¿Por qué me siento diferente?

Dicho así de entrada, yo te preguntaría: ¿Qué significa, para ti, ser diferente?, ¿te consideras diferente?, ¿En qué?, ¿te gusta serlo o lo consideras importante?. Porque ser diferente puede ser percibido como positivo o negativo en función del momento vital y el momento del desarrollo en el que te encuentres.

Quizá en este momento o en algún momento del camino, hayas tenido experiencias que te llevaron a creer que eres «diferente» a todos los demás, y eso te llevó a esa sensación de aislamiento que se convirtió en una de las experiencias más dolorosas que probablemente hayas tenido que afrontar.

A nadie le gusta sentirse diferente, como si fuera un extraño, como si no «encajáramos» realmente, pero debes entender que simplemente te sientes diferente por tus experiencias, no porque seas diferente.

Puede que aún te sientas diferente porque estés experimentando algunas de estas sensaciones:

– En situaciones sociales, sientes que te sobresaltas. Esta sensación puede ser tan fuerte que te sientes «fuera de cuerpo», como si no estuvieras realmente allí.

– Sientes una abrumadora sensación de soledad, pero no tienes idea de cómo conectarte. Te sientes atascado – te sientes miserable y solitario estando solo, pero cuando intentas conectar con la gente te sientes tan cohibido que a veces terminas sintiéndote peor.

– Las situaciones sociales y las reuniones te llenan de miedo. O las evitas por completo o pasas el tiempo sintiéndote incómodo y escondiéndote en un rincón.

– Tienes que beber para sentirte cómodo socialmente.

– O tal vez eres un camaleón social. Te conectas moldeándote a los demás pero te vas con una sensación de vacío – no sabes realmente quién eres debajo de todo esto.

A veces, como jóvenes y si lo eres, habrás sentido la necesidad de ser diferentes, y ¡menos mal! Mostrar esa parte particular de la identidad que se está formando es uno de los mayores regalos que podemos hacernos a nosotros mismos y a los demás, ya que es la mayor muestra de sinceridad. Además, aumenta la creatividad y facilita la toma de decisiones.

Ser diferente te permite apreciar en mayor medida la diversidad y adaptarte a ella. Te hace más flexible y abierto.

Defender tus propias ideas, aunque sean diferentes a las del resto, te permite crecer y desarrollarte siendo fiel a tus principios y con una autoestima y autoconfianza muy fuertes. Ser único es un regalo y, como tal, deberíamos aprender a apreciarlo. Es una de las mayores virtudes que puede tener una persona.

Cómo decía Albert Einstein: “La persona que sigue a la multitud normalmente no irá más allá de la multitud. La persona que camina sola, probablemente llegará hasta lugares donde nadie ha estado antes”

Hemos vivido, durante mucho tiempo, en un mundo que buscaba la uniformidad. Ya desde niños nos agrupan en clases por edades, debemos aprender los mismos contenidos, en el mismo período de tiempo… y, a partir de ahí, es muy probable que vayamos siguiendo las

líneas que nos vienen marcadas, nos adaptamos a los grupos en los que nos debemos integrar y solemos imitar las pautas socialmente aceptadas. Se supone que debemos seguir un determinado patrón.

Sin embargo, entre tanta uniformidad, todos sentimos, de un modo u otro, que somos diferentes en algo. Sabemos lo que nos apasiona, lo que nos motiva y lo que nos da alas. Y, probablemente, no es lo mismo que mueve a otras personas.

A veces intentamos parecernos al estándar, cuando en realidad todos somos diferentes, distintos, originales. Y aquí te dejo algunas acciones que te ayudarán.

1 Genera y reconoce ideas originales – Cuestionar lo preestablecido: buscar los fallos en aquello que tenemos establecido por defecto: no tomes algo como dado, y plantéate si sería mejor cambiarlo.

2 Da voz a ideas originales – Equilibra tu portfolio de riesgo. Para ser original, es necesario asumir riesgos, pero no es factible arriesgarse en todo. Cuando tengas que exponer tus ideas, atrévete a hacerlo ante una audiencia diferente, hacerlo ante una audiencia favorable te aporta poco.

3 Gestiona las emocione – Motívate ante las dificultades. No intentes calmarte, canaliza la ansiedad hacia el entusiasmo y la ilusión. Date cuenta de que no estás solo, encuentra a otras personas que crean en tu visión. Recuerda que si no tomas la iniciativa, el status quo persistirá.

4. Sé genuino – Todas las personas son diferentes entre sí, por más similitudes que puedan tener. Pero hay algunas personas que por temor al qué dirán pueden buscar aparentar ser alguien que no son, o bien ocultar algunos aspectos de su personalidad.

5. Sé innovador – Las personas diferentes traen lo nuevo, se destacan. Son las que se animan a romper con las normas de lo establecido, y hacer/decir/sentir lo que nadie se animaría.

3. Inspira a otros No ser «normal» necesariamente corre a los demás de su lugar de confort. Por eso puede funcionar como un estímulo para cuestionarse las cosas y ver que las cosas no necesariamente tienen por qué funcionar como lo hacen; todo podría ser distinto.

4. Sé divertido – Si todos fuéramos exactamente iguales, el mundo sería muy aburrido. Lo extraño y original genera curiosidad, misterio… ¡Le pone picante a la vida!

5. Siéntete más libre – Asumir nuestras diferencias nos libera del peso de buscar encajar en parámetros que no están hechos para nosotros. Nos permite ser auténticos y aceptarnos tal y cual somos.

Si eres o has decidido ser diferente, no te será fácil, pues parece que salirse de la “normalidad” esté penalizado, porque se asimila la palabra «normal» al concepto ‘debe ser’.

Ser diferente no implica ser peor. En un mundo como el que vivimos, las diferencias son necesarias, la diferencias suman, y son las grandes generadoras de valor.

¿Por qué no aceptamos bien las diferencias? Probablemente, por un tema cultural, porque venimos de una época en la que se promocionaba la «igualdad» como un valor por sí mismo.

Si siempre te esfuerzas en ser normal, nunca descubrirás lo extraordinario de tu diferencia.

Las diferencias enamoran… o ¿es que te has enamorado de alguien exactamente igual a los demás?

Ahora piensa: ¿cuántos grandes genios de la historia fueron considerados «bichos raros», “diferentes”? La autenticidad es lo mejor que puedes hacer contigo mismo. No ser «normal» puede ser mucho mejor de lo que crees.

¡Anímate a ser tu versión más genuina de ti!

¿Por qué me siento diferente?

Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, encontramos a un Dios que crea la naturaleza con miles de variedades, que crea los animales con miles de variedades, y de la misma forma nos crea a nosotros y utiliza un diseño exclusivo para cada uno.

Tú eres alguien completamente original y diferente. Eres una persona única, irremplazable y original, porque no existe en todo el mundo una persona igual a ti.

Y Dios se ha preocupado que sea así, porque de esa forma en particular y especial quiere acercarse a ti, porque Él desea mostrarte el sueño, la visión y el propósito que ha preparado para ti, sólo para ti.

Esto es lo que vemos en la Palabra de Dios con respecto a Jesús de Nazaret cuando el mismo decía de sí: “Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad” (Juan 18:37). Tú debes tener una clara razón para tu vida, tal y como Jesús la tuvo.

Ahora si quieres conocer más de lo diferentes que eres, te espero aquí:

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