“Solo quiero que me quieran”
Es probable que conozcas a alguien o que tú mismo tengas la necesidad de sentirte amado. ¿Alguna vez te has sorprendido diciéndote, “quiero amor” o “solo quiero que me quieran”? No es raro encontrar personas que se sienten mal después de terminar una relación porque no quieren dejar de sentirse amados. Pero, ¿Qué provoca este sentimiento? y ¿por qué algunos se preocupan más por ser amados que por la relación en sí?
Una de las necesidades básicas del ser humano es el amor. Los psicólogos no consideran que esto sea un problema siempre que no afecte considerablemente tu vida. Obviamente, esta afectación es negativa para la persona. Algunos ejemplos son:
– Cuando tu necesidad de amor evita que tengas una vida feliz. ¿Te suenan familiares las frases tipo: “el amor no existe porque no he encontrado a alguien que me ame”?.
– Tienes la duda exagerada de que alguien te pueda amar. Peor aún, pones a prueba el amor de los demás.
– La necesidad de sentirte amado se ha convertido en la prioridad de tu vida. De hecho, haces todo lo posible por lograrlo.
Si lo anterior te suena familiar, realmente puede haber algo mal con la forma en la que entiendes el amor. Cuando todo lo que te preocupa es sentirte amado o encontrar a alguien que te ame, es necesario analizar qué situación del pasado te ha llevado a ello.
Es posible que si quiero que me quieran sufra de una baja autoestima, ya que no sé quererme a mí mismo. Porque si esa búsqueda de amor me genera aflicción, desasosiego, desesperación y dependencia, es probable que antes de pensar en un “quiero que me quieran” deba pensar en “quiero quererme a mí para poder querer a los demás”
Los seres humanos somos muy diferentes. Somos el resultado de las experiencias, deseos y del pasado que vivimos. Algunas veces, todo esto se conjuga para hacerte una persona insegura o necesitada de probar que eres tan bueno como los demás. Entre las causas más comunes están:
– La falta de amor en la infancia – Si creciste con el tipo de padres lejanos, fríos y distantes, no es raro que al crecer dudes de tu importancia y del amor de tu pareja.
– El orden de nacimiento – Los hijos únicos y los hijos menores suelen sentir menos la carencia de amor. Esto se debe a que de pequeños sintieron que fueron “destronados” por sus hermanos menores. Es común que al crecer, trates de construir relaciones muy intensas que sustituyan al amor que sientes que te faltó.
– La necesidad de aceptación – Para algunas personas, sentirse amados es solo un paso más para sentirse aceptados. Estas personas suelen tener problemas de autoestima. Solo logran sentirse mejor si se saben amados.
Si te has encontrado diciendo cosas como “necesito que me amen”, “quiero que me quieran” y “no me siento amado” debes ver dentro de ti. Es importante que averigües si en realidad la otra persona no te demuestra su amor o si tienes necesidades que afectan tu percepción. Si no encuentras el equilibrio emocional, el amor de tu pareja o tus seres queridos nunca será suficiente.
Si siempre piensas que tus seres queridos no te aman o que te tratan bien solo por amabilidad y no por amor, debes buscar una solución a este problema. Una vez que aprendes a ver distinto el amor y la necesidad que tienes, podrás mejorar tus relaciones. Estas serán más estables y completas.
“Solo quiero que me quieran”
Cuantas veces vas a la Palabra de Dios en esos momentos en que la vida se vuelve insoportable, cuando te sientes solo con las manos en la cabeza y piensas, ¿dónde está Dios ahora? Las lágrimas se derramaban por tus mejillas. Acabas de perder tu trabajo. Acabas de perder un amigo. Has tenido un día muy duro. Quizás has tenido un largo periodo de «mala suerte.» Quizás alguien ha hecho algo para lastimarte. Quizás estás tan harto de ti mismo, y crees que no eres digno de su amor. Puede haber muchas razones que te hagan dudar del amor de Dios, y preguntarte si en realidad tiene Él algún cuidado de ti.
Cuando tales pensamientos se levantan y amenazan con abrumarte, la mejor receta de todas es la Palabra de Dios. En esta sabiduría que está escrita aquí hay abundante evidencia de que Dios te ama.
