¿Preparados? Empezamos el cole «de mayores»

¡Qué alegría!, ¡Qué ilusión!, vamos a dejar atrás la etapa donde todo eran juegos, canciones, pinturas, fiestas, diversión… , para estar con los mayores donde encontraremos nuevos amigos y aprenderemos muchas cosas.

¡Qué miedo!, ¡Qué estrés!, vamos a entrar en un espacio desconocido donde estaremos menos seguros, adaptándonos a nuevas rutinas, nuevos horarios, con obligaciones y responsabilidades.

¿Estamos hablando aquí de niños?, o ¿Estamos hablando de personas adultas?, porque estas reacciones se puede aplicar a ambos.

Los niños por lo general no suelen tener la segunda reacción de miedo y de estrés, ya que ellos tienen el deseo de ir haciéndose mayores y afrontan los cambios con ilusión y alegría.

El miedo y el estrés es más propio de los adultos cuando tenemos que tomar decisiones y nos vemos obligados a dejar una etapa para entrar en otra etapa más avanzada.

Estos cambios pueden ser personales (de joven a adulto, de soltero a casado, padre primerizo, de casado a viudo…), profesionales (subida de puesto, cambio de trabajo, desplazamiento sin familia…), sociales, etc.

¿Estamos preparados?, Quien diga que está preparado, que todo lo tiene controlado y que no necesita aprender ni cambiar nada para esa nueva etapa, se está engañando así mismo, por eso es necesario…

Empezar el cole de “mayores”, donde tendremos al Maestro que nos ayudará en el día a día a tomar decisiones correctas y donde seremos capacitados en nuestro interior para dar pasos pequeños pero seguros, y con su enseñanza hará desaparecer el miedo y el estrés y cambiarlo por descanso para nuestras almas.

Los que hemos estado en el colegio, los que seguís en el colegio, recordamos con mucho cariño a ese profesor que fue un ejemplo a seguir, del que aprendimos cada día, y que supo transmitir y crear en nosotros la ilusión y la alegría y el deseo por crecer y entrar en “las clases de los mayores”.

Hoy tenemos al Señor Jesús que se presenta como el Maestro personal que cada uno de nosotros necesita, y el método que utiliza para niños, para jóvenes, para adolescentes, para adultos, para ancianos, para todos, es el mismo.

Su método es que estés a su lado cada día, tomando su yugo y caminando con Él, para que le oigas, que lo veas. Porque haciendo eso, tendrás descanso para tu alma.

El Maestro tiene un pupitre y una mesa preparada para cada uno de nosotros en su primera clase de mayores donde Él se presentará para que le conozcamos.

¿Entramos a ocupar nuestro sitio?

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