¿Eres una persona moralista?

La moral es el conjunto de reglas que establecen lo que está bien y lo que está mal, no en un sentido estético ni funcional, sino en uno ético. Por ejemplo, en la sociedad occidental se da por supuesto que matar niños siempre está mal, y que ayudar a las personas desfavorecidas procurándoles bienes de primera necesidad está bien.

Por otro lado lo inmoral es, en definitiva, aquello que va en contra de lo moral, mientras que lo amoral es aquello que está al margen de esta.

El ser humano moral es aquel a quien preocupa el peso ético de sus acciones e intenta vivir moralmente (esto es, no solo para sí, sino considerando los efectos de sus actos u omisiones sobre los demás).

Luego tenemos al moralista ejerciendo su moralización. A este le tiene sin cuidado su propia vida. Se dedica a vigilar la moral de los demás. Ya no es un ser moral: es un moralizador. Fiscal de la moral de los otros. Perseguidor. Sabueso de presa que se cree investido de la misión divina de purgar al mundo de lo que él percibe como pecado. Emite juicios a diestra y siniestra, muchas veces blandiendo la cruz cristiana en la boca.

La moralización es una forma de violencia, en tanto pretende imponer pautas de conducta a los demás por la vía de la aprobación y reprobación.

Por lo general, comienza con actitudes paternalistas, vendiendo consejos con poca información y que nadie les está pidiendo. Lo más desconcertante es que este tipo de actitudes son muy propias de quienes no son exactamente un modelo de comportamiento. Sin embargo, suelen ocupar un cargo de superioridad moral (padre, madre, jefe, profesional, religioso, etc) o tienen la idea de que son mejores que los demás.

La moralización suele ir acompañada de otras conductas que hablan de control y falta de respeto. Por ejemplo, es usual que los moralizadores se sientan con derecho a interrogar o cuestionar al otro. ¿A dónde vas? ¿Qué vas a hacer? ¿Por qué hiciste esto o lo otro? ¿Qué me estás ocultando?, etc.

También es habitual que hablen en tono imperativo. “Haz esto”. Pretenden mandar, porque es una forma de construir y ratificar su supuesta superioridad. De igual modo, habitualmente se autoadjudican el derecho de interpretar las acciones del otro: “Lo hiciste simplemente porque era más cómodo para ti”, etc.

Lo más grave es que también ridiculizan, menosprecian e intentan reprender a quienes no piensan o no se comportan como ellos. Su objetivo es provocar sentimientos de vergüenza y culpa. No tanto porque estén preocupados genuinamente por la moral de los demás, sino porque quieren que su discurso se convierta en ley y ellos en los jueces. Sin embargo, la verdadera moral no tiene nada que ver con esto.

Antes de juzgar (cosa muy fácil) conviene, primero, tratar de comprender, ponernos en el lugar de la persona que juzgamos y tratar, a través de las imágenes, de formarnos una idea de lo que su vida ha de ser. Por así decirlo, un pequeño ejercicio de “empatía imaginativa”, e intentar ver el mundo desde su perspectiva.

¿Eres una persona moralista?

Cuando acudimos a la Palabra de Dios, encontramos una gran lista de valores morales en las cuales se nos pide que la sigamos:
1.- Altruismo – Tiene que ver con el afán, de una persona por el bienestar o alegría de alguien más.
2.- Responsabilidad – Tiene que ver con la acción de culminar algo, lo cual se inició en algún momento de nuestra vida.
3.- Aceptación – Tiene que ver con la acción de queremos tal cual y como somos, sin querer cambiar algo o todo.
4.- Lealtad – Tiene que ver con la acción de ser transparente y fiel a otra persona y así mismo.
5.- El amor – Tiene que ver con la acción de apego o unión emocional hacia otras personas y así mismo.
6.- Agradecimiento – Tiene que ver con la acción, de dar gracias a las personas que han tenido hacia nosotros un acto de buena voluntad.
7.- El respeto – Tiene que ver con la acción de dar valor a objetos o personas, de manera que nos limita a causar algún tipo de daño o perturbar la paz de alguien más.
8.- Amistad – Tiene que ver con la unión o relación de dos personas o más, que comparten ideas, pensamientos, momentos juntos o guardan relación uno con el otro, compartiendo cualidades y metas en común.
9.- Bondad – Tiene que ver con la acción del ser humano de hacer cosas buenas por sí mismo o por otras personas.
10.- Dignidad – Tiene que ver con la acción del ser humano, de no hacer cosas que vayan contra su moral o valores adquiridos.
11.- Generosidad – Tiene que ver con la acción de ofrecer de manera automática, algo a alguien más, sin la esperanza de querer o pretender recibir algo a cambio de eso que entrego.
12.- Humildad -Tiene que ver con la acción de respetar a las demás personas, hablar con todos por igual.
13.- Justicia – Tiene que ver con la acción de mantener una correcta actitud ante la sociedad, interpretando lo que es bueno o malo.
14.- Libertad – Tiene que ver con la capacidad de una persona para realizar las cosas que se proponga, sin ningún tipo de limitaciones.
15.- Paz – Tiene que ver con el momento de tranquilidad, que no le permita al ser humano, formar parte de problemas o conflictos internos.

Existen personas que desde pequeños los aplican, pero también hay un número de seres humanos que basándose en el libre albedrío, deciden no implementarlos en su vida, de manera que no llegan a utilizar y practicar estos valores en su mayoría.

Ahora si me acompañas, veamos que dice la Palabra de Dios, tanto a las personas morales como a las personas moralistas.

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