Gracias…
por seguir caminando.
No siempre es fácil
detenerse a escuchar
lo que llevamos dentro.
Y, sin embargo,
aquí sigues.
Quizá por eso
entiendo un poco
lo que estás sintiendo.
Yo también
tuve preguntas
que no sabía responder.
Y hubo unas palabras
que me acompañaron
de una forma
que nunca habría imaginado.
No respondieron
todas mis preguntas
de golpe.
Pero hicieron algo mejor.
Me ayudaron
a seguir caminando.
¿Te gustaría conocerlas?
Estoy aquí. Si quieres, damos unos pasos más.


