“Soy Lo que soy, no intentes cambiarme”
Una vez fuimos con nuestros hijos a casa de un matrimonio amigo a comer, y nos sirvieron una sopa muy rica donde había diferentes elementos, pero mi hijo siendo pequeño estaba acostumbrado a una sopa muy sencilla y cuando la probó hizo un gesto de desagrado, entonces …
Este matrimonio amigo nuestro le pregunto si le gustaba, y él les contesto a media lengua “esta popa no me gusta”, no podía decirlo más alto, pero lo dijo bien claro, no había duda de que esa sopa tan rica, a nuestro hijo no le gustaba, y no supo ni tampoco quiso disimular.
Somos como somos y expresamos con nuestras palabras y actos aquello que sentimos, porque no pensamos cambiar por nadie.
No voy a cambiar por ti, no me pidas que sea más dócil, más delgada, que renuncie a mis pasiones para encajar en tus vacíos. Me gusta como soy, así que tendrás que aceptarme con todos mis matices porque es en ellos donde está mi felicidad, mi integridad.
Quizá encuentres a personas que intentan variar su personalidad en un momento dado por tres razones: para adaptarse a un entorno determinado, para conseguir un objetivo o para evitar algo que le desagrada o produce miedo. Y lo creamos o no, es algo que puede darse en muchas relaciones de pareja.
Nunca trates de correr por alguien que no daría ni un paso por ti, no renuncies a tus sueños por vivir los de la otra persona, porque de lo contrario, dejarás de reconocerte en el espejo.
Hay quien aún a día de hoy, piensa que hacer pareja es renunciar a todo por la otra persona. Sin concesiones. Es en estas situaciones, donde muchos van limando poco a poco su carácter, su apertura, se van amoldando a la pareja “para encajar” y alcanzar así un propósito que tarde o temprano se convierte en un “despropósito”.
Quien renuncia pierde, quien cambia lo que le define por hacer feliz a la pareja, deja de ser él mismo. Por lo tanto, la relación no podrá ser más que una farsa destinada al fracaso donde uno domina y el otro mantiene una máscara que no lo identifica. No lo permitas.
Otro detalle a tener en cuenta es que tampoco hemos de pensar que quien vive una relación de pareja basada en la desigualdad y la infelicidad, es uno de los miembros el que obliga a cambiar al otro. En ocasiones, es uno mismo quien busca el cambio para adaptarse al otro, para ser aceptado, para ser amado.
La personalidad se edifica a lo largo de nuestra vida a través de las experiencias y las valoraciones que hagamos de ellas. Somos un compendio de virtudes, limitaciones, manías, valores, sueños y expectativas que no podemos cambiar de la noche a la mañana. No es saludable, ni es lógico.
Quien busca aparentar algo que no es para que otros les quieran, lo que ocurre en realidad es que son ellos quienes no se aman a sí mismos. Y a pesar de que durante un tiempo lleguen a creer que son felices y que todo va bien, poco a poco la autoestima se fragmenta y se erosiona como un viejo castillo de arena al borde de la playa.
Cabe señalar un aspecto importante: cambiar no es malo si la necesidad parte de uno mismo. Las personas necesitamos de ciertas variaciones en nuestros enfoques de pensamiento, propósitos y actitudes para adaptarnos, para conseguir un equilibrio y un crecimiento personal.
Ahora bien, dichos cambios son, como decimos, voluntarios, y si parten de nosotros mismos no habrá problema. Cambiamos nuestros pensamientos para cambiar nuestra realidad. Cambiamos por nosotros mismos y no por nadie.
“Soy Lo que soy, no intentes cambiarme”
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, lo que encontramos es que somos definidos con todo detalle de cómo somos, por fuera (lo que las personas ven) y por dentro (lo que no ven, como los deseos, las emociones, las intenciones…).
Y lo segundo que vemos es que la Palabra de Dios, no nos obliga a cambiar para ser aceptados por Dios, porque Dios nos ama tal y como somos, porque Dios es Amor y esa cualidad de Dios no cambia cuando está frente a ti, Él te ama tal y como eres.
Y lo tercero que vemos es que la Palabra de Dios, te comienza a mostrar y a enseñar quien es ese Dios que te ama, y te muestra hasta donde llegó Su Amor por ti y por mí.
Y lo cuarto que vemos en la Palabra de Dios, es que en la medida en que conocemos y aceptamos esa Obra de Amor por nosotros, es cuando deseamos voluntariamente que Dios vaya haciendo ese cambio en nosotros.
Ahora si quieres seguimos viendo un poco más de este tema en la Palabra de Dios.
