¿Qué tipo de miedo estás sintiendo?
El miedo es una de las emociones básicas de adaptación y supervivencia, es una emoción displacentera, se nutre de la experiencia y nos permite prever y valorar riesgos y ante posibles efectos desagradables activan nuestro sistema de alerta, y ponen en marcha mecanismos de protección, huida o acción.
Hasta aquí todo suena muy bien, pero no es tan sencillo. Factores que tienen que ver con los rasgos de nuestra personalidad, con la forma en la que gestionamos nuestras emociones, con el modo en el que pensamos e interpretamos los acontecimientos, y también, con nuestra biografía y el aprendizaje social y cultural, hacen que el miedo, deje de ser un “recurso adaptativo” para convertirse en un obstáculo en nuestra vida.
El miedo a fracasar o a equivocarnos, a la soledad, a la enfermedad… pueden ser miedos, que no respondan a un riesgo real. Es entonces cuando afectan a nuestras iniciativas, a nuestras decisiones… y al contrario de ser útiles, bloquean y limitan la consecución de nuestras metas.
¿Te has parado a pensar qué miedo está más presente en tu vida? ¿Con cuál te sientes más identificado? Aquí tienes cinco tipos de miedos que pueden interferir más decisivamente en tu vida, y que te serán útiles conocer, para permitirte reflexionar sobre los denominadores comunes del mecanismo del miedo y sus manifestaciones en diferentes contenidos o áreas vitales.
Antes de empezar. ¿Cuál crees que es tu miedo más profundo?: – Miedo a la soledad. – Miedo al futuro. – Miedo al fracaso. – Miedo a perder el control. – Miedo al «qué dirán». Vamos a verlos más en detalle:
1 Miedo a la soledad o al abandono
A- Rasgos de personalidad relacionados: dependencia, ansiedad social, autoexigencia y perfeccionismo…
B- Pensamientos irracionales relacionados o sesgos cognitivos:
— Pensamientos de tipo catastrofista (magnificación de lo negativo).
— Pensamientos excesivamente autoexigentes (tengo que…).
— Creencias anticipatorias del futuro (y si…).
— Visión de túnel o sesgo atencional (ver solo una parte).
— Pensamientos polarizados (blanco o negro).
C- Emociones asociadas: tristeza, desamparo, angustia…
D- Afrontamiento habitual: evitativo y/o rumiación (evitar situaciones de soledad, aspirar al control, queja, buscar la seguridad…)
2 Miedo al futuro, a la muerte, a la enfermedad o a envejecer
A- Rasgos de personalidad relacionados: perfeccionismo y poca flexibilidad.
B- Pensamientos irracionales relacionados o sesgos cognitivos:
— Pensamientos de tipo catastrofista (magnificación de lo negativo).
— Pensamientos excesivamente autoexigentes (tengo que…)
— Creencias anticipatorias del futuro (y si…).
— Visión de túnel o sesgo atencional (ver solo una parte).
— Pensamientos polarizados (blanco o negro).
C- Emociones asociadas: frustración, estrés, angustia, indefensión…
D- Afrontamiento habitual: evitativo y/o rumiación.
3 Miedo al fracaso, a equivocarse o a tomar decisiones
A- Rasgos de personalidad relacionados: perfeccionistas y poca flexibilidad, elevada autoexigencia…
B- Pensamientos irracionales relacionados o sesgos cognitivos:
— Pensamientos de tipo catastrofista (magnificación de lo negativo).
— Pensamientos excesivamente autoexigentes (tengo que…).
— Creencias anticipatorias del futuro (y si…).
— Visión de túnel o sesgo atencional (ver solo una parte).
— Pensamientos polarizados (blanco o negro).
C- Emociones asociadas: frustración, culpa, presión, angustia, rabia, indefensión…
D- Afrontamiento habitual: evitativo y/o rumiación (procrastinar, escape o evitación, no asumir costes, comprobar o repasar, delegar…).
4 Miedo a perder el control o a hacer daño a los demás
A- Rasgos de personalidad relacionados: tendencia obsesiva o perfeccionista con poca flexibilidad.
B- Pensamientos irracionales relacionados o sesgos cognitivos:
— Pensamientos de tipo catastrofista (magnificación de lo negativo).
— Pensamientos excesivamente autoexigentes (tengo que…).
— Creencias anticipatorias del futuro (y si…).
— Pensamientos polarizados (blanco o negro).
C- Emociones asociadas: angustia, descontrol, indefensión…
D- Afrontamiento habitual: evitativo y/o rumiación.
5 Miedo al “qué dirán”, al rechazo o a hacer el ridículo
A- Rasgos de personalidad relacionados: ansiedad social, baja autoestima, tendencias a auto-culpabilizarse, necesidad de aprobación…
B- Pensamientos irracionales relacionados o sesgos cognitivos:
— Pensamientos de tipo catastrofista (magnificación de lo negativo).
— Creencias anticipatorias del futuro (y si…).
— Visión de túnel o sesgo atencional (ver solo una parte).
— Pensamientos polarizados (blanco o negro).
C- Emociones asociadas: vergüenza, angustia, presión…
D- Afrontamiento habitual: evitativo y/o rumiación (baja asertividad, no decir “no”, no destacar o pasar desapercibido, ceder, evitar situaciones sociales, comprobaciones o preguntar en exceso).
El miedo es una compleja emoción que puede afectarnos, condicionar y limitar nuestro día a día, de un modo extraordinario. Por eso, identificar y comprender nuestros miedos, aprender las estrategias que nos permitan gestionarlos, es una labor del todo útil e inteligente, una meta que nos permitirá disfrutar con plenitud y bienestar de nuestra vida.
Aquí tienes algunas técnicas que te ayudarán a afrontar a gestionar tu miedos más profundos.
– Identifica tu miedo: ¿cuándo aparece? ¿qué intensidad tiene? ¿fluctúa de unas situaciones a otras? ¿es muy frecuente?
– Somete tu miedo a prueba: ¿los datos de la realidad justifican ese miedo?
– Reflexiona sobre las consecuencias de lo que temes: ¿qué es lo más grave que podría suceder?
– Habla de tu miedo: no se trata de que estemos continuamente hablando de él, sino de compartirlo con alguien de nuestro entorno que pueda darnos otra visión, otra perspectiva sobre la situación que nos asusta.
– Afronta tu miedo de manera progresiva: Piensa en estrategias que te permitan hacer frente a tu miedo en diferentes escenarios de manera controlada y progresiva, irás ganando recursos personales y en autoeficacia.
– Observa los miedos en los demás: detectar miedos en las personas de tu entorno puede darte una perspectiva más objetiva del funcionamiento del miedo y ayudarte a normalizar ciertos procesos, ¿qué le dirías a alguien que tiene un miedo diferente al tuyo?
– Reflexiona sobre lo qué harías si no tuvieras ese miedo: piensa acerca de los costes o limitaciones que tiene para ti ese miedo, puede motivarte a iniciar estrategias de cambio y solución, si piensas en los beneficios que podrías obtener superando el miedo.
– Pide ayuda especializada: si detectas que el miedo comienza a limitarte en tu día a día, es más eficaz contar con ayuda profesional especializada..
¿Qué tipo de miedo estás sintiendo?
Cuando vamos a la Palabra de Dios, el miedo está presente desde el inicio de la creación.
El primero en sentir miedo fueron Adán y Eva y la reacción que tuvieron fue esconderse.
Y ese miedo dice la Palabra de Dios, que fue a causa de una desobediencia a las instrucciones recibidas de Dios, cuando ellos fueron creados y dejados en aquel huerto del Edén con unas instrucciones muy claras, y con total capacidad para cumplirlas.
Si hoy en día nos escondemos de muchas cosas, es por miedo, y ese miedo en muchas ocasiones proviene por pensamientos y actos que no son correctos.
Pero Dios también tiene algo que decir y algo que hacer, una técnica que solo puede utilizar Él y que lo vemos con Adán y Eva y se repite con nosotros. ¿quieres conocerla?. Pues acompáñame.
