¿Cómo estás de apetito?

Nuestro cuerpo funciona de forma básica y orientada a subsistir, es por ello, que es el estómago quien mediante una señal neurológica, avisa al cerebro de que se encuentra vacío.

La señal del apetito también se activa mediante los sentidos, por ejemplo, un estímulo visual, como puede ser ver una presentación de una comida o una receta, producen señales de apetito involuntarias al cerebro.

Nuestra mente y nuestro cuerpo no sólo tienen hambre de alimentos físicos sino que también necesitan de otros alimentos no tangibles, como son el cariño, el afecto, nuevas experiencias…por eso es tan importante empezar a conocerte e identificar de que tienes hambre tú.

Uno de esos apetitos es el apetito emocional que es un tipo de ansiedad donde la persona siente una gran necesidad impulsiva e incontrolada de comer, no porque tengamos hambre, sino por problemas personales que no sabemos gestionar. Normalmente suele ocurrir cuando sufrimos estrés, ansiedad y tristeza, pero también, por mero aburrimiento, o por un conflicto emocional que no está resolviendo de forma adecuada.
Sentimiento de culpa: suele ser muy común que, después de este ataque de hambre, las personas se sientan culpables porque siguen sin sentirse bien ni satisfechas. Esto es porque el origen de su problema no se ha resuelto con la comida.
Comer para estar mejor: hay un trasfondo en esta conducta que persigue un sentimiento de mejora y bienestar por el hecho de comer. Sin embargo, al no resolverse, es habitual que la persona se sienta triste y decepcionada después del atracón.

Por tanto, si quieres solucionar este problema, lo primero que tienes que hacer es acudir a un profesional. Resultará esencial atacar el problema de raíz y solventar qué es lo que realmente te está perturbando. Pero también hay algunas pautas que te ayudarán a controlar el hambre emocional:
1- Menú diario de comidas – Es importante que tu mente sepa que estás bien alimentado y, por tanto, de esta forma, evitarás esa urgencia a la hora de comer por compulsión. Te recomendamos que tengas un planning semanal para que, así, sepas exactamente qué vas a comer y a qué hora, y así controles estos ataques de hambre.
2-Realiza un autoregistro – Cada vez que comas sin apetito físico real puedes hacerte estas preguntas:
      2.1. ¿Qué emoción estaba sintiendo yo antes de comer impulsivamente?
      2.2. ¿Realmente he disfrutado de la comida?
      2.3. ¿Qué he pensado después de comer?
      2.4. ¿Cómo me he sentido después de comer?
      2.5. ¿Ha desaparecido mi inquietud o simplemente la he calmado durante un tiempo?
3-Desayuna correctamente – El desayuno es la primera y una de las más importantes comidas del día, te aconsejo que lo hagas con cereales, te ayudará a tener energía suficiente hasta la hora del almuerzo evitando que sientas ansiedad.
4-Distrae tu mente – Muévete de la zona donde se ha producido esa sensación de hambre y distrae tu mente haciendo alguna otra cosa que no tenga relación con la comida , generalmente si esperas un poco te das cuenta que realmente no es hambre lo que sientes y la sensación de apetito se calma o incluso desaparece.
5- Haz deporte – El ejercicio físico es un hábito muy recomendable para conseguir reducir la ansiedad y vivir de una forma más optimista y positiva. Esto puede ayudarte a regular tus problemas emocionales y, así, reducir estos ataques de hambre.
6- Evita el azúcar – El hambre emocional está muy relacionado con el consumo y abuso de alimentos azucarados y dulces procesados. Por ello, te recomendamos que evites tener estos ingredientes en tu casa y, en su contra, optes por versiones más saludables como yogures, frutas, etcétera.
7-Toma bebidas calmantes – Tomando este tipo de bebidas tales como el poleo, manzanilla, te… consigues llenar el estómago y te resultan reconfortantes porque están calentitas.
8-Bebe antes de dormir – Si tomas un vaso de líquido antes de irte a la cama conseguirás saciar el hambre y no tendrás tanta necesidad de levantarte por la noche a asaltar tu nevera.
9-Duerme Bien – Si no duermes bien, aumentan los niveles de cortisol y de grelina que son hormonas que provocan que aumente el apetito ,cuando duermes ocho horas seguidas aproximadamente consigues que estas dos sustancias se equilibren.
10-Establece límites – Aprende a decir no, aprende a decidir hasta donde puedes y debes llegar.
11-Intenta mantener expectativas realistas – La perfección y la inflexibilidad o poca tolerancia hacen esperar demasiado de uno mismo o de los demás, lo que te puede generar mucha frustración y puede provocar que intentes reducir esa sensación frustrante con la comida.
12-Organiza el tiempo – Prioriza y estructura las actividades de forma que no te generen ansiedad y esto te haga comer incontroladamente.
13-Comparte las emociones – Busca alguien con quien conversar y expresar tus sentimientos y emociones, tanto las positivas como las negativas, esto te ayudará a compartir los asuntos que te inquietan con alguien más y a no refugiarte en la comida.

Aprender a controlar las emociones es importantísimo para todas las personas en su día a día, y es que el control de nuestras emociones, tanto negativas como positivas, serena la mente y nos permite enfrentarnos a la toma de decisiones difíciles, situaciones poco agradables y etapas de cambios, de lo contrario tomaremos decisiones totalmente impetuosas y nada reflexivas.

Debemos destacar, que aprender a controlar nuestras emociones, también nos proporciona herramientas sociales, pues cuando uno reconoce de dónde salen sus emociones y cómo manejarlas, desarrolla también la empatía, lo que nos ayudará en un futuro, cuando identifiquemos una emoción determinada en otra persona, cómo comportarnos con ella y seremos capaces de aconsejarle y consolarle, lo que consolidará nuestros lazos de amistad.

En concreto superando tu apetito emocional obtendrás:
– Posiblemente manteniendo una dieta equilibrada conseguirás tener una buena figura y sentirte más atractivo
– Estar en mejor estado físico pues sientes los beneficios de hacer algo de deporte
– Un estado de salud favorable, tu dieta cubre todas las necesidades fisiológicas de tu cuerpo
– Aumentar tu autoestima pues te sientes mejor en muchas facetas de tu vida
– Afianzar tus amistades pues habrás desarrollado la empatía
– Gestionar eficazmente los conflictos, pues ahora sabes que eres capaz de pararte a pensar, reconocer causas y dar soluciones a problemas concretos.
– Disfrutar de una vida sintiendo menos ansiedad, pues conoces más técnicas que te ayudan a relajarte
– Ser más creativo pues habrás tenido que pensar en numerosas actividades para distraer tu mente.

¿Cómo estás de apetito?

Cuando vamos a la Palabra de Dios, encontramos que el apetito está presente tanto a nivel físico como emocional, y también encontramos enseñanza sobre los trastornos de la alimentación (por ejemplo, anorexia, bulimia).

Los desórdenes alimenticios son contrarios al plan de Dios para nosotros. El fastidio, la purga y el hambre no son la forma en que Dios trata el cuerpo.

En 1 Corintios 6: 19–20, nos dice: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (ver también Romanos 14: 7–8). La Biblia enseña que la verdadera belleza y el valor se encuentran en la identidad de uno en Cristo, no en su peso, apariencia externa o logros personales.

La batalla contra los trastornos de la alimentación es más que solo física; Es mental y espiritual.

Los médicos, los consejeros cristianos y los pastores deben formar parte del proceso de curación. Dejar que la Palabra de Dios transforme nuestro pensamiento es clave. El mundo busca conformarnos a una cierta forma de pensar y un cierto estándar de belleza; debemos ser reacondicionados por la Palabra de Dios y permitir que nuestras mentes se transformen

Romanos 12: 1–2 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

La Biblia nos asegura el gran amor de Dios por nosotros. Somos su creación, su obra, hecha a su imagen. Él nos ama y nos acepta en Cristo sin importar nuestro peso o cómo nos veamos. Debemos agradar a Dios, no al mundo. Somos libres de liberar nuestras obsesiones al Dios que nos ama.

Dios está en control, y podemos descansar en sus manos capaces. Dios puede sanar cualquier dolor y superar cualquier dolor.

El viaje hacia la salud y la integridad puede ser largo, pero Jesús estará contigo cada día para ir superando los obstáculos y seguir dando pasos continuos 2ª Crónicas 32:8 “…con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en
las palabras de Ezequías rey de Judá.” De igual forma hoy el Señor está contigo ayudándote a pelear tus batallas.

Pero la Palabra de Dios va más allá, porque a través del Señor Jesucristo nos ofrece vida eterna y seguridad eterna. Juan 10:28 “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.

Ahora si quieres conocer más de lo que la Biblia tiene para ti, te invito.

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