¡Solo confía!
Hay momentos en la vida que cuesta mucho confiar en una persona.
Un aspecto de la confianza es descansar en que esa persona tomará un decisión correcta y beneficiosa para ti, cuando te falta conocimiento y discernimiento de la situación o del momento en que estás viviendo.
Un ejemplo es esta foto de hace tres años atrás, donde en un análisis, vieron que tenía un desequilibrio de valores y que era necesario y urgente regular, por lo que tomaron la decisión de mantenerme unos días ingresados.
Yo no tenía el conocimiento ni el discernimiento para interpretar el análisis y tuve que confiar y descansar en que la decisión que tomaron los médicos sería beneficiosa para mí y así fue.
Otras veces no hace falta que se utilice un análisis u otro tipo de pruebas, porque nosotros podemos apreciar que hay desequilibrios, que algo falla en nuestra forma de pensar, en nuestro comportamiento, en nuestras relaciones, porque notamos y experimentamos un intenso dolor que no es físico.
Ese dolor que notamos que viene de dentro es producido por cosas de este tipo: “envidias, celos, iras, contiendas, herejías, deseos descontrolados, mentiras, etc), cosas que te llevan a tener una vida que tú mismo consideras no es la más adecuada para ti y para los demás, y sabes que contra eso no hay medicamentos, ni tratamientos que quite estas cosas de nosotros.
También a veces el dolor viene de fuera porque estamos en medio de tiempos difíciles y revueltos que afectan a todas nuestras áreas de la vida, y nos falta discernimiento y conocimientos para tomar decisiones correctas, y aquí también necesitamos confiar en alguien donde su decisión sea beneficiosa para nosotros.
Entonces frente a este dolor sea que venga de dentro o que venga de fuera: ¿Qué podemos hacer?, y sobre todo ¿En quién podemos poner nuestra confianza?, para que nos explique, nos enseñe, nos libre de todo esto y podamos vivir en paz.
La respuesta está en la Biblia, ¡Sí, la Biblia!, porque la Biblia es la revelación de Dios, que nos guía a la persona en la que podemos descansar plenamente, y la que tomó la decisión correcta por nosotros.
Esa persona es Jesús de Nazaret, que te invita a conocerle, a escucharle, a tener una relación personal con Él.
Y en la medida que le vayas conociendo, te darás cuenta que vale la pena poner la confianza en Él.
¿Querrás escucharlo hoy en medio de tu situación personal?, ¿Querrás confiar en Él?
