“Efecto boomerang”

¿Existe el efecto boomerang emocional?

Había una vez en el antiguo Japón, un viejo samurái, ya retirado que se dedicaba a enseñar el arte de la meditación a sus jóvenes alumnos.

A pesar de su avanzada edad, corría la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierto día apareció por allí un guerrero con fama de ser el mejor en su género.

Era conocido por su total falta de escrúpulos y por ser un especialista en la técnica de la provocación.

Este guerrero esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y después con una inteligencia privilegiada para captar los errores del contrario atacaba con una velocidad fulminante.

Nunca había perdido un combate.

Sabiendo de la fama del viejo samurái, estaba allí para derrotarlo y así aumentar su fama de invencible.

El viejo aceptó el reto y se vieron en la plaza pública con todos los alumnos y gentes del lugar.

El joven empezó a insultar al viejo maestro.

Le escupió, tiró piedras en su dirección, le ofendió con todo tipo de desprecios a él, sus familiares y antepasados.

Durante varias horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneció impasible.

Al final de la tarde, exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró.

Los discípulos corrieron hacia su maestro y le preguntaron cómo había soportado tanta indignidad de manera cobarde sin sacar su espada, asumiendo el riesgo de ser vencido.

-Si alguien te hace un regalo y tú no lo aceptas,

¿a quién pertenece ese regalo? -preguntó el samurái.

-A quién intentó entregarlo -respondió un discípulo.

-Pues lo mismo vale para la rabia, la ira, los insultos y la envidia -dijo el maestro-, cuando no son aceptados continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

El efecto boomerang es el contagio de emociones en las relaciones interpersonales. No sólo afecta a los integrantes, sino también a los que les rodean.

¡Mira el vídeo y revisa tus sentimientos! 

¿Te has fijado cuando tú sonríes y actúas en bien a alguien, te encuentras con otra sonrisa de la otra persona? Es decir, ofreces una emoción positiva y recibes a cambio, normalmente, lo mismo.

¡Cuidado con emociones negativas! porque también son contagiosas. Si das un mal gesto es probable que también lo recibas.

¡Si quieres llenar tu vida de emociones positivas, comparte sonrisas, comparte gestos bonitos!

Porque como decía Eric Fromm “Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti mismo.”

Nuestros actos afectan a nuestra vida. Y la vida tiene un efecto de búmeran. Cada pensamiento que lances, cada sentimiento que albergues y cada acción que ejecutes siempre volverán a ti…

No importa si son buenos o malos, éstos no pueden permanecer fuera de quien los ha creado y por ley regresarán a su lugar de origen… Vigílate…
Transmuta lo negativo y conviértelo en un campo fértil donde nazcan flores de amor, compasión y perdón…

Recuerda que cada acción y palabra, buenas o malas, sería un boomerang que a veces vuelve en la misma vida.

Por esto debemos llevar una vida sin amarguras, conflictos, irá, egoísmo, envidia, desear los bienes ajenos o compañero (a) del prójimo, no humillar, no hablar mal de los demás, no despreciar a las personas por su raza, credo, sexo, pensamientos, clase social; pues, esto conlleva a que se regrese hacia a ti.

En fin una ayuda, en el momento apropiado cuando alguien lo necesita y tender nuestro pequeño granito de arena, eso hará feliz y a la vez seremos mucho más felices.

A veces, sin querer, como por broma ridiculizamos a alguien, no nos fijamos en el daño que hemos hecho a esa persona, y nos consolamos diciendo que “solo era una broma.” Nunca debemos hacer a nadie nada que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Todo lo que hacemos tiene muchísima influencia en todo nuestro entorno, es algo así como “el efecto mariposa.”

Nosotros podemos elegir, tenemos libre albedrío. Debemos escoger siempre comportamientos que no perjudiquen a otros, que no hagan daño, aunque solamente sea para que antes o después, la vida no nos lo devuelva multiplicado.

Somos seres humanos inteligentes, tenemos una mente maravillosa que nos permite analizar y pensar en distintas alternativas de manera que siempre podemos encontrar la mejor para todos.

Debemos recordar que todo lo que hacemos atraerá a su igual. Nuestro pensamiento tiene una enorme fuerza vibratoria, tenemos que lanzar pensamientos y deseos positivos, para así obtener paz, salud, amor y prosperidad. Si tratamos a la gente con cariño y consideración, ellos nos tratarán de igual manera.

Recuerda que todo lo que estás recibiendo en tu vida, tú mismo lo estás atrayendo, porque lo has lanzado, o porque lo has deseado.

Hay gente negativa a la que la encanta enumerar su larga lista de cosas desafortunadas que la suceden constantemente.

Si empiezas a ser positivo, y ves los errores de los demás, como aprendizajes y no criticas, no te lamentas y no te quejas. La vida te devolverá una doble ración de cosas maravillosas. Aunque no te lo creas, piensa que tú eres como un imán y que vas a atraer lo que lances o lo que desees.

Tenemos que generar pensamientos y deseos que concuerden con lo que queremos recibir.

Dentro de ti hay una voz interior que no sueles escuchar y que es la que mejor te aconseja…..

“Efecto boomerang”

Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, la palabra “efecto bumerang” no está, pero tenemos pasajes que nos hablan muy bien de ese efecto y como debemos actuar:

Gálatas 6:1-10
1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
3 Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.
4 Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro;
5 porque cada uno llevará su propia carga.
6 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.
7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Aquí podemos ver detallados muchos aspectos que no enseña la Palabra de Dios, en la forma en que podemos poner en práctica ese efecto bumerang en nuestras vidas y en la relación con los demás.

¿Conocemos algo más de esto? Ven, sígueme…

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