«Cuando no sabemos lo que hacemos»

Hubo un momento en la vida de un padre, cuando tuvo frente a sí, al asesino de su hija y otras muchas chicas jóvenes, un asesino que nunca mostró arrepentimiento, que no reconocía a ninguna de sus víctimas, que no se acordaba de haber realizado esas atrocidades, pero la reacción de ese padre mirando al rostro de ese asesino sorprendió a todos en el juicio, y en especial a él cuando le pronunció estas palabras…

“Hay personas que te odian, yo no, has hecho que sea difícil cumplir con mis creencias, Dios dice que debemos perdonar, estás perdonado”.

Michael Stone es un doctor especializado en psiquiatría forense de la Universidad de Columbia que ha dedicado la mayor parte de su vida a estudiar y analizar en detalle comportamientos de todo tipo de asesinos. Gracias a toda esa investigación, pudo elaborar la escala de la maldad.

La escala de la maldad fue creada minuciosamente atendiendo a muchos tipos de factores: ambientales, neurológicos y genéticos. El objetivo era tener la mayor precisión posible y determinar la razón por la que una persona puede llegar a cometer algo tan atroz como un asesinato.

En la escala de la maldad se plantean preguntas que ayudan al profesional a conocer las particularidades de cada caso. Por ejemplo, exploran si el sujeto tuvo una infancia traumática, sus motivaciones para cometer asesinatos, por qué tienen preferencias por unas víctimas u otras… Por tanto, se utilizan juicios de valor, de moralidad, de ética y otros para clasificar a los sujetos en un punto en concreto dentro de esta escala.

En algunas ocasiones se complementa la información con pruebas de escáner cerebral, haciendo visualizar a la persona diferentes fotografías y palabras desagradables emocionalmente, o bien de lo contrario, es decir, imágenes que evocan sentimientos positivos como el amor.

Después de esta introducción, vamos a conocer el modelo de la escala y sus distintos niveles, que asciende progresivamente desde el nivel 1 hasta el 22, siendo mínima o nula maldad (nivel 1) a máxima (nivel 22)..

Nivel 1: mataron exclusivamente en legítima defensa, no muestran ningún tipo de tendencia psicopática.

Nivel 2: crímenes pasionales cometidos por amantes celosos. Pueden resultar inmaduros y/o egocéntricos pero no son psicópatas.

Nivel 3: compañeros, socios o amantes entusiastas de peligrosos homicidas. Tienen personalidad impulsiva y aberrante con rasgos antisociales.

Nivel 4: matan en autodefensa, pero provocaron en gran medida que sucediera la agresión hacia ellos.

Nivel 5: individuos traumatizados psicológicamente que están desesperados y asesinan a familiares que abusaron sexualmente de ellos. Pueden incluirse drogodependientes que el motivo de su asesinato es para conseguir dinero o droga, pero no poseen características psicopáticas significativas. Tienen cierto remordimiento por los actos cometidos.

Nivel 6: actúan impulsivamente, “en caliente”. No tienen características psicopáticas marcadas.

Nivel 7: individuos altamente narcisistas, no distinguibles de personas con algún tipo de trastorno psicótico, matan a gente de su entorno principalmente por celos o pasión.

Nivel 8: personas no psicópatas pero con altos niveles de furia reprimida, llegan a matar cuando algún evento la desencadena o enciende.

Nivel 9: amantes celosos despechados con características psicopáticas.

Nivel 10: asesinos que mataron a gente que se interponía en su camino o testigos que pudieran delatarle. Tienen personalidad egocéntrica pero no psicopática claramente distinguible.

Nivel 11: lo mismo que el nivel diez pero esta vez con personalidad psicopática notable.

Nivel 12: psicópatas ansiosos de poder que asesinaron cuando se sintieron acorralados.

Nivel 13: psicópatas repletos de furia, los cuales perdieron el control de ésta.

Nivel 14: conspiradores psicópatas despiadadamente egocéntricos, desean obtener un beneficio de alguien.

Nivel 15: psicópatas multihomicidas que en un día de estallido de furia (spree killing) matan a tantas personas se crucen por delante suyo a sangre fría.

Nivel 16: psicópatas que cometen varios o múltiples actos criminales, no se conforman con asesinar una vez y pueden incluir actos viciosos.

Nivel 17: asesinos seriales sexualmente perversos y torturadores-asesinos, aunque su finalidad principal es la violación pues el homicidio posterior es con el propósito de que la víctima no lo denuncie.

Nivel 18: homicidas que suelen torturar previamente a sus víctimas, aunque su principal motivación es el asesinato.

Nivel 19: psicópatas inclinados hacia el terrorismo, la subyugación, violación e intimidación.

Nivel 20: torturadores y asesinos psicóticos en quienes la tortura es la principal motivación.

Nivel 21: psicópatas interesados en extremo en la tortura, pero de quienes no se sabe a ciencia cierta si han cometido homicidios.

Nivel 22: torturadores extremos y asesinos psicopáticos, los cuales la tortura es la principal motivación. Sus crímenes involucran tortura sexual prolongada, seguida por el asesinato de sus víctimas.

“Cuando no sabemos lo que hacemos”

Cuando vamos a la Palabra de Dios, podemos apreciar lo “Extremadamente impío, y lo sorprendentemente malvado y vil”, que pude llegar a ser el hombre.

De todos los textos que se han escrito en la historia de la humanidad, el primer capítulo de Romanos nos provee la visión más completa, la explicación más coherente y el argumento más razonable acerca de la maldad del hombre. En este pasaje tenemos la exposición más exhaustiva acerca de la naturaleza del pecado. Hay al menos cuatro verdades que podemos encontrar en este pasaje respecto a la maldad de los hombres:

1. La maldad de los hombres es universal – Pablo dijo: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad (Romanos 1:18).

2. La maldad de los hombres está enraizada en el abandono a Dios – La esencia de la maldad es que hemos ignorado a Dios, no lo hemos honrado como Él se merece y no le hemos dado gracias por todas las bendiciones y favores con los que nos colma todos los días.

3. La maldad de los hombres es un juicio de Dios – La maldad que los hombres hicieron (al no darle gloria y honrar) lleva a Dios a dejarlos a que vivan en conformidad a sus deseos, para que esa misma maldad se exprese, se manifieste y se haga visible en sus vidas diarias.

4. La maldad de los hombres solo tiene solución en el evangelio – No hay esperanza para los hombres fuera de Dios. Si hemos abandonado al Creador, si lo hemos ofendido, y es Él quien nos condena, se sigue que solo de Él puede venir la solución. Solo por medio de Él podemos ser perdonados, transformados y redimidos. Solo por medio de Él, esta situación puede ser reparada y restaurada.

Y ¿Cómo hace Dios para restaurar esa situación?. Si me acompañas, lo vemos.

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