en mi amor.  (10)   Si obedecen mis mandamientos,  permanecerán en mi amor,  así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.  (11)   Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.  (12)   Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros,  como yo los he amado.  (13)   Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.  (14)   Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.  (15)   Ya no los llamo siervos,  porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo;  los he llamado amigos,  porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.  (16)   No me escogieron ustedes a mí,  sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto,  un fruto que perdure.  Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.  (17)   Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.  (18)   “Si el mundo los aborrece,  tengan presente que antes que a ustedes,  me aborreció a mí. (19)   Si fueran del mundo,  el mundo los querría como a los suyos.  Pero ustedes no son del mundo,  sino que yo los he escogido de entre el mundo.  Por eso el mundo los aborrece.  (20)   Recuerden lo que les dije: ‘Ningún siervo es más que su amo.’ Si a mí me han perseguido,  también a ustedes los perseguirán.  Si han obedecido mis enseñanzas,  también obedecerán las de ustedes.  (21)   Los tratarán así por causa de mi nombre,  porque no conocen al que me envió.  (22)   Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado,  no serían culpables de pecado.  Pero ahora no tienen excusa por su pecado.  (23)   El que me aborrece a mí,  también aborrece a mi Padre.  (24)   Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro antes ha realizado,  no serían culpables de pecado.  Pero ahora las han visto,  y sin embargo a mí y a mi Padre nos han aborrecido.  (25)   Pero esto sucede para que se cumpla lo que está escrito en la ley de ellos: ‘Me aborrecieron sin motivo.’  (26)   “Cuando venga el Consolador,  que yo les enviaré de parte del Padre,  el Espíritu de verdad que procede del Padre,  él testificará acerca de mí.  (27)   Y también ustedes darán testimonio porque han estado conmigo desde el principio.

La figura había de la unión con Cristo y de la comunión con Cristo. Se exhorta a los creyentes que permanezcan en una comunión inquebrantable con Cristo (15:10), y el resultado de permanecer en El es la limpieza o poda (v. 2), la oración eficaz (v. 7), gozo celestial (v. 11) y verdad eterna (v. 16). La verdad central de la vid y los pámpanos es que el creyente no puede gozar de la vida cristiana o ser fructífero en su servicio sin estar unido vitalmente con Cristo, la Vid verdadera.

3. Cristo es La Piedra del ángulo, y la iglesia comprende las piedras del edificio. En contraste con el Antiguo Testamento, en que Israel tenía un templo, la iglesia es un templo.

Ex. 25:8 Y harán un santuario para mí,  y habitaré en medio de ellos.

Ef. 2:21 en quien todo el edificio,  bien coordinado,  va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

En la figura, Cristo es presentado como la principal piedra del ángulo y los creyentes como piedras del edificio.

Ef. 2:19-22  Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos,  sino conciudadanos de los santos,  y miembros de la familia de Dios,  (20)  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,  siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,  (21)  en quien todo el edificio,  bien coordinado,  va creciendo para ser un templo santo en el Señor;  (22)  en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

El propósito presente de Dios es edificar su iglesia.

Mt. 16:18 Y yo también te digo,  que tú eres Pedro,  y sobre esta roca edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

En la construcción de la iglesia como un edificio, cada piedra es una piedra viva porque participa de la naturaleza divina.

1P. 2:5 vosotros también,  como piedras vivas,  sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo,  para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Cristo es la piedra principal del ángulo y el fundamento.

1Co. 3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto,  el cual es Jesucristo.

Ef. 2:20-22  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,  siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,  (21)  en quien todo el edificio,  bien coordinado,  va creciendo para ser un templo santo en el Señor;  (22)  en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

1P. 2:6 Por lo cual también contiene la Escritura :

Y el edificio, como un todo, llega a ser morada de Dios en el Espíritu.

Ef. 2:22 En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.

En la figura del edificio es evidente que cada creyente depende de Cristo como fundamento, y como piedra del ángulo, y las piedras del edificio, igualmente, revelan la interdependencia de los creyentes, siendo el edificio, como un todo, el templo de Dios en el Espíritu.

4. El Nuevo Testamento presenta a Cristo como nuestro Sumo Sacerdote, y a los creyentes como sacerdotes. Según se señaló en estudios anteriores, si creyente sacerdote tiene un sacrificio cuádruple:

a) ofrece un servicio de sacrificio, presentándose a sí mismo de una vez para siempre a Dios.

Ro. 12: 1-2 Así que,  hermanos,  os ruego por las misericordias de Dios,  que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo,  santo,  agradable a Dios,  que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo,  sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,  para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

b) ofrece un servicio de adoración, dando alabanza y acción de gracias a Dios.

He. 13:15 Así que,  ofrezcamos siempre a Dios,  por medio de él,  sacrificio de alabanza,  es decir,  fruto de labios que confiesan su nombre.

Incluyendo un servicio de intercesión u oración por sus propias necesidades y por las de los demás.

Ro. 8:26-27 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad;  pues qué hemos de pedir como conviene,  no lo sabemos,  pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu,  porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Col. 4:12 Os saluda Epafras,  el cual es uno de vosotros,  siervo de Cristo,  siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones,  para que estéis firmes,  perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.

1Ti. 2:1 Exhorto ante todo,  a que se hagan rogativas,  oraciones,  peticiones y acciones de gracias,  por todos los hombres;

He. 10:19-22 Así que,  hermanos,  teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,  esto es,  de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero,  en plena certidumbre de fe,  purificados los corazones de mala conciencia,  y lavados los cuerpos con agua pura.

Cristo, como Sumo Sacerdote nuestro, entra en si cielo por medio de su sangre derramada en el Calvario.

He. 4:14-16 Por tanto,  teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos,  Jesús el Hijo de Dios,  retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades,  sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza,  pero sin pecado. Acerquémonos,  pues,  confiadamente al trono de la gracia,  para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

He. 9:24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano,  figura del verdadero,  sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;

He. 10:19-22 Así que,  hermanos,  teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,  esto es,  de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero,  en plena certidumbre de fe,  purificados los corazones de mala conciencia,  y lavados los cuerpos con agua pura.

Y ahora intercede por nosotros.

Ro. 8:34 ¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió;  más aun,  el que también resucitó,  el que además está a la diestra de Dios,  el que también intercede por nosotros.

He. 7:25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios,  viviendo siempre para interceder por ellos.

Como miembros de un real sacerdocio, es importante Señalar que los creyentes además ofrecen:

c) si sacrificio de buenas obras, y

d) si sacrificio de su sustancia, además de haber ofrecido sus cuerpos en sacrificio vivo.

He. 13:16

5. Cristo como la Cabeza y la iglesia como el cuerpo de Cristo revelan el propósito presente de Dios. A esta figura le daremos consideración aparte y más detallada un poco más adelante en este capítulo.  

6. Cristo como el segundo Adán y la iglesia como nueva creación es una figura en que Cristo, como el resucitado, reemplaza a Adán, La cabeza del antiguo orden, y llega a ser cabeza de las nuevas criaturas en Cristo. Esta figura está basada en la certeza de la resurrección de Cristo y en la importancia de que Cristo haya establecido un nuevo orden en su resurrección. El creyente está en Cristo por el bautismo del Espíritu, en contraste con el estar en Adán. En su nueva posición en Cristo, él recibe todo lo que Cristo hizo en su favor al proporcionarle justicia y nueva vida en Cristo. Puesto que Cristo es cabeza de la nueva creación, es necesario un nuevo día conmemorativo, si primer día de la semana, en contraste con el Sabbat (sábado), que pertenecía al viejo orden.

7. Cristo como el Esposo y la iglesia como la esposa es una figura profética de la relación presente y futura entre Cristo y su iglesia. En contraste con Israel, presentado en el Antiguo Testamento como una esposa infiel a Jehová, la iglesia se revela en si Nuevo Testamento como una virgen que espera la venida de su Esposo. Esto será objeto de una amplia discusión más adelante en este capítulo. Como la iglesia, cuerpo de Cristo, es la figura más importante que revela el propósito presente de Dios, así la iglesia como la esposa es la figura más importante que revela la relación futura de la Iglesia con Cristo.

B. La iglesia como el cuerpo de Cristo.

La discusión del bautismo del Espíritu en un capítulo anterior sacó a la luz la revelación neotestamentaria de la iglesia unida y constituida en el cuerpo de Cristo por el bautismo del Espíritu, según la declaración de 1Co. 12:13: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo espíritu”. En esta figura se presentan tres verdades de gran importancia:

1) la iglesia es un cuerpo que se desarrolla por sí mismo;

2) los miembros del cuerpo reciben dones especiales y se les asignan servicios especiales; 3) si cuerpo es una unión viviente u organismo.

1. Como cuerpo que se desarrolla por sí mismo, presenta la iglesia como una entidad compuesta por individuos que tienen dones espirituales.  

Ef. 4:11-16 Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros,  (12)  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo,  (13)  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;  (14)  para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  (15)  sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo, (16)  de quien todo el cuerpo,  bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,  según la actividad propia de cada miembro,  recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

De aquí que algunos sean apóstoles, otros profetas, evangelistas, pastores y maestros. La verdad central es que los creyentes no solamente reciben la exhortación de servir a Dios en sus diversas capacidades, sino que están equipados para hacer un trabajo en particular para el cual Dios los ha llamado. El creyente cumple sus propios servicios cuando cumple el rol particular que se le ha asignado en el cuerpo de Cristo y participa en el perfeccionamiento del cuerpo de Cristo.

Ef. 4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

2. A los miembros del cuerpo de Cristo se les asigna un servicio especifico que está de acuerdo con los dones que han recibido. Así como en el cuerpo humano los diferentes miembros tienen funciones distintas, en el cuerpo de Cristo ocurre lo mismo. Es importantísimo que cada creyente se examine seriamente a fin de ver qué dones Dios le ha dado, y luego los use para la gloria de Dios.  

En Ro. 12:3-8 Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.  (4)  Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función,  (5)  así nosotros,  siendo muchos,  somos un cuerpo en Cristo,  y todos miembros los unos de los otros.  (6)  De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;  (7)  o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;  (8)  el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.

1Co. 12:28 Y a unos puso Dios en la iglesia,  primeramente apóstoles,  luego profetas,  lo tercero maestros,  luego los que hacen milagros,  después los que sanan,  los que ayudan,  los que administran,  los que tienen don de lenguas.

Cada creyente tiene algunos dones y hay creyentes que pueden tener más que otros. Los dones espirituales, aunque a veces están relacionados con habilidades naturales, no deben ser confundidos con ellas. Por ejemplo, aunque una persona tenga naturalmente el don de la enseñanza, solamente Dios puede dar el don de enseñar cosas espirituales.

Los dones espirituales no se consiguen buscándolos, sino por el Espíritu que reparte «a cada uno en particular como él quiere» (1Co. 12:11). En la iglesia apostólica se recibieron algunos dones que han seguido hasta el presente; otros fueron dones señales que ciertamente cesaron después de la primera generación de cristianos. Sin embargo, cada don está sujeto a regulación por la Palabra de Dios y no es una base adecuada para el orgullo, siendo una gran responsabilidad por la cual cada creyente tendrá que rendir cuentas.

Aunque las iglesias locales pueden desarrollar complicadas organizaciones, la obra de Dios es realizada primariamente por medio de la iglesia como un organismo dirigido por Cristo, la Cabeza , en conformidad a las capacidades de cada miembro individual. Aunque no es raro que a un creyente en Cristo se le pida que sirva en una esfera para la cual no está especialmente dotado, obviamente su función más elevada será la de realizar la tarea para la cual fue incorporado al cuerpo de Cristo. Al presentar su cuerpo al Señor en sacrificio vivo puede conocer la perfecta voluntad de Dios.

Ro. 12:1-2 Así que,  hermanos,  os ruego por las misericordias de Dios,  que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo,  santo,  agradable a Dios,  que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo,  sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,  para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

3. El cuerpo es un organismo vivo que está eternamente unido en Cristo. La unidad del cuerpo, que comprende judíos, gentiles y personas de diversas razas y culturas, es presentada en Efesios.

Ef. 1:23 la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Ef. 2:15-16  aboliendo en su carne las enemistades,  la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas,  para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo,  matando en ella las enemistades.

Ef. 3:6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo,  y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,

Ef. 4:12-16  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo,  (13)  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;  (14)  para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  (15)  sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo,  (16)  de quien todo el cuerpo,  bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,  según la actividad propia de cada miembro,  recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

 

Ef. 5:30 porque somos miembros de su cuerpo,  de su carne y de sus huesos.

La iglesia como cuerpo de Cristo tiene una unidad maravillosa en la que se ignora la división entre judío y gentil, y ambos tienen los mismos privilegios y acceso a la misma gracia. El cuerpo de Cristo acusa un agudo contraste con la relación entre Dios e Israel y los gentiles en si Antiguo Testamento y es una situación única, limitada a la edad presente. Según Efesios 3, los miembros del cuerpo participan en la maravillosa verdad, que estuvo oculta para los profetas del Antiguo Testamento, pero revelada en si Nuevo, de que los gentiles son coherederos, forman el mismo .cuerpo y participan de las mismas promesas en Cristo que los judíos.

Ef. 3:6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo,  y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,

La unidad del cuerpo enfatizada en Efesios 4:4-7 es una unidad eterna que es la base de la comunión y el servicio cristiano en la edad actual y la base, para una comunión eterna en la edad venidera.

Ef. 4:4-7 un cuerpo,  y un Espíritu,  como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor,  una fe,  un bautismo, un Dios y Padre de todos,  el cual es sobre todos,  y por todos,  y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

C. CRISTO COMO EL ESPOSO Y LA IGLESIA COMO LA ESPOSA

De las siete figuras de Cristo y la iglesia, solamente la figura del esposo y la esposa tiene una significación profética En contraste con Israel, que fue la esposa infiel de Jehová, la iglesia es representada en el Nuevo Testamento como la virgen pura que espera la venida de su Esposo. Cristo como el Esposo ya es presentado por Juan el Bautista.

2Co. 11:2 Porque os celo con celo de Dios;  pues os he desposado con un solo esposo,  para presentaros como una virgen pura a Cristo.

Jn. 3:29 El que tiene la esposa,  es el esposo;  mas el amigo del esposo,  que está a su lado y le oye,  se goza grandemente de la voz del esposo;  así pues,  este mi gozo está cumplido.

Sin embargo, la revelación más importante la da Efesios 5:25-33 para ilustrar la relación correcta que debe haber entre marido y mujer en Cristo.

Ef. 5:25-33  Maridos,  amad a vuestras mujeres,  así como Cristo amó a la iglesia,  y se entregó a sí mismo por ella,  (26)  para santificarla,  habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,  (27)  a fin de presentársela a sí mismo,  una iglesia gloriosa,  que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante,  sino que fuese santa y sin mancha.  (28)  Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos.  El que ama a su mujer,  a sí mismo se ama.  (29)  Porque nadie aborreció jamás a su propia carne,  sino que la sustenta y la cuida,  como también Cristo a la iglesia,  (30)  porque somos miembros de su cuerpo,  de su carne y de sus huesos.  (31) Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre,  y se unirá a su mujer,  y los dos serán una sola carne.  (32)  Grande es este misterio;  mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.  (33)  Por lo demás,  cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo;  y la mujer respete a su marido.

Aquí se revela la triple obra de Cristo:

a) En su muerte, «Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella» (v., 25);

b) Cristo está realizando su obra presente para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra (v. 26);

c) A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino quo fuese santa y sin mancha (v. 27).

Al morir en la cruz Cristo cumplió el simbolismo oriental de pagar una dote al precio necesario para tomar una esposa. En la era actual, mediante el lavamiento de agua, la aplicación de la Palabra de Dios y la santificación del creyente, Cristo está preparando y purificando a su esposa para su relación futura. Al final del siglo, en el arrebatamiento de la iglesia, el Esposo vendrá por su esposa y la llevará al cielo. Allí El la presentará como la iglesia que refleja su gloria, perfecta, sin mancha ni arruga, una esposa santa, digna de un Esposo santo. La fiesta de bodas que seguirá, probablemente consumada en la comunión espiritual del reino milenial, vera reunirse a todos los demás santos para la celebración de la boda do Cristo y su iglesia. Esta fiesta de boda se anuncia en Apocalipsis 19:7-8 en si momento mismo en que Cristo está por venir a la tierra a establecer su reino.

Ap. 19:7-8 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria;  porque han llegado las bodas del Cordero,  y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino,  limpio y resplandeciente;  porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

El amor de Cristo por su iglesia que se revela en esta figura, es una notable demostración del amor de Dios. Se pueden mencionar cinco características del amor de Dios.

1. La duración eterna del amor de Dios brota del hecho de que Dios es amor.

 

1 Jn. 4:8 El que no ama,  no ha conocido a Dios;  porque Dios es amor.

El no ha obtenido si amor por esfuerzo propio, o por cultivo do su persona, ni considera el amor coma algo separado do su personalidad quo pudiera abandonar a voluntad. El amor es una parte vital de su ser. Si El hubiera tenido principio, el amor habría comenzado cuando El empezó. Si cesara su amor, dejaría de existir una parte esencial de la persona de Dios. El es lo que es, en gran parte, porque es amor. El amor de Dios no puede cambiar. A Israel le dijo: “Con amor eterno te he amado” (Jer. 31:3); y de Cristo está escrito: «Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (literalmente: «sin fin»; Jn. 13:1; cf. con 15:9). El amor de Dios hacia un individuo no tiene fluctuaciones ni tiene fin.

 

Jn. 15:9  Como el Padre me ha amado,  así también yo os he amado;  permaneced en mi amor.

2. El amor de Dios motiva su incesante actividad. Aunque el amor de Dios se manifestó de una vez para siempre en el sacrificio de su bien amado Hijo, lo que se manifestó en un momento del tiempo es la revelación de la actitud eterna do Dios hacia el hombre.

Ro. 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros,  en que siendo aún pecadores,  Cristo murió por nosotros.

1Jn. 3:16 En esto hemos conocido el amor,  en que él puso su vida por nosotros;  también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

Si hubiésemos podido mirar el corazón de Dios antes de la creación del universo material, habríamos visto que ya había hecho la provisión del Cordero que habría de ser sacrificado por el pecado del mundo.

Ap. 5:6 Y miré,  y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes,  y en medio de los ancianos,  estaba en pie un Cordero como inmolado,  que tenía siete cuernos,  y siete ojos,  los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Si pudiésemos ahora mirar en el corazón de Dios, veríamos la misma compasión no disminuida en favor de los perdidos quo se manifestó en la muerte de su Hijo. La muerte de Cristo, ocurrida en un momento, no fue un espasmo do amor divino; es el anuncio ante un mundo perdido del hecho del amor eterno e inmutable de Dios.

3. El amor de Dios tiene una pureza transparente. Acerca de este aspecto del amor de Dios no hay palabras humanas que puedan describirlo. No hay egoísmo en el amor divino; Dios jamás ha buscado beneficios para sí. El nada recibe; todo lo da. Pedro exhorta a los creyentes a amar de corazón puro, entrañablemente; pero cuán pocos son los que aman a Dios por lo que El es, sin consideración de sus beneficios.

1P. 1:22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad,  mediante el Espíritu,  para el amor fraternal no fingido,  amaos unos a otros entrañablemente,  de corazón puro;

¡Qué diferente es el amor de Dios! Nuestro juicio nos lleva a pensar que El necesita nuestro dinero, nuestro servicio o nuestra influencia. El no necesita nada de nosotros; pero El nos necesita a nosotros, y solamente porque su infinito amor no puede ser satisfecho sin nosotros. El título «Amado», que se dirige a los creyentes es altamente expresivo; porque, en su relación con Dios, su más alta función es ser amado.

4. El amor de Dios tiene una intensidad ilimitada. La cosa más costosa del mundo es la sangre de Cristo, el Hijo único de Dios; sin embargo, Dios amó de tal manera al mundo que dio a su Hijo unigénito. El sacrificio de su Hijo por hombres que aún eran pecadores y enemigos parece alcanzar los más lejanos límites del infinito; sin embargo, se nos habla de un amor que es « mucho más» que esto. Es el amor de Dios por los que han sido reconciliados y justificados por medio do la muerte de Cristo; por supuesto, nada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Ro. 5:8-10  Mas Dios muestra su amor para con nosotros,  en que siendo aún pecadores,  Cristo murió por nosotros.  (9)  Pues mucho más,  estando ya justificados en su sangre,  por él seremos salvos de la ira.  (10)  Porque si siendo enemigos,  fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo,  mucho más,  estando reconciliados,  seremos salvos por su vida.

Ro. 8:39 ni lo alto,  ni lo profundo,  ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,  que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

5. El amor de Dios tiene una benevolencia inagotable. No hay esperanza para este mundo sin el maravilloso amor que Dios tiene hacia los que aún son pecadores. Pero el amor de Dios no es pasivo. Movido en un grado infinito por su amor, Dios actuó en favor de quienes, de otro modo, hubieran tenido quo expulsar de su presencia para siempre. Dios no podía ignorar la justa condenación del pecador que su justa santidad exigía; pero él podía tomar sobre sí la maldición quo debía caer sobre el pecador: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13), y esto fue lo que El hizo a fin de que, sin violar su propia santidad, pudiera tener libertad para salvar de la culpa.

Ro. 3:26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia,  a fin de que él sea el justo,  y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Estando libres por la muerte vicaria de Cristo, Dios no conoce limitaciones y no cesa de obrar hasta que, para su propia satisfacción, pone al pecador justamente condenado en la más alta gloria celestial y conformada a la imagen de Cristo.

La gracia salvadora es más que amor; es el amor de Dios puesto en libertad de acción para imponerse sobre sus justos juicios contra el pecador. «Por gracia sois salvos par media do la fe» (Ef. 2:8).

Ef. 2:4 Pero Dios,  que es rico en misericordia,  por su gran amor con que nos amó,

Tito 3:4-5 nos salvó,  no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,  sino por su misericordia,  por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,  el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,

Además, Dios tiene un perfecto odio por el pecado que, como contrapartida de su amor, lo prepara para salvar al pecador de su condenación. De igual modo, este odio por el pecado, combinado con su amor, hace de Dios un Padre que disciplina a su hijo. “Yo reprendo y castigo a todos los que amo” (Ap. 3:19), y «el Señor al que ama, disciplina» (He. 12:6).

Debido a esta unión viva con Cristo, el creyente es objeto del amor del Padre del mismo modo que el Padre ama a Cristo, y este amor infinito nunca disminuye en la hora de la corrección a de la prueba.

  

1Co. 6:17 En cambio, el que se une al Señor se hace un solo espíritu con él.  

Jn. 17:23 yo en ellos y tú en mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad, y el mundo conocerá que tú me has enviado y que yo los he amado a ellos como tú me amas a mí.

Además de estas manifestaciones directas del amor de Dios, se pueden citar muchas manifestaciones indirectas. En el Nuevo Testamento hay pocas referencias al amor humano; el énfasis más bien está puesto en el amor divino quo ha sido impartido y que experimenta solamente el creyente que está lleno del Espíritu. El mensaje de Romanos 5:5 es que el amor de Dios brota del Espíritu que nos es dado.

Ro. 5:5 a cual no quedará frustrada, pues ya se nos ha dado el Espíritu Santo, y por él el amor de Dios se va derramando en nuestros corazones.

El amor divino es fruto del Espíritu; por lo tanto, El es su fuente.

Ga. 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor,  gozo,  paz,  paciencia,  benignidad,  bondad,  fe,

El amor divino se manifiesta indirectamente pasando a través del corazón del creyente. 1 Juan pone énfasis en que si hemos nacido de Dios, amaremos como Dios ama; 1 Corintios 13 es una descripción del carácter sobrehumano del amor. No hay éxtasis en esta vida comparable a la afluencia libre y sobreabundante del amor de Dios.

Debe observarse que, no es el amor a Dios lo que estamos considerando; se trata más bien del amor quo pertenece a Dios. Debemos notar algunas cosas en cuanto a este amor:

Se experimenta como respuesta a la oración de Cristo.

Jn. 17:26 Y les he dado a conocer tu nombre,  y lo daré a conocer aún,  para que el amor con que me has amado,  esté en ellos,  y yo en ellos.

Dios ama al mundo perdido, y así tan ciertamente aborrece al sistema mundano quo es malo.

Jn. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

 

Ef. 2:4  Pero Dios,  que es rico en misericordia,  por su gran amor con que nos amó,

1Jn. 2:15 No améis al mundo,  ni las cosas que están en el mundo.  Si alguno ama al mundo,  el amor del Padre no está en él.

1Jn. 4:7 Amados,  amémonos unos a otros;  porque el amor es de Dios.  Todo aquel que ama,  es nacido de Dios,  y conoce a Dios.

Dios ama a quienes ha redimido.

Jn. 13:34-35  Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros;  como yo os he amado,  que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos,  si tuviereis amor los unos con los otros.

Jn. 15:12-14 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros,  como yo os he amado.  (13)  Nadie tiene mayor amor que este,  que uno ponga su vida por sus amigos. (14)  Vosotros sois mis amigos,  si hacéis lo que yo os mando.

Ro. 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros,  en que siendo aún pecadores,  Cristo murió por nosotros.  

Ef. 5:25 Maridos,  amad a vuestras mujeres,  así como Cristo amó a la iglesia,  y se entregó a sí mismo por ella,

1Jn. 3:16 En esto hemos conocido el amor,  en que él puso su vida por nosotros;  también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

1Jn. 4:12 Nadie ha visto jamás a Dios.  Si nos amamos unos a otros,  Dios permanece en nosotros,  y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

Dios ama a la nación de Israel.

Jer. 31:3 Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo,  diciendo: Con amor eterno te he amado;  por tanto,  te prolongué mi misericordia.

Dios ama a quienes han vagado lejos de Él.

Lc. 15:4, 20 ¿Qué hombre de vosotros,  teniendo cien ovejas,  si pierde una de ellas,  no deja las noventa y nueve en el desierto,  y va tras la que se perdió,  hasta encontrarla? Y levantándose,  vino a su padre.  Y cuando aún estaba lejos,  lo vio su padre,  y fue movido a misericordia,  y corrió,  y se echó sobre su cuello,  y le besó.

El amor de Dios es eterno.

Jn. 13:1 Antes de la fiesta de la pascua,  sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre,  como había amado a los suyos que estaban en el mundo,  los amó hasta el fin.

El amor de Dios es sacrificial, hasta el punto de dar a su propio Hijo.

Jn. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

2Co. 8:9 Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo,  que por amor a vosotros se hizo pobre,  siendo rico,  para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Ef. 5:2 Y andad en amor,  como también Cristo nos amó,  y se entregó a sí mismo por nosotros,  ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

En el misterio de esta compasión divinamente ordenada, el apóstol Pablo estaba dispuesto a ser apartado do Cristo por amor a sus hermanos, sus parientes según la carne.

Ro. 9:1-3 Verdad digo en Cristo,  no miento,  y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema,  separado de Cristo,  por amor a mis hermanos,  los que son mis parientes según la carne;

El ejercicio del amor divino es el primer mandamiento do Cristo baja la gracia.

Jn. 13:34-35  Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros;  como yo os he amado,  que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos,  si tuviereis amor los unos con los otros.

Jn. 15:12-14  Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros,  como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este,  que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos,  si hacéis lo que yo os mando.

Y debiera ser característica sobresaliente de cada cristiano.

Ga. 5:13 Porque vosotros,  hermanos,  a libertad fuisteis llamados;  solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne,  sino servíos por amor los unos a los otros.

Ef. 4:2, 15 con toda humildad y mansedumbre,  soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo,

Ef. 5:2 Y andad en amor,  como también Cristo nos amó,  y se entregó a asimismo por nosotros,  ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Col.: 2:2 para que sean consolados sus corazones,  unidos en amor,  hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento,  a fin de conocer el misterio de Dios el Padre,  y de Cristo,

1Ts. 3:12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos,  como también lo hacemos nosotros para con vosotros,

1Ts. 4:9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba,  porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;

El amor impartido par Dios no so obtiene por cultivo, ni se puede producir por esfuerzos de la carne. Es la experiencia normal de quienes, habiendo cumplido los requisitos, están llenos del Espíritu.

 

Ga. 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor,  gozo,  paz,  paciencia,  benignidad,  bondad,  fe,

D. La esposa adornada y recompensada.

Entre los diversos juicios de las Escrituras, uno de los más importantes es el juicio del tribunal de Cristo en que se juzga y recompensa a la iglesia. Con referencia al pecado, las Escrituras enseñan que el hijo de Dios que está bajo la gracia no vendrá a juicio.

Jn. 3:18 El que en él cree,  no es condenado;  pero el que no cree,  ya ha sido condenado,  porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Jn. 5:24 De cierto,  de cierto os digo:  El que oye mi palabra,  y cree al que me envió,  tiene vida eterna;  y no vendrá a condenación,  mas ha pasado de muerte a vida.

 

Jn.6:37 Todo lo que el Padre me da,  vendrá a mí;  y al que a mí viene,  no le echo fuera.

Ro.5:1 Justificados,  pues,  por la fe,  tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

Ro. 8:1 Ahora,  pues,  ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,  los que no andan conforme a la carne,  sino conforme al Espíritu.

1Co. 11:32  más siendo juzgados,  somos castigados por el Señor,  para que no seamos condenados con el mundo.

En su posición delante de Dios, y sobre la base de que el castigo de todos los pecados —pasados, presentes y futuros— fue llevado por Cristo como el perfecto sustituto el creyente se encuentra no solamente fuera de toda condenación, sino que estando en Cristo es aceptado por la perfección de Cristo es amado de Dios como Cristo es amado.

1Co. 1:30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús,  el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría,  justificación,  santificación y redención;

 

Ef. 1:6 para alabanza de la gloria de su gracia,  con la cual nos hizo aceptos en el Amado,

 

Col. 2:10 y vosotros estáis completos en él,  que es la cabeza de todo principado y potestad.

 

He. 10:14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Jn. 17:23  Yo en ellos,  y tú en mí,  para que sean perfectos en unidad,  para que el mundo conozca que tú me enviaste,  y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Pero en relación a su vida cotidiana y su servicio a Dios, el cristiano debe dar cuenta ante el tribunal de Cristo.

Ro. 14:10 Pero tú,  ¿por qué juzgas a tu hermano?  O tú también,  ¿por qué menosprecias a tu hermano?  Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

2Co 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,  para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

 

Ef. 6:8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere,  ése recibirá del Señor,  sea siervo o sea libre.

Juicio que se celebrará a la venida de Cristo para recibir a los suyos.

1Co. 4:5 Así que,  no juzguéis nada antes de tiempo,  hasta que venga el Señor,  el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas,  y manifestará las intenciones de los corazones;  y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

2Ti. 4:8 Por lo demás,  me está guardada la corona de justicia,  la cual me dará el Señor,  juez justo,  en aquel día;  y no sólo a mí,  sino también a todos los que aman su venida.

Ap. 22:12 He aquí yo vengo pronto,  y mi galardón conmigo,  para recompensar a cada uno según sea su obra.

Mt. 16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

Lc. 14:14 y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

Cuando se presenten ante el gran trono blanco para el juicio final, los inconversos serán juzgados según sus obras.

Ap. 20:11-15  Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él,  de delante del cual huyeron la tierra y el cielo,  y ningún lugar se encontró para ellos.  (12)  Y vi a los muertos,  grandes y pequeños,  de pie ante Dios;  y los libros fueron abiertos,  y otro libro fue abierto,  el cual es el libro de la vida;  y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros,  según sus obras.  (13)  Y el mar entregó los muertos que había en él;  y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos;  y fueron juzgados cada uno según sus obras.  (14)  Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.  Esta es la muerte segunda.  (15)  Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

El propósito de este juicio no es determinar si los que han sido presentados a él serán salvos o se perderán; su propósito es más bien determinar el grado de castigo que corresponde a los perdidos a causa de sus obras malas Del mismo modo, cuando los salvados se presentan ante el tribunal do Cristo, en su venida, son juzgados por sus obras no para determinar si se salvan a se pierden, sino para determinar la recompensa o pérdida por el servicio que se esperaba de cada creyente. Los que se presenten ante el tribunal de Cristo no solamente serán salvos y estarán seguros, sino quo ya habrán sida llevados al cielo, no sobre la base-de méritos u obras, sino por la gracia divina hecha posible por la gracia salvadora de Cristo. Bajo la gracia, la salvación no es de ningún modo condicionada por el servicio o el carácter de la vida del creyente; la vida y el servicio del creyente llegan a ser un caso separado que ha de ser juzgado por Cristo, pues a él pertenecemos y a él servimos.

Cuando todos sean reunidos ante «su trono de gloria», también se darán recompensas sobre la base del mérito de Israel y las naciones, pero esto se hará sin consideración de la cuestión de la salvación personal.

Mt. 25:31-34 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria,  y todos los santos ángeles con él,  entonces se sentará en su trono de gloria,  (32)  y serán reunidas delante de él todas las naciones;  y apartarálos unos de los otros,  como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.  (33)  Y pondrá las ovejas a su derecha,  y los cabritos a su izquierda. (34)  Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid,  benditos de mi Padre,  heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Mt. 6:2-6 Cuando,  pues,  des limosna,  no hagas tocar trompeta delante de ti,  como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles,  para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.  (3)  Mas cuando tú des limosna,  no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,  (4)  para que sea tu limosna en secreto;  y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.  (5)  Y cuando ores,  no seas como los hipócritas;  porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles,  para ser vistos de los hombres;  de cierto os digo que ya tienen su recompensa.  (6)  Mas tú,  cuando ores,  entra en tu aposento,  y cerrada la puerta,  ora a tu Padre que está en secreto;  y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Mt. 24:45-46 ¿Quién es,  pues,  el siervo fiel y prudente,  al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual,  cuando su señor venga,  le halle haciendo así.

Mt. 25 1-46 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas,  salieron a recibir al esposo.  (2)  Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.  (3)  Las insensatas,  tomando sus lámparas,  no tomaron consigo aceite;  (4)  mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas,  juntamente con sus lámparas.  (5)  Y tardándose el esposo,  cabecearon todas y se durmieron.  (6)  Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo;  salid a recibirle!  (7)  Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron,  y arreglaron sus lámparas.  (8)  Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite;  porque nuestras lámparas se apagan.  (9)  Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras,  id más bien a los que venden,  y comprad para vosotras mismas.  (10)  Pero mientras ellas iban a comprar,  vino el esposo;  y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas;  y se cerró la puerta.  (11)  Después vinieron también las otras vírgenes,  diciendo: ¡Señor,  señor,  ábrenos!  (12)  Mas él,  respondiendo,  dijo: De cierto os digo,  que no os conozco.  (13)  Velad,  pues,  porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.  (14)  Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos,  llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.  (15)  A uno dio cinco talentos,  y a otro dos,  y a otro uno,  a cada uno conforme a su capacidad;  y luego se fue lejos.  (16)  Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos,  y ganó otros cinco talentos  (17)  Asimismo el que había recibido dos,  ganó también otros dos.  (18)  Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra,  y escondió el dinero de su señor.  (19) Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos,  y arregló cuentas con ellos.  (20)  Y llegando el que había recibido cinco talentos,  trajo otros cinco talentos,  diciendo: Señor,  cinco talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros cinco talentos sobre ellos.  (21)  Y su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor.  (22)  Llegando también el que había recibido dos talentos,  dijo: Señor,  dos talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros dos talentos sobre ellos.  (23)  Su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor.  (24) Pero llegando también el que había recibido un talento,  dijo: Señor,  te conocía que eres hombre duro,  que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;  (25) por lo cual tuve miedo,  y fui y escondí tu talento en la tierra;  aquí tienes lo que es tuyo.  (26)  Respondiendo su señor,  le dijo: Siervo malo y negligente,  sabías que siego donde no sembré,  y que recojo donde no esparcí.  (27)  Por tanto,  debías haber dado mi dinero a los banqueros,  y al venir yo,  hubiera recibido lo que es mío con los intereses.  (28) Quitadle,  pues,  el talento,  y dadlo al que tiene diez talentos.  (29)  Porque al que tiene,  le será dado,  y tendrá más;  y al que no tiene,  aun lo que tiene le será quitado.  (30) Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.  (31)  Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria,  y todos los santos ángeles con él,  entonces se sentará en su trono de gloria,  (32)  y serán reunidas delante de él todas las naciones;  y apartarálos unos de los otros,  como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.  (33)  Y pondrá las ovejas a su derecha,  y los cabritos a su izquierda.  (34)  Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid,  benditos de mi Padre,  heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.  (35)  Porque tuve hambre,  y me disteis de comer;  tuve sed,  y me disteis de beber;  fui forastero,  y me recogisteis;  (36)  estuve desnudo,  y me cubristeis;  enfermo,  y me visitasteis;  en la cárcel,  y vinisteis a mí.  (37)  Entonces los justos le responderán diciendo: Señor,  ¿cuándo te vimos hambriento,  y te sustentamos,  o sediento,  y te dimos de beber?  (38)   ¿Y cuándo te vimos forastero,  y te recogimos,  o desnudo,  y te cubrimos?  (39)   ¿O cuándo te vimos enfermo,  o en la cárcel,  y vinimos a ti?  (40)  Y respondiendo el Rey,  les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños,  a mí lo hicisteis.  (41)  Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí,  malditos,  al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.  (42)  Porque tuve hambre,  y no me disteis de comer;  tuve sed,  y no me disteis de beber;  (43)  fui forastero,  y no me recogisteis;  estuve desnudo,  y no me cubristeis;  enfermo,  y en la cárcel,  y no me visitasteis.  (44)  Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor,  ¿cuándo te vimos hambriento,  sediento,  forastero,  desnudo,  enfermo,  o en la cárcel,  y no te servimos?  (45)  Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños,  tampoco a mí lo hicisteis.  (46)  E irán éstos al castigo eterno,  y los justos a la vida eterna.

En las Escrituras se usan tres figuras importantes para revelar la naturaleza de las recompensas del creyente en el tribunal de Cristo.

1. En Romanos 14: 10-12 se presenta la firma de una mayordomía. En conexión con el juicio de los demás se hace la exhortación: « ¿Por qué a tu hermano0 tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermanoPorque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Viva yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. Do manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí».

En este pasaje se nos exhorta a que no tratemos de evaluar la calidad de las obras de otro cristiano. Esto no significa que no debamos juzgar y rechazar el pecado, sino que se refiere más bien a la calidad y el valor de la vida. Con demasiada frecuencia los cristianos se dejan llevar por el deseo de criticar a los demás a fin de que sus propias vidas parezcan un poca mejores ante sus propios ojos. En otras palabras, reducen a la nada a sus hermanos en un esfuerzo de exaltarse a sí mismos.

Este pasaje revela quo cada cristiano tendrá quo rendir cuenta a Dios. La figura es de un mayordomo o persona a la que se ha confiado algo. Todo lo que el creyente tiene en la vida —su capacidad intelectual, dones naturales, salud física, dones espirituales, a riqueza— es un don do Dios para él. Mientras más se le confía, tendrá más de qué dar cuenta. Como se afirma en 1 Corintios 6:19-20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo,  el cual está en vosotros,  el cual tenéis de Dios,  y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio;  glorificad,  pues,  a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu,  los cuales son de Dios.

Como mayordomos, tendremos que dar cuenta ante el tribunal de Cristo de todo lo que Dios nos ha dado, y no seremos responsables de lo que fue dado a los demás, pero si tendremos que responder de lo que nos fue dado a nosotros. La clave del juicio no será el éxito o el aplauso público que se haya tenido, sino la fidelidad en el uso de lo que Dios nos ha encomendado.

2. 1Co. 3:9-15 Porque nosotros somos colaboradores de Dios,  y vosotros sois labranza de Dios,  edificio de Dios.  (10)  Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento,  y otro edifica encima;  pero cada uno mire cómo sobreedifica.  (11)  Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto,  el cual es Jesucristo.  (12)  Y si sobre este fundamento alguno edificare oro,  plata,  piedras preciosas,  madera,  heno,  hojarasca,  (13)  la obra de cada uno se hará manifiesta;  porque el día la declarará,  pues por el fuego será revelada;  y la obra de cada uno cuál sea,  el fuego la probará.  (14)  Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó,  recibirá recompensa.  (15)  Si la obra de alguno se quemare,  él sufrirá pérdida,  si bien él mismo será salvo,  aunque así como por fuego.

La vida del creyente es considerada como un edificio levantado sobre Cristo como fundamento. Al determinar la fuerza de este pasaje, debe observarse:

a) Se tiene en vista solamente a los salvados. El pronombre personal «nosotros» y el «vosotros» incluyen a todos los salvados y excluye a todos los que no son salvos; de igual modo, la palabra «alguno» se refiere solamente a quién esté edificando sobre la Roca que es Cristo Jesús.  

b) Habiendo presentado a los corintios el evangelio par el cual fueron salvados —salvación proporcionada par la Roca sobre la cual los salvados están—, el apóstol Pablo se compara con un perito arquitecto que ha puesto el fundamento o cimiento; pero, en agudo contrasto con esto, señala que cada creyente por si mismo está levantando la superestructura sobre el fundamento único proporcionado por la gracia de Dios.

Por eso, el llamado es a que cada uno mire cómo sobreedifica. Esto no es una referencia a la así llamada <<construcción del carácter>>, que no tiene base en los pasajes dirigidos a los santos de esta dispensación; el carácter de ellos es el «fruto del Espíritu» (Ga. 5:22-23) y es realizado, no por esfuerzos carnales, sino por el andar en el Espíritu (Ga. 5:16). Se presenta al creyente levantando una superestructura de servicio, u obras, que tiene que ser probada por fuego, posiblemente por los ojos de fuego de nuestro Señor ante el cual tendrá que presentarse (Ap. 1:14).  

c) La <<obra>> que el cristiano está edificando sobre Cristo puede ser de madera, heno, hojarasca, que el fuego puedo destruir; o puede ser de oro, plata y piedras preciosas que el fuego no destruye y que, en el caso del oro y la plata, en cambio, las purifica.

d) A aquel cuya obra levantada sobre Cristo permanezca, lo será dada una recompensa; pero a aquel cuya obra sea quemada sufrirá pérdida: no de su salvación, que es asegurada por medio de la obra consumada de Cristo, sino de su recompensa. Aun cuando paso por el fuego que va a probar la obra de cada cristiano y sufra la pérdida de su recompensa, él mismo será salvo.

3. En 1 Corintios 9:16-27, y especialmente en los versículos 24-27, se usa la figura de una carrera y el ganar el premio para revelar la calidad de la vida y del servicio cristiano.

1Co. 9:16-27 Pues si anuncio el evangelio,  no tengo por qué gloriarme;  porque me es impuesta necesidad;  y  ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!  (17)  Por lo cual,  si lo hago de buena voluntad,  recompensa tendré;  pero si de mala voluntad,  la comisión me ha sido encomendada.  (18)  ¿Cuál,  pues,  es mi galardón?  Que predicando el evangelio,  presente gratuitamente el evangelio de Cristo,  para no abusar de mi derecho en el evangelio.  (19)  Por lo cual,  siendo libre de todos,  me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.  (20)  Me he hecho a los judíos como judío,  para ganar a los judíos;  a los que están sujetos a la ley  (aunque yo no esté sujeto a la ley)  como sujeto a la ley,  para ganar a los que están sujetos a la ley;  (21)  a los que están sin ley,  como si yo estuviera sin ley  (no estando yo sin ley de Dios,  sino bajo la ley de Cristo),  para ganar a los que están sin ley.  (22)  Me he hecho débil a los débiles,  para ganar a los débiles;  a todos me he hecho de todo,  para que de todos modos salve a algunos.  (23)  Y esto hago por causa del evangelio,  para hacerme copartícipe de él.  (24)  ¿No sabéis que los que corren en el estadio,  todos a la verdad corren,  pero uno solo se lleva el premio?  Corred de tal manera que lo obtengáis.  (25)  Todo aquel que lucha,  de todo se abstiene;  ellos,  a la verdad,  para recibir una corona corruptible,  pero nosotros,  una incorruptible.  (26)  Así que,  yo de esta manera corro,  no como a la ventura;  de esta manera peleo,  no como quien golpea el aire,  (27)  sino que golpeo mi cuerpo,  y lo pongo en servidumbre,  no sea que habiendo sido heraldo para otros,  yo mismo venga a ser eliminado.  

Haciendo referencia a su propio servicio en la predicación del evangelio, el apóstol pregunta: « ¿Cuál, pues, es mi galardón?» La verdadera respuesta a esta pregunta depende, naturalmente, de la naturaleza y calidad del servicio rendido a Dios. Por lo tanto, el apóstol continúa haciendo un recuento de su fidelidad en la obra (versículos 18-23); nadie negará la veracidad de su informe. Luego compara el servicio cristiano o una carrera en que todos los creyentes están participando, y que, como en una carrera, uno solo recibe el premio y sólo por un esfuerzo superior.  

En forma similar, el creyente debiera poner en ejercicio todas sus fuerzas en el servicio cristiano, a fin de obtener la recompensa completa, correr como si quisiera superar a los demás. Así como el atleta se abstiene de muchas cosas a fin de obtener una corona corruptible, el cristiano debe abstenerse de todo a fin de obtener la corona incorruptible. El autocontrol del apóstol se ve en el hecho de que mantenía en sujeción su propio cuerpo a fin de evitar que algún servicio indigno y no de todo corazón por los demás hiciera quo fuera reprobado. La palabra traducida aquí «eliminado» es adokimos, que es la forma negativa de dokimos; dokimos se traduce por «aprobada»

 

Ro. 14:18 Porque el que en esto sirve a Cristo,  agrada a Dios,  y es aprobado por los hombres.

 

Ro. 16:10 Saludad a Apeles,  aprobado en Cristo.  Saludad a los de la casa de Aristóbulo.

1Co. 11:19 Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones,  para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.

 

2Co. 10:18 porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo,  sino aquel a quien Dios alaba.

2Ti. 2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,  como obrero que no tiene de qué avergonzarse,  que usa bien la palabra de verdad.

Por lo que adokimos debe traducirse «desaprobado» Puesto que no está en duda la salvación del apóstol, él no tiene miedo de ser desechado por Dios para siempre; tiene temor de ser desaprobado en la esfera de servicio.

La recompensa del cristiano a veces se menciona como un premio y a veces como una corona.

1Co. 9:24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio,  todos a la verdad corren,  pero uno solo se lleva el premio?  Corred de tal manera que lo obtengáis.

1Co. 9:25 Todo aquel que lucha,  de todo se abstiene;  ellos,  a la verdad,  para recibir una corona corruptible,  pero nosotros,  una incorruptible.

Fil. 4:1 Así que,  hermanos míos amados y deseados,  gozo y corona mía,  estad así firmes en el Señor,  amados.

1Ts. 2:19 Porque  ¿cuál es nuestra esperanza,  o gozo,  o corona de que me gloríe?  ¿No lo sois vosotros,  delante de nuestro Señor Jesucristo,  en su venida?

2Ti. 4:8 Por lo demás,  me está guardada la corona de justicia,  la cual me dará el Señor,  juez justo,  en aquel día;  y no sólo a mí,  sino también a todos los que aman su venida.

Stg. 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación;  porque cuando haya resistido la prueba,  recibirá la corona de vida,  que Dios ha prometido a los que le aman.

1P. 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores,  vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.  

Ap. 2:10 No temas en nada lo que vas a padecer.  He aquí,  el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel,  para que seáis probados,  y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte,  y yo te daré la corona de la vida.

 

Ap. 3:11 He aquí,  yo vengo pronto;  retén lo que tienes,  para que ninguno tome tu corona.

Estas coronas pueden ser clasificadas bajo cinco divisiones que representan cinco formas de servicio y sufrimiento cristiano, y el hijo de Dios recibe la advertencia de que tenga cuidado para que no pierda la recompensa.

Col. 2:18 Nadie os prive de vuestro premio,  afectando humildad y culto a los ángeles,  entremetiéndose en lo que no ha visto,  vanamente hinchado por su propia mente carnal,

2Jn. 1:8 Mirad por vosotros mismos,  para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo,  sino que recibáis galardón completo.

 

Ap. 3:11  He aquí,  yo vengo pronto;  retén lo que tienes,  para que ninguno tome tu corona.

La doctrina de las recompensas es la contrapartida necesaria de la doctrina de la salvación por gracia. Puesto que Dios no cuenta los méritos del creyente para la salvación, ni puede hacerlo, es necesario que las buenas obras del creyente reciban el reconocimiento divino. Los salvados nada deben a Dios en paga de la salvación que les fue dada como un regalo; pero deben a Dios una vida de devoción fiel, y para esta vida de devoción se ha prometido una recompensa en los cielos.

Aunque las recompensas de los creyentes están simbolizadas por coronas, las coronas, como símbolo de la recompensa, serán puestas a los pies del Salvador en el cielo. ¿Cuál será entonces la recompensa para el servicio fiel de parte del creyente?

Ap. 4:10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono,  y adoran al que vive por los siglos de los siglos,  y echan sus coronas delante del trono, diciendo:

La probabilidad es que el servicio fiel sobre la tierra sea recompensado con un lugar privilegiado de servicio en el cielo. Según Apocalipsis 22:3, «sus siervos le servirán».  

Ap. 22:3-4 Y no habrá más maldición;  y el trono de Dios y del Cordero estará en ella,  y sus siervos le servirán y verán su rostro,  y su nombre estará en sus frentes.

Los creyentes verán cumplidas sus más elevadas aspiraciones de servicio de amor para el Salvador que los amó y se dio a sí mismo por ellos. En la ilustración de los talentos usada por Cristo en Mateo 25:14-30, el hombre que recibe los cinco talentos y el que recibió dos (ambos ganaron el doble sobre lo que le encomendó el Señor) fueron aprobados cuando el Señor dijo: «Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor» (Mt. 25:21, 23).

Mt. 25:14-30 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos,  llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.  (15)  A uno dio cinco talentos,  y a otro dos,  y a otro uno,  a cada uno conforme a su capacidad;  y luego se fue lejos.  (16)  Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos,  y ganó otros cinco talentos  (17) Asimismo el que había recibido dos,  ganó también otros dos.  (18)  Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra,  y escondió el dinero de su señor.  (19)  Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos,  y arregló cuentas con ellos.  (20)  Y llegando el que había recibido cinco talentos,  trajo otros cinco talentos,  diciendo: Señor,  cinco talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros cinco talentos sobre ellos.  (21)  Y su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor.  (22)  Llegando también el que había recibido dos talentos,  dijo: Señor,  dos talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros dos talentos sobre ellos.  (23)  Su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor.  (24)  Pero llegando también el que había recibido un talento,  dijo: Señor,  te conocía que eres hombre duro,  que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;  (25)  por lo cual tuve miedo,  y fui y escondí tu talento en la tierra;  aquí tienes lo que es tuyo.  (26)  Respondiendo su señor,  le dijo: Siervo malo y negligente,  sabías que siego donde no sembré,  y que recojo donde no esparcí.  (27)  Por tanto,  debías haber dado mi dinero a los banqueros,  y al venir yo,  hubiera recibido lo que es mío con los intereses.  (28)  Quitadle, pues,  el talento,  y dadlo al que tiene diez talentos.  (29)  Porque al que tiene,  le será dado,  y tendrá más;  y al que no tiene,  aun lo que tiene le será quitado.  (30)  Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.  

Aunque parece que este juicio no tiene que ver con la iglesia, se puede aplicar el principio a todos los creyentes de todas las edades que reciben recompensa en la eternidad. La fidelidad en nuestro servicio presente tendrá como recompensa un servicio de privilegio en la eternidad.  

El pasaje central sobre el tribunal de Cristo, 2 Corintio5 5:10-11, revela que el tribunal de Cristo es un lugar donde se distinguen las buenas obras de las malas, y el creyente recibe recompensa sobre la base do las buenas obras.

2Co. 5:10-11 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,  para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo,  sea bueno o sea malo. Conociendo,  pues,  el temor del Señor,  persuadimos a los hombres;  pero a Dios le es manifiesto lo que somos;  y espero que también lo sea a vuestras conciencias.  

Como se ha dicho anteriormente, no se está juzgando el pecado, por que el creyente ya ha sido justificado. Tampoco es cuestión de santificación como se experimenta en el presente al ser disciplinado por no haber confesado el pecado, porque el creyente ya es perfecto en la presencia de Dios.

1Co. 11:31-32 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

1Jn. 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

El único problema que queda, entonces, es la calidad de la vida y de las obras que Dios considera buenas en contraste con las obras que son sin valor. El hecho solemne de que todo creyente deberá presentarse un día a rendir cuenta de su vida ante Dios, debiera ser un estimulo para la fidelidad presente y para la propia evaluación de las prioridades de vida basadas en la pregunta de cómo será evaluada en la eternidad.

PREGUNTAS

1. Nombrar las siete figuras que se usan para Cristo y su iglesia.

2. ¿Cuáles son algunas de las verdades importantes enseñadas por la figura del pastor y las ovejas?

3. Explicar en qué forma habla de unión, comunión y producción de fruto la figura de Cristo come la Vid verdadera y los creyentes como los pámpanos.

4. ¿Cuál es el pensamiento principal de la figura de la iglesia como un edificio del cual Cristo es la piedra del ángulo?

5. ¿Cuáles son las principales funciones del creyente como sacerdote?

6. ¿Que verdad nos ilustra la figura de Cristo como el Segundo Adán y la iglesia como una nueva creación?

7. ¿Qué representa la figura de Cristo como el Esposo y la iglesia como una esposa profética?

8. ¿Cuáles son las tres grandes verdades presentadas en la figura de la iglesia como cuerpo de Cristo?

9. ¿En qué forma determinan los dones espirituales el servicio particular de un individuo a Dios?

10. ¿Qué nos revela el concepto de la iglesia como un organismo vivo?

11. ¿Cuál es la triple obra de Cristo bajo la figura de un Esposo?

12. Escribir detalladamente qué es lo que Cristo está haciendo actualmente por su esposa.

13. Nombrar cinco características del amor divino revelado en el amor de Cristo por su iglesia.

14. En vista del amor de Cristo por su iglesia, ¿qué se revela acerca del amor del Padre por los creyentes?

15. En vista del amor de Dios por la iglesia, ¿qué se revela acerca de nuestro amor?

16. En conexión con el juicio del hijo do Dios, ¿por qué el creyente no será condenado por sus pecados?

17. ¿.Cuál es el propósito principal del juicio de los cristianos en el tribunal de Cristo?

18. ¿.Qué contraste hay entre el juicio de los cristianos y el juicio del gran trono blanco?

19. ¿En qué forma ilustra la naturaleza del juicio de los cristianos la figura de la mayordomía?

20. ¿Cómo se ilustra el juicio de los creyentes con la figura de un edificio levantado sobre Cristo como el fundamento?

21. ¿Cómo se relaciona la figura de ganar una carrera con el tribunal de Cristo?

22. ¿Cuál es la naturaleza de la recompensa del creyente?

23. ¿Cuánta importancia tiene el tribunal de Cristo, y cómo se relaciona con la evaluación de nuestras vidas presentes?

+ Meditación semanal

Esta semana la meditación es del tema: “La santidad en personas diarias”.
“PERMANECED Y OBEDECED” | Pastor Miguel Núñez. Predicaciones, estudios bíblicos.


+ Música cristiana:
Esta semana podrás escuchar la música de Generación de Jesús
America sera para Cristo
Padre Nuestro
La Mañana Gloriosa
Yo Se Que Cristo Vendrá
Cristo es la Respuesta
Mi Dios Es Real
El Sacrificio
EL Rey Ya Viene
El Remedio De Dios
Pulsa aquí para escuchar la lista completa

+ El libro de la semana:
Esta semana puedes dispone de un libro cristiano de:
Andrew Murray – En Busca de la Vida Victoriosa<(b>
Puede descarga el libro pulsando en la imagen
La Vida Victoriosa
+ La película de la semana:
Durante esta semana tendremos:
EXTRAORDINARIO (PELICULA CRISTIANA COMPLETA EN ESPANOL)

+ Otros recursos gratis

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