¡Sí, tú!, ¿Quieres ser adoptado?
¿Te cuento una cosa que nos sucedió a mi mujer y a mi después de nacer nuestra hija?, Pues que tres meses después, tuve que entrar al quirófano de forma urgente por un diagnóstico de cáncer, una vez fuera, era obligatorio por mi salud tan delicada, esperar unos años para buscar un segundo hijo, pero había muchas dudas para poder finalizar ese plazo. Esto junto con otros motivos, nos llevó a plantear incluir un niño de adopción a nuestra familia.
Ni que decir tiene que el plazo se cumplió y tuvimos un segundo hijo. Pero durante ese periodo de tiempo y por mi trabajo, teníamos contacto con matrimonios de nuestras edades que estaban en proceso de adopción y alguno ya lo habían conseguido al poder agilizar el proceso que duraba varios años.
Ya ves, cada individuo y cada pareja somos únicos y diferentes y está claro que, vamos a tener distintos motivos y razonamientos que nos lleven al deseo de adoptar, aunque todos esos deseos se pueden resumir en dos:
1. Dificultad para tener un hijo biológico – Es el deseo de ser padre o madre y tener una familia, pero que no se puede conseguir por algún tipo de dificultad en la pareja.
2. Conciencia social: Aquí nosotros nos veíamos más identificados, por ser conscientes de la situación de los niños que están esperando que se les asigne una familia, por las experiencias vividas junto a esos matrimonios, por trabajar directamente con la infancia…
Al plantearnos la adopción en el fondo existía un gran miedo, ese miedo que pertenece a los padres y que en estos casos es totalmente normal, son muchas dudas y muchas preguntas, tales como: ¿Sabré hacerlo bien? ¿Lo querré? ¿Me querrá?.
¡Sí!, teníamos dudas y preguntas, pero teníamos también esa certeza que nos daba seguridad: “Ese niño sería nuestro hijo y nosotros sus padres, no tendría ningún tipo de diferencia con nuestra hija y ambos serían tratados, educados y protegidos por igual”. Y aunque nunca llegó el momento de adoptar, de alguna forma los niños, adolescentes y jóvenes que han estado a nuestro lado y que han pasado por nuestras vidas, pueden dar testimonio de que han sido cuidados, atendidos, protegidos y tratados como si fueran nuestros propios hijos.
No voy a entrar en los diferentes pasos del proceso de adopción, lo que vamos a ver es la otra parte en el proceso de adopción que es el niño, o el adolescente en algunos casos, cada uno con sus diferentes peculiaridades que le han llevado a esa situación.
El porcentaje mayor de niños que llegan a ese momento de su vida, provienen de situaciones familiares que no son buenas para ellos, bien por abandono, por padecimiento a causa de negligencias, malos tratos o cualquier otra circunstancia dolorosa y traumática.
Y también por eso estos niños, en algunos casos, tienen alguna dificultad añadida a su historia, pues se enfrentan con dificultades en el desarrollo emocional, físico y cognitivo, problemas en las relaciones sociales, trastornos de conducta, problemas de salud en algunos casos muy serios, dificultades para entender e integrar su historia personal, diferencias étnicas en algunos casos, necesidades especiales…
En los diferentes pasos del proceso de adopción se tienen en cuenta estas y muchas otras variables, como por ejemplo la edad, lo que hace que los procedimientos sean personalizados y los tiempos se adapten a cada uno.
También los niños y adolescentes son conscientes de sus situaciones, y también tienen sus derechos a ser escuchados y a expresar sus propios deseos de formar parte de una familia estable. Y algunas veces esos deseos son expresados en forma de peticiones oficiales a los jueces, como podemos ver en estos dos testimonios:
L.M. tiene 17 años y un sueño por cumplir: sentirse parte de una familia. Pero el tiempo le juega en contra a este joven argentino, que vive en un orfanato desde los 8 años y en pocos meses cumplirá 18 y entonces el Estado dejará de buscarle padres adoptivos.
O la imagen de la carta de este otro adolescente de 15 años, que puedes leer aquí.
En la actualidad, si hiciéramos una estadística en el mundo, sacaríamos miles y cientos de miles de jóvenes que buscan el amor, apoyo y motivación que una familia puede brindar a sus vidas, más aún cuando entran en esa complicada etapa de la adolescencia, cuando ¡son casi adultos!
Porque también durante ese periodo de la adolescencia, cuando se están produciendo en ellos esos cambios bio-psico-sociales, la figura de la familia, el sentimiento de pertenecer a una familia, es para ellos una necesidad básica, aunque no sepan exprésalo o lo expresen mal . Y es a través de la adopción, que los jóvenes mayores conectan con una familia que pueden brindarles un sentido de estabilidad, conexiones duraderas y orientación para las tareas y decisiones importantes y trascendentes de la vida, que le prepararán para la edad madura.
Porque no tenemos que olvidar que la finalidad de la adopción está pensada para proporcionar una familia a niños y adolescentes que carecen de ella o que teniéndola, no pueden permanecer en la misma por distintos motivos, garantizándoles a través de esta nueva relación familiar, la atención necesaria para su desarrollo.
También hay otra cara de la adopción que no es agradable, como son los abandonos, los rechazos, las devoluciones de esos niños y adolescentes, es cierto, es algo que está presente, y que aunque solo sea un caso entre todos, demuestra que aún en la buena voluntad de todas las partes involucradas, también somos personas que fallamos.
¡Sí, tú!, ¿Quieres ser adoptado?
Cuando nos dirigimos a la Palabra de Dios, encontramos diferentes pasaje que nos hablan del deseo de Dios por adoptarnos, y no sólo eso, también nos hablan de las cosas que Dios ha preparado y quiere dar a aquellos cuyos deseos son también ser adoptado por ÉL.
Vemos un ejemplo de esto en Efesios 1:3-7
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia”,
El texto que aparece en medio es: “habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad “.
Como has leído, la voluntad y el deseo de Dios es adoptarnos como hijos suyos, y por eso usa de Su Gracia, para rodearnos de bendiciones y regalos que no merecemos por nuestra condición de pecadores y enemigos suyos al no tenerle en cuenta en nuestra vida,
“nos bendijo, nos escogió, nos hace santos, sin mancha, creados para su alabanza, nos da la redención por su sangre, el perdón de nuestros pecados, nos sobreabunda de sus riquezas…”.
Pero en la adopción de Dios, ambas partes deben estar de acuerdo, y Dios ya ha mostrado Su Voluntad y ha dejado estas cosas para ti, si también tienes esa voluntad para con ÉL.
Si quieres acompañarme vamos a ver otros textos similares, y ¿sabes una cosa?, ¡Que Jesús también paso por esa experiencia de ser adoptado!, Por eso Él se puede sentir identificado totalmente contigo si es que estás pasando por esta situación.
