No bajes la guardia
Una de las habilidades necesarias para ganar una batalla es saber mantener la guardia.
Tú y yo estamos llamados a estar siempre con la guardia arriba. No puedes conformarte ni relajarte en lo bueno del pasado, porque eso no garantiza tu éxito en el futuro. Podemos sentirnos tentados a bajar la guardia por cualquier cosa, pero nuestras vidas tienen que ser ejemplo. Debemos mantener la guardia en alto hasta el día que muramos o hasta que Cristo venga por nosotros.
Sí, los que nos llamamos cristianos también a veces podemos bajar la guardia, recordando aquellos tiempos cuando ardía nuestro corazón por la Palabra de Dios y contagiábamos a nuestro alrededor, pero fuimos tentados y dejamos entrar otras cosas que creíamos más llamativas e interesantes y acabamos participando en las burlas hacia todo lo que representa Dios, e incluso negamos a Dios con nuestras palabras y nuestros actos, y ahora nos encontramos lejos de la comunión con los demás cristianos y lo peor lejos de Dios.
Tanto si creemos como si no creemos, nuestra vida es un ejemplo para otras personas, ya sea que tengas hijos o que tengas personas a tu alrededor observándote, quizá tú digas “No pasa nada. ¿Qué tiene de malo que quiera experimentar con las cosas de allá afuera?”, lo que tiene es que esa forma de actuar será la lección y el ejemplo que va a aprender y que seguirá la otra persona.
Quizá tú te encuentres en esa otra situación, estás copiando el ejemplo de alguien, pero esto no justifica tu decisión ni tu manera de vivir.
Quizá tú no tengas un modelo ejemplar a seguir en tu casa, esto también lo encontramos en la Palabra de Dios.
En Jesús y en Su Palabra tenemos a los mejores modelos a seguir, y a la vez te conviertes en alguien que inspira a otras personas.
Cuando hay fuego en tu corazón Dios levantará alrededor tuyo gente que quiera aprender de ti.
Si hoy en tu vida estás con la guardia abajo haciendo desastres, seguro que en un momento te darás cuenta que estas sumido en una profunda angustia, y te humillaras con sinceridad ante Dios buscando su ayuda, como también vemos en Su Palabra en la vida de otras personas.
Y el Señor escuchará tu oración y se conmoverán sus entrañas por tu petición y te dará la ayuda que necesitas y te restituirá.
No importa lo que hayamos hecho, o lo que hayamos sido antes, se trata de quien es Él y de lo que hizo en la cruz, porque hoy todavía, ¡hay gracia disponible para ti y para mí!.
Dios no busca personas con una etiqueta que diga: “cristiano”. Busca personas que deseen aprender de Él, porque ÉL nunca bajó la guardia por nosotros.
Por eso la invitación de hoy es “creer en Jesús”, ¿Quieres aprender de Él como el modelo por excelencia?
