A veces pensamos

que para estar bien

tiene que haber ocurrido

algo importante.

Una buena noticia.

Un logro.

Algo que celebrar.

Pero también existen

días tranquilos.

Días en los que

simplemente

te sientes bien.

Y quizá…

eso ya sea suficiente.

No tienes que demostrar

que estás bien.

No tienes que explicar

por qué.

Puedes simplemente

disfrutarlo.

Si quieres,

puedes quedarte aquí

un momento.

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