¿Tienes agenda?
Todos de una forma u otra, confeccionamos una buena agenda para todo el año, que nos ayudará a ser más eficientes con la administración del tiempo y a no desviarnos del propósito que deseamos alcanzar.
Lo normal es tener una sola agenda en donde estén incluidas las diferentes áreas (personal, familiar, profesional, amistades, proyectos…) para evitar lo menos posible la aparición de futuros cambios y conflictos al tener una jerarquía de prioridades y un mayor control de todas las cosas.
Usar una agenda es crear un hábito, y como todos los hábitos, lleva algo de tiempo adaptarse, por eso es necesario no caer en alguno de estos errores cuando comienzas:
– Anotar cada detalle (es cuando vemos por ejemplo de 8.00 a 8.30 desayunar, 8.30 a 9.00 trayecto a.., etc.)
– No saber darte un descanso (es cuando en la agenda queda libre algo del espacio de ese día y tenemos que rellenarlo con algo)
– Dejarla tirada (bien porque sea grande y abultada y te moleste o bien porque la olvidas o no la tomas en serio)
– Desactivas o anular alguna de las tareas de ese día (es más común en agendas electrónicas o por cambios de humor o por falta de autodisciplina)
La agenda es una herramienta que tiene su propia finalidad, bien usada, es de gran ayuda para nuestra productividad personal, pero si la utilizamos para otras cosas se convertirá en una verdadera tortura, en un foco de frustración muy importante.
¿Y Dios tiene que decir algo en este tema también?, ¡Sí!, porque Dios también tiene su agenda, y en esa agenda estamos incluidos tú y yo.
La agenda divina es la Palabra de Dios (La Biblia), es el mapa de la vida, es la luz para alumbrar nuestra senda, es la espada para defendernos y evangelizar el mundo, es la leche para los bebés espirituales, la carne para los maduros, es la brújula para guiarnos al cielo.
En la Palabra de Dios, se encuentran las respuestas de la vida, la muerte y la eternidad, también se encuentra como recibir el perdón de pecados, la paz con Dios, contestaciones a nuestras oraciones, contestaciones a nuestras preguntas, la vida eterna, y una vida abundante.
Nuestra agenda está pensada y diseñada para comunicarnos entre nosotros y lograr los objetivos que deseamos.
La agenda de Dios, está pensada y diseñada primero para que tengamos una comunión con Dios desde hoy y por toda la eternidad, y segundo para enseñarnos, ayudarnos y guiarnos a unificar nuestra agenda con la agenda de Dios.
Por eso lo primero que debemos hacer es leer la agenda de Dios, (La Biblia) porque en la medida que la estemos leyendo, es en la medida que estas cosas se producirán en nosotros.
Quizá digas que no te interesa la agenda de Dios, pero eso no va a impedir que Dios se acerque a ti, como en este momento está haciendo a través de esta lectura, para recordarte que ÉL tiene algo para ti en Su Palabra (La Biblia).
Tenemos por delante un máximo de 134 días, para leerla entera, o pueden ser menos, eso depende de ti
