¡Me hierve la sangre!
¡Ya me lo ha vuelto a hacer! ¡Es que no soporto a este hombre! ¡Me saca de quicio! Noto mi respiración acelerada y una cierta tensión en los músculos de mi espalda y en mis brazos y manos. Con el frío que tenía hace un rato y ahora… ¡Si incluso tengo calor! Ya verás, le voy a demostrar a este tipo quién soy yo…
Este podría ser el testimonio de alguien que siente una intensa ira hacia otra persona. La ira desencadena aún más ira. Puede provocar momentos de tensión que generan situaciones hostiles y vengativas. La ira puede generar odio, es entonces cuando deja de ser útil.
Con este cuestionario podrás ver hasta qué punto la ira te domina.
Por cada respuesta «SI» apúntate un punto y si además es con mucha intensidad súmale otro punto.
1 Estás conduciendo tienes prisa y hay un atasco.
2 Estás en el trabajo y en el último momento te encargan una tarea.
3 Tienes hambre y la comida no está lista.
4 Cometes un error y tu PC elimina el trabajo realizado.
5 El mecánico aún no ha concluido la reparación de tu coche y no te ha avisado a tiempo.
6 Participas en una conversación y nadie tiene en cuenta tus argumentos.
7 Limpias los cristales de las ventanas de casa y diez minutos más tarde empieza a llover.
8 Tienes una cita y la persona llega tarde.
9 La persona con la que conversas tiene mala fe.
10 Acudes a una tienda y está cerrada.
11 La fotocopiadora no funciona y la necesitas con urgencia.
12 El teléfono suena mientras estas ocupad@
13 Estás mirando un programa en la televisión y de repente, éste se interrumpe.
14 Un amigo quedó en llamarte y no lo hace.
15 Has olvidado enviar un documento en la fecha prevista.
16 El médico te hace esperar mucho más de lo previsto.
17 Durante una cena o una comida tu interlocutor deja de escucharte
18 Un conductor te niega la prioridad en el cruce.
19 Alguien abre el grifo mientras te duchas y el agua empieza a salir demasiado fría o caliente.
20 No has logrado llevar a cabo todo cuanto habías previsto durante el fin de semana.
21 El producto que deseabas comprar no está disponible.
22 Durante el desayuno tu tostada con mantequilla cae boca abajo.
23 Te manchas la camisa en un restaurante.
24 Alguien se cuela en la cola en la que estás esperando desde hace un rato.
25 Alguien te critica en presencia de otras personas.
Menos de 25 puntos: Cuando la realidad te exaspera y te genera sentimientos de ira, sabes ver las cosas con perspectiva enfocando tu atención sobre las cosas realmente importantes.
Más de 25 puntos: La realidad te golpea con frecuencia: te cuesta controlar tus emociones, ciertas emociones o conductas te resultan insoportables.
Más de 37 puntos: Se puede adelantar la hipótesis de que posees un temperamento colérico, en muchas ocasiones la vida y los demás te fastidia
Ahora que ya te conoces un poco más, quiero decirte que la rabia o llamada también la ira, es una de las seis emociones llamadas básicas, junto con la alegría, la tristeza, el miedo, el asco y la sorpresa. Estas pueden ser clasificadas como positivas o negativas, pero todas son necesarias para nuestro desarrollo. La rabia o la ira es aquella emoción que nos motive a luchar con uñas y dientes por nuestros intereses.
Sentir rabia no solo NO es malo, sino que además puede resultarnos útil. Eso sí, es necesario saber gestionarla y actuar en consecuencia para no hacer algo de lo que después podamos arrepentirnos.
No obstante es necesario recalcar que no hay que reprimir la rabia. Como dijo Mark Twain en una de sus frases célebres: “La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que a cualquier cosa en la que se vierte”. Por eso es necesario el autocontrol para no actuar de manera impulsiva y fundamentalmente reconocer lo que provoca esa emoción y ponerle nombre, haciendo preguntas como: ¿Qué ha pasado?, ¿Por qué creo que me he enfadado tanto?, ¿Me he enfadado antes por lo mismo o es la primera vez que me ocurre?
En los niños, son muchos más impulsivos. Siente algo, y lo expresa. Los adultos habitualmente acudimos al castigo o a la severidad como método para contrarrestar las pataletas, cuando un abrazo seguramente lo más efectivo para amansar a cualquier fiera. Seguro que como padres lo habéis experimentado.
Recuerdo que una vez tuve que hacerlo con un adolescente que me duplicaba en altura y en peso, fue todo un agotamiento para mí sujetarle con un abrazo de oso durante 10 minutos pero resultó.
¡Me hierve la sangre!
Cuando vamos a la Palabra de Dios encontramos a un Dios que también comparte con nosotros las emociones de la alegría, la tristeza, la sorpresa e igualmente la ira.
La ira de Dios en Su Palabra es como “la respuesta emocional a la percepción del mal y la injusticia,” con frecuencia traducido como “enojo,” “indignación,” “cólera,” o “irritación.”. La ira de Dios es santa y siempre justificada; la del hombre nunca es santa y rara vez justificada.
La ira de Dios es algo temible y aterrador. Sólo aquellos que han estado cubiertos por la sangre de Cristo, derramada por nosotros en la cruz, pueden estar seguros de que la ira de Dios nunca caerá sobre ellos. “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Romanos 5:9).
Ven y conozcamos más de la ira de Dios y cómo se manifiesta.
