«No puedo»

Esta expresión que es tan corriente en los niños, cuando vamos cumpliendo años, sigue estando con nosotros, no nos deja y en un momento dado es cuando nos damos cuenta que algo o alguien nos mantiene postrado y sin posibilidad de hacer aquello que deseamos, y volvemos a repetir la misma expresión «no puedo»

En el enlace de abajo vamos a ver tres cosas que pueden paralizar nuestra vida, pero primero vamos a hacer un ejercicio de agradecimiento, porque cuando decimos «no puedo», no estamos solos, y por eso vas a..

Agradece a:

Aquellos que desde su manera de ser, te ayudaron a ser más humano, mas sencillo, mas sensible a las cosas de Dios.

Aquel que inesperado y oportuno supo escucharte comprensivo.

Aquellos con quienes compartiste tus ratos de juego.

Aquel que te ayuda a develar tu riqueza interior.

Aquel que con su gran bondad te hizo ser sencillo.

Aquel que descubriste un día y “se quedo en ti”.

Aquel que corrigiéndote con cariño te hizo caminar.

Aquel que con su vida incansable te animó a luchar.

Aquel que sin cansancio siempre espero lo mejor de ti.

Aquel que te exigía siempre haciéndote crecer en la grandeza.

Aquel que te hace sentir importante cuando necesita de ti.

Aquel que estando lejos lo sentiste cerca.

Aquel que con su desacuerdo te hace descubrir tu verdad.

Aquel que sabes que te quiere y siempre te espera.

Aquel que siempre te anima a ver lo positivo.

Aquel que te quiere como eres animándote a crecer.

Aquel que con su necesidad de ti hizo que te sintieras “único”.

Aquellos que con su experiencia interior te ayudaron a conocer a Dios y te anunciaron la buena noticia de que: DIOS ES TU MEJOR AMIGO Y TE AMA –

Autor Desconocido.

¿Y ahora quieres entrar conmigo y vemos esas tres cosas que hacen que nos paralicemos en nuestra vida?

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