¿Te gusta oír grandes historias?
Si te gustan las grandes y extraordinarias e imposibles historias, esta es una de ellas
La encontramos en la Biblia y la vamos a titular:
Dos animales – dos voces
Según nuestra experiencia general, los animales efectivamente no pueden expresarse en lenguaje humano. Pero hay excepciones. La Biblia menciona dos animales que verdaderamente hablaron a personas – en lenguaje humano audible y con un contenido concreto.
En contra de sus facultades naturales estos animales hablaron, pero fueron capacitados para ello por un poder sobrenatural.
El primer animal – la serpiente – es el instrumento del adversario de Dios, el diablo.
El segundo animal – el asna de Balaam – es un instrumento en manos de Dios.
No era la voz propia del animal que oyeron Eva o Balaam, sino la voz del que en cada caso utilizaba a ese animal.
Muchas voces hablan hoy a los hombres con insistencia penetrando en sus pensamientos, sentimientos y manera de obrar. Son dos poderes los que al hacerlo manifiestan su interés en el hombre. Uno de estos poderes obra hacia el mal con la intención de destruir, mientras que el otro es la voz de Dios que quiere darle al hombre seguridad y vida eterna. ¿Cuál de estos poderes determina tu vida?
El primer animal – la serpiente – fue utilizada por el diablo, para seducir al hombre a desobedecer a Dios. El diálogo entre la serpiente y Eva le hallamos en el libro de Génesis:
«Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ‘¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?’ Y la mujer respondió a la serpiente: ‘Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: ‘No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.’ Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.’ Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.»
(Génesis 3:1-6)
Dios había prohibido al hombre comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Al dejarse seducir y tomarlos a pesar de la prohibición, cayeron en la desobediencia. Dios sabía lo que esto significaba: El mal haría la separación del Él con los hombres. El resultado fue la caída del hombre, aquel evento decisivo de la historia de la humanidad, cuyas consecuencias sufrimos todos nosotros hasta el día de hoy.
El segundo animal, del que la Biblia nos cuenta que habló, es el asna de Balaam.
Pero para conocer lo que sucedió te invito a seguirme en el enlace
