¿Necesito un modelo a seguir?

Cuando nos proponemos superarnos en la vida, estamos haciendo una buena elección para nosotros y para los que nos rodean. Podemos ayudarnos de muchos recursos, y uno muy importante es emular a otra persona que ya lo haya conseguido.

Esta persona que será nuestro modelo, nos aportará muchos beneficios:

• Nos inspira a esforzarnos y a no desistir.

• Maduramos rápidamente en lo que buscamos.

• Es un buen modo de saber hacer realidad nuestras aspiraciones y sueños.

• Aprendemos de sus aciertos y evitamos sus errores.

• Mejoramos nuestra autoconfianza.

Es bueno tener un modelo a seguir cuando:

• Comprobamos que él está donde está, porque ha hecho el esfuerzo necesario para ascender.

• El modelo a seguir es congruente en sus acciones, no aparentando algo que no es.

Es malo cuando:

• Sin cuestionar adoptas todo el estilo de vida que lleva tu modelo a seguir, aun con sus vicios y defectos.

• El modelo a seguir solo es sabio y bueno por fuera, pero por dentro es un fracaso y mala persona.

¿Quién puede ser un modelo a seguir en la vida?

Puede ser una persona de tu entorno familiar o social: mamá, papá, un predicador, emprendedor, empresario, artista, cantante, maestro, deportista, etc.

Una última consideración:

• El modelo a seguir que escojas no debe ser tan distinto de tu mundo y que sea en base a tus realidades.

• El modelo que admires puede ser del ámbito público o en discreto.

• Compleméntalo con tus virtudes, el seguir un modelo en la vida no significa que debas ser cien por ciento como él.

• Si en el trayecto de tu recorrido encuentras un mejor modelo, puedes cambiarlo, la idea es que tú seas mejor. O tomar lo mejor de cada quien.

Lo más importante de todo es que tu construyes paso a paso, día a día la vida que deseas llevar, realizando el correspondiente esfuerzo, sin desanimarte y perseverando.

¿Necesito un modelo a seguir?

En la Palabra de Dios, tenemos a nuestro modelo el Señor Jesús por excelencia, Él es nuestro modelo a seguir por excelencia, pero hoy vamos a tener como modelo a Juan el Bautista, quien nos enseñará que creer de todo corazón en Jesucristo es posible.

Juan sabía que el Mesías venía. Él creyó con todo su corazón y pasaba sus días «preparando el camino» para la venida del Señor (Mateo 11:10). Aunque el camino no fue fácil de preparar.

Diariamente se enfrentaba a los escépticos que no compartían su entusiasmo por la venida del Mesías. Bajo duras preguntas de los fariseos, Juan compartió su creencia en la venida de Cristo y pudo dar testimonio de Él cuando lo tuvo delante.

Juan también pasó por la cárcel debido a su testimonio, y pasó por dudas que confrontó con Jesús y de esa forma poder afianzar su fe hasta el final.

La vida de Juan es un ejemplo para nosotros de la seriedad con la que vamos a enfrentar la vida cristiana y nuestro llamado al ministerio, cualquiera que sea. Y como siervo de Dios, él también tuvo miedo de decir la verdad, aunque para ellos tuviera que señalar a personas como Herodes y los fariseos por su conducta pecaminosa.

Si has elegido tener hoy como modelo a Juan el bautista, entonces, hay más cosas que puedes aprender para aplicar a tu vida. ¿Quieres acompañarme?

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