“Un chequeo de salud de la pareja

Los chequeos sirven para conocer nuestro estado de salud y como medida de prevención. De forma general, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda hacerse un chequeo cada cuatro años antes de cumplir los 40, cada dos hasta llegar a los 60, y uno al año después de esta edad. Aun así hay que tener en cuenta la situación individual de cada persona,

Aparte de esto, dependiendo de si eres hombre o mujer, deberás tener en cuenta también las siguientes revisiones, que ayudan a detectar posibles patologías o problemas de salud.

Si eres mujer

La revisión más frecuente en las mujeres, a partir del inicio de las relaciones sexuales, es la revisión ginecológica, que suele incluir una citología para prevenir el cáncer de cuello uterino y se repite cada uno o dos años, en función del seguimiento que indique el ginecólogo, y que dependerá de diversos factores, como los embarazos o la toma de anticonceptivos.

A partir de los 40 años se recomienda añadir también a esta revisión una mamografía bienal, o bien anual cumplidos los 50, con el fin de diagnosticar precozmente el cáncer de mama, aumentando así notablemente sus posibilidades de cura. El embarazo conlleva sus propias pruebas prenatales, así como el posparto que requerirá los controles determinados por el ginecólogo.

Por último, a partir de los 65 años, es conveniente revisar el estado de nuestros huesos mediante una densitometría ósea, sobre todo cuando se tienen antecedentes, para prevenir y tratar la osteoporosis antes de que se produzca alguna fractura.

Si eres hombre

Por lo general, la primera cita con el urólogo para descartar cualquier posible enfermedad de la glándula prostática se recomienda a partir de los 50 años. Al igual que ocurre con el cáncer de mama, el cáncer de próstata tiene mucho mejor tratamiento si se diagnostica a tiempo.

Controlar el estado de nuestro corazón, niveles de azúcar, presión arterial y colesterol, es algo que nos afecta a todos, hombres y mujeres, más todavía conforme vamos avanzando en edad, aunque los hombres tienen más riesgo de enfermedades cardíacas.

Además de los chequeos generales y específicos, no podemos olvidar la revisión dental anual para mantener nuestra dentadura sana, así como las revisiones de la vista y del oído que nos toquen en función de nuestras necesidades.

Prevenir y cuidarnos son la razón principal de los chequeos médicos, algo que podemos reforzar en nuestro día a día siguiendo hábitos saludables como la práctica de actividades deportivas o una dieta rica en frutas, hortalizas y verduras. ¿Cada cuánto tiempo sueles acudir al médico para hacerte una revisión?

Ahora, cuando pensamos en nuestro matrimonio, también debemos realizar de forma habitual un chequeo de salud de la relación de pareja y si reconoces a alguno de los «venenos» del amor, tomar medidas para salvarlo. Porque siempre es mejor prevenir que curar, después de todo.

Con esto en mente, ¿no es hora de darle a tu relación un chequeo de salud?

Veamos primero cuales pueden ser esos venenos que pueden estar perjudicando el matrimonio:

La duda – la vacilación, la falta de determinación a la hora de tomar una elección porque nuestras creencias no nos lo permiten.

La búsqueda de la aprobación – Lo correcto y lo incorrecto; soy bueno, soy malo. Como si tuviéramos que encajar todos dentro de un mismo patrón.

La preocupación – Creamos problemas antes del acontecimiento, malgastando nuestra energía vital en la preocupación.

El miedo al cambio – Nos aferramos a lo conocido, y entonces, lo viejo empieza a oler a podrido, porque no puede seguir manteniéndose vivo para siempre.

El apego – Esa subordinación sentimental, que llena un vacío con menoscabo de la propia autonomía y capacidad de crecimiento. Canjeamos un te amo por un te quiero, te quiero para mí.

La culpa y el juicio – Todo juicio trae un culpable y la sentencia pide condena. La persona que se siente culpable en lugar de responsable, tarde o temprano, atrae a su vida el castigo.

La crítica – Es el más común, criticar a tu pareja le hará sentir como si estuvieras atacando su personalidad o su naturaleza. Eso es mucho más perjudicial que una queja o un comentario negativo sueltos.

El desprecio – Este es el más fuerte presagio del fracaso de una relación, y usualmente se alimenta de pensamientos negativos guardados por mucho tiempo respecto a la pareja. Igual que el sarcasmo, los insultos, las burlas y la ridiculización, aunque parezcan inofensivos, son expresiones que a menudo llevan al conflicto, no a la resolución.

Estar en guardia – Al sentirse atacado en una relación, la reacción usual es proteger tus sentimientos, ya sea ensimismándose o estallando con ira, en un intento de evitar lo que perciben como un ataque. Mucha gente se pone a la defensiva cuando la critican, pero realmente se trata de una manera de culpar a la pareja.

La cura del silencio – Se puede responder desconectándose, dando la espalda, pretendiendo estar ocupado o mostrando algún comportamiento obsesivo. Aunque esto evita la confrontación, esta clausura de la comunicación produce el efecto de subir el ritmo cardíaco del corazón a más de 100 latidos por minuto, lo que nos deja físicamente abrumados.

Una vez realizado el chequeo, si encontramos alguno de estos síntomas, se aconseja la adopción de cuatro alternativas que inducirán a la inmunidad.

Quéjate sin culpar – Habla sobre tus sentimientos con tu pareja usando declaraciones que incluyan el pronombre «Yo». En vez de decir: «tú siempre hablas de ti mismo», di: «me siento ignorado; ¿podríamos hablar de cómo me fue a mí hoy?».

Cultura del respeto – Piensa positivamente sobre tu pareja, concentrándote en sus características positivas. Demuestra aprecio y afecto. Cambia el «eres estúpido» por «me siento orgulloso de la forma en la que manejaste esa situación».

Asume la responsabilidad -Incluso si no estás de acuerdo con tu pareja, escúchala y asume algo de la responsabilidad. Di: «debí haberme apurado», en vez de «es tu culpa que siempre lleguemos tarde».

Cálmate – Tómate 20 minutos para reducir tu ritmo cardíaco antes de empezar a discutir. No te angusties. Hablar no es lo mismo que comunicar y a menudo nadie nos enseña cómo comunicarnos, ni en la escuela ni en casa.

Pide que te aconsejen – El mero hecho de hablar con alguien que no forme parte de la relación puede ayudar. Si no te gusta hablar mucho, trata de dibujar lo que sientes o piensas.

Prográmate – Aparta un tiempo cada semana para ‘comunicación de pareja’. Establece reglas básicas. No interrumpas ni des soluciones, más bien empatiza con tu pareja.

Busca soluciones – Si avances amorosos de tu pareja te dejan frío, podrías estar albergando ira y resentimiento acumulado. En lugar de evitar este aspecto de su relación, habla de tus sentimientos.

“Un chequeo de salud de la pareja”

Cuando vamos a la Palabra de Dios, encontramos también que a través de sus Palabras, podemos hacernos un chequeo de nuestra alma, y poder tener unos resultados, porque en el alma también podemos tener una serie de venenos, a los cuales hay que poner un tratamiento.

Si quieres conocer cuáles son esos venenos y el remedio que le pone la Palabra de Dios, acompáñame:

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