Mientras hablamos,
quizá descubras algo.
Tal vez aparezca una pregunta.
Tal vez reconozcas algo que llevabas dentro.
Quizá descubras que estás bien
y simplemente querías compartirlo.
O quizá aparezca algo que necesita
un poco más de atención.
No tenemos que saberlo antes de empezar.
El camino también puede ayudarnos
a descubrir dónde estamos.
Estoy aquí.


