El acusador que …
Acusar es el acto que hace una persona contra otra al señalarle que ha cometido una irregularidad, un fallo o un delito. Una acusación implica una duda, ya que puede ser cierta o falsa, de esta forma una acusación puede ser:
– Justa o cierta, cuando acusamos o somos acusados con pruebas
– Injusta o falsa, cuando acusamos o somos acusados sin pruebas
Seguramente te habrás sentido identificado en algún momento como acusador y también como acusado en estas cuatro opciones. Y seguro que tu reacción ha sido diferente en cada una de ellos.
El acusador que… acusa a los demás.
¿Por qué acuso a los demás?, Aunque hay varias respuestas, las más conocidas es que proyectamos en otras personas nuestros propios defectos, y de esa forma viendo algo que no tiene porqué ser real, comenzamos a acusar irónicamente en ellos, aquellas cosas que cometemos nosotros mismos.
Esto lo hacemos para salvaguardar la imagen que tenemos de nosotros mismos, culpabilizar a otros para sentir que nosotros no tenemos la culpa, deshacernos del sentimiento de responsabilidad responsabilizando y acusando a otros.
El acusador que… se acusa a sí mismo.
Esto es lo que llamamos la autoinculpación, que es el acto de culparse voluntariamente de un delito o una falta.
Lo peligroso de acusarnos a nosotros mismos es que en parte podemos hacerlo de forma justa, pero muchas veces lo hacemos de forma injusta y sin control, sobre todo cuando estamos pasando por momentos de crisis o duelos emocionales.
Un ejemplo de esto puede ser cuando nos fallece un ser querido, y nos acusamos de no haber pasado más tiempo con esa persona, o no haberla demostrado mejor el amor y cariño, etc. esta autoinculpación en medio de una crisis o duelo emocional no tiene límite y nos lleva a mayor culpa cada vez.
Por eso si tú o yo, somos ese acusador que acusa a los demás, o que se acusa a sí mismo, lo que hay que hacer es acudir a la Palabra de Dios, donde tenemos una gran enseñanza, para dar respuesta a estas y otras preguntas similares:
¿De dónde nos viene esa actitud de ser acusadores?
¿Tengo derecho a acusar a los demás o a mí mismo?
¿Cómo puedo reaccionar cuando soy acusado injustamente?
¿Por qué el Dios de la Biblia no me acusa, cuando podría hacerlo?
