Ya has comenzado a caminar conmigo.

Has descubierto que no necesitas conocer

todo el camino.

Y también has descubierto

que no siempre tendrás fuerzas

para recorrerlo solo.

Pero hay algo más

que quizá descubras mientras caminas.

No siempre entenderás lo que está pasando.

Eso también le ocurrió a Marta.

Marta me conocía.

Era mi amiga.

Había compartido conmigo

muchos momentos.

Había escuchado mis palabras.

Había visto cómo trataba a las personas.

Pero un día

su hermano Lázaro enfermó.

Marta sabía que yo podía ayudarlo.

Mandaron a buscarme.

Pero Lázaro murió.

Cuando llegué,

Marta salió a mi encuentro.

Y sus primeras palabras fueron:

**«Señor, si hubieses estado aquí,

mi hermano no habría muerto.»**

No era una pregunta.

Era el dolor hablando.

Era una mujer que no entendía

por qué las cosas habían sucedido así.

Marta no escondió

lo que sentía.

Me lo dijo.

Y yo no me alejé.

Seguí hablando con ella.

Le hablé de la vida.

Le hablé de la resurrección.

Y Marta respondió

desde lo que todavía podía comprender.

Ella todavía no sabía

lo que estaba a punto de ocurrir.

Todavía no podía verlo.

Todavía no entendía

por qué las cosas habían llegado

hasta allí.

Pero siguió hablando conmigo.

Y yo seguí allí.

Quizá tú también hayas vivido

algún momento así.

Has comenzado a caminar conmigo.

Has confiado.

Has intentado seguir adelante.

Y entonces ocurre algo

que no comprendes.

Quizá hayas preguntado:

«¿Por qué?»

Quizá incluso hayas pensado:

**«Si hubieras estado aquí,

esto no habría ocurrido.»**

No tengas miedo

de hablarme así.

No tienes que encontrar

las palabras correctas.

No tienes que entenderlo todo

antes de venir a mí.

Puedes traerme

tus preguntas.

Tu dolor.

Tu frustración.

Incluso aquello

que todavía no comprendes.

Porque quizá hoy

no puedas ver

lo que yo estoy haciendo.

Quizá todavía no sea

el momento de entenderlo.

Pero mientras tú intentas comprender,

yo sigo aquí.

Marta todavía no sabía

lo que iba a suceder.

Pero siguió hablando conmigo.

Y mientras caminaba conmigo,

fue descubriendo algo más.

A veces,

seguir caminando

no significa entender

lo que está pasando.

Significa confiar en quien

camina contigo

aunque todavía no puedas verlo todo.

No tienes que tener

todas las respuestas.

No tienes que haber llegado

a donde algún día llegarás.

**Puedes seguir caminando conmigo

mientras aprendes a conocerme.**

Y si hoy no entiendes,

no te preocupes.

Seguiremos caminando.

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