¿Qué falla en esta historia?
En su vientre hay un pequeño embrión. Este embrión ha crecido y le ha dado forma a un feto. Este feto está creciendo y sigue su formación como un pequeño bebé hasta que cumple un tiempo determinado y se queda en la barriga para siempre. ¿Qué falla en esta historia?
¡Definitivamente que el bebé se quede en la barriga de su mamá para siempre!. Porque sabemos que el propósito del embarazo es que el bebé nazca.
A pesar de que sabemos esto, yo estoy seguro que ese bebé está cómodo en su barriga. Recibe la comida sin problema, no tiene que hacer muchos esfuerzos, alguien más está haciendo todo para él. Si al bebé lo pusieran a escoger entre quedarse en la barriga y nacer, no es muy difícil pensar que el bebé preferiría quedarse en la barriga, a pesar de que ese no sea su propósito.
Sabemos que, si el bebé no nace va tener problemas, podría incluso morir. Recuerdo el nacimiento de mi segundo hijo, fue un momento que su madre notaba que no se movía y ya había pasado de cuenta, así que rápidamente fuimos al hospital y después de mucha discusión con el médico al final le indujeron el parto y pudieron comprobar que un día más en esa situación y se hubiera muerto por problemas con la placenta que dejo de funcionar.
Él bebé tiene que salir de la barriga y comenzar su proceso, tiene que crecer y ser un hombre, pues no va a quedarse como un bebé para siempre, ese no es su propósito. Si eso no pasa, cualquiera de nosotros notará que algo anda mal.
Algunos bebé nacen para un objetivo en concreto, mientras que otros conforme crecemos nos ponemos nuestros propios objetivos en la vida, pero sea cual sea el objetivo, para la gran mayoría suele tratarse predominantemente de un objetivo que termina cuando aparece la muerte.
¿Qué falla en esta historia?
Cuando vamos a la Palabra de Dios, nos damos cuenta que, a diferencia del bebé en la barriga, que no puede elegir entre nacer o no nacer, a nosotros Dios nos ha dado la libertad de elegir si queremos creer en Él para que se produzca en nosotros un nuevo nacimiento, o si nos quedamos donde estamos. Y tristemente muchas veces hemos elegido mal, porque no le hemos elegido a ÉL.
Porque, así como el bebé en la barriga, nosotros estamos cómodos como estamos, pero si seguimos en la barriga (en nuestra comodidad y en nuestros pecados), van a pasar dos cosas:
– Vamos a estar muertos eternamente.
– Nos vamos a perder de lo que significa VIVIR verdaderamente. Nos vamos a perder de la delicia que es disfrutar de la vida de Dios.
Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16: 24–26).
Estamos tan aferrados a nosotros mismos, que se nos está escapando la vida, nos estamos desgastando viviendo de una manera absurda, lejos de nuestro propósito. Dios nos ha creado con un objetivo eterno que trasciende a este mundo y a la vida, ese objetivo es para que vivamos con Él, por eso cuando estamos fuera de Él, no encontramos la satisfacción completa en nada de lo que tenemos o hacemos.
Así como un bebé nace para cumplir su propósito en la vida, si nosotros dejamos que Dios modele lo que debemos ser, encontraremos una vida real, una vida verdadera, una vida en abundancia, seremos completos y seremos perfeccionados.
Ahora me gustaría que me acompañaras a ver el nacimiento de un bebé muy especial con un propósito también muy especial y único que nunca más se ha repetido.
