¿Cómo estás de ilusión?
Cuando estás iniciando algo nuevo, estás lleno de ilusión y eso te motiva de una forma especial.
Recuerdo cuando tenía 20 años, estaba en Madrid haciendo la mili, y tenía mucha ilusión porque tenía muchas ideas para desarrollar
Pero el tiempo va pasando y compruebas que esa ilusión por diferentes motivos va desapareciendo y poco a poco la motivación también se va apagando.
¿Por qué ocurre eso?
Principalmente porque hablamos mucho y no escuchamos.
Escuchar no es solo el acto de oír los sonidos o las palabras de otros, es también estar callado.
Escuchar es una actitud de estar alerta y percibir lo que la otra parte a la que tú quieres llegar o alcanzar, te está transmitiendo y la forma de comunicación y razonamiento que está utilizando.
Si usamos esto en la relación profesores – alumnos por usar un ejemplo, diríamos que:
Escuchar a los alumnos en la enseñanza es primordial, porque tú quieres dar un tema concreto en tu clase, así que te preparas el esquema y el desarrollo de la clase, y tienes un planteamiento perfecto y piensan está todo controlado y tendré un buen resultado.
Pero llegado el momento, durante la clase te percatas que el tema principal ha cambiado, porque el razonamiento y la forma de comunicación de los alumnos no la habías tenido en cuenta.
Otro ejemplo puede ser la relación padres – hijos.
Somos generaciones diferentes, la nuestra con un bagaje de experiencias y vivencias y una forma de ver las cosas, que intentamos transmitir a los hijos, pero sucede lo mismo que en la clase, que lo que nosotros queremos transmitirles como tema principal en un momento dado, ellos nos llevan hacia otro tema muy distinto y nos pillan a veces sin saber reaccionar.
Cuando esto pasa a menudo la ilusión y la motivación va perdiendo su fuerza, y sientes que no sabes transmitir, que no te hacen caso o que estás perdiendo el control de la clase o a tus hijos.
Cuando el método falla, cuando lo que tienes planeado no llega a producir el aprendizaje deseado, no podemos decir que el que tiene dificultades es la otra persona que tenemos delante, sean estos los alumnos o los hijos.
Es por eso que escuchar y no hablar es esencial y más en este tipo de ejemplos.
Cuando escuchamos sin hablar es cuando comenzamos a aprender y a enseñar desde el cerebro del que aprende, adaptando nuestra mirada a la mirada de ellos, y entendiendo porque dicen lo que dicen y porque hacen lo que hacen.
Y es entonces cuando aprendes que no existe método de enseñanza superior a la capacidad de aprendizaje de la mente humana.
Lo que hay que hacer es modificar el método y adaptarlo a la persona que tienes delante.
Y haciendo esto se recupera la ilusión, la motivación y los resultados.
En la Biblia es el ejemplo de enseñanza que aparece, y que Jesús utilizó para que aprendiéramos.
El escuchaba y adaptaba su método al momento y a la persona para que fuera efectivo.
He aquí algunos puntos dentro del método usado por Jesús en sus enseñanzas:
– De lo conocido a lo desconocido
– De lo general a lo específico
– Usando los objetos
– Usando las parábolas
– Usando la Escritura
– Usando los contrastes
– Usando los problemas, preguntas y ocasiones que traían a Él las personas.
Ahora Jesús quiere comenzar este método contigo y para eso te invita a seguirlo.
