Hay momentos…
en los que uno se acostumbra
a vivir cansado.
A no esperar demasiado.
A no pedir demasiado.
A no mirar demasiado lejos.
Y sin darte cuenta…
empiezas a llamar normal
a lo que en realidad
es agotamiento.
Pero incluso ahí…
quizá todavía quede algo en ti
que desea descansar de verdad.
¿Lo escuchas?
No hace falta responder.
Estoy aquí.


