“Juntos o separados en vacaciones”
El ritmo de vida que llevamos, las obligaciones familiares y profesionales, el estrés diario y tantos otros detalles del día a día, hacen que uno se plantee o al menos se ilusione, con unas vacaciones de ensueño.
Si a eso le unimos las ganas que todos tenemos de descanso y por qué no de diversión, pues hace que en muchos matrimonios, a estas alturas, ya haya turnos de vacaciones: con y sin pareja; mejor dicho, vacaciones como familia y vacaciones individuales con amigos.
Porque la expresión que conocemos como “estoy de rodríguez”, es una tendencia que vamos viendo cada vez más a menudo, que para salir de la rutina de familia, uno se organice unas vacaciones en paralelo a las familiares. Y se da por sentado que es lo normal, descubriendo una realidad exenta de compromisos y de obligaciones que haga anhelar esa circunstancia. Y se ve como una carga cualquier compromiso que conlleve el sacar adelante a una familia.
Lo importante es que cada matrimonio, en su relación, dialogando entre ellos, decidan qué es lo mejor y más acertado para su realidad concreta.
El peligro de no hacerlo de forma consensuada, ni siquiera planteada en el matrimonio, sino directamente ejecutadas ese reparto de vacaciones, estás horadando la relación basada en la confianza y en el diálogo, en el querer lo mejor para el otro…, generando sentimientos de soledad, de tristeza o de vacío en la otra parte.
Si a esto le sumamos que esta situación puede darse de una manera continuada en el tiempo, sin posibilidad de discusión. Puede ser porque era una premisa con la que partíamos antes de la boda; puede ser porque a pesar de estar en desacuerdo, una de las partes tiene una comunicación inhibida o la autoestima baja y no sabe manejar conflictos, o bien porque existe una relación de dependencia (ya sea económica o emocional); e incluso, porque directamente se prefiere que la otra parte esté fuera, y así tener un espacio de tranquilidad personal, sin entrar a complicarnos la vida por el otro…
Cuando esto está sucediendo en un matrimonio, nos encontramos ante una verdadera crisis matrimonial. Y su fundamento radica no sólo en una falta de comunicación o una comunicación deteriorada; sino en muchas ocasiones, en una ausencia de compromiso, generando una gran desconfianza en la relación que nos impide ver más allá de lo que tenemos entre manos.
Cada matrimonio tiene sus propias reglas de juego. Lo que para unos es descanso, para otros es incomodidad. El matrimonio es un compromiso voluntario donde cada esposo pone al servicio del otro sus dones y éste los acoge para unirse en esa complementariedad mágica. Para ello es esencial poder establecer nuestras reglas de juego; sabiendo qué es lo que más nos conviene en cada momento, sin dejarse llevar por modas o apetencias personales. En definitiva, poder experimentar la verdadera entrega y acogida en el matrimonio, buscando el bien de la otra persona.
Vivir con otra persona no implica estar todo el tiempo juntos, y muchos lo saben. Por eso, hoy en día es común que las parejas se vayan de vacaciones por separado. Sin embargo, no todos aceptan que esto sea algo válido, pues piensan que podría perjudicar la relación a largo plazo.
La psicóloga Ruth A. Peters asegura que tomar vacaciones por separado puede ser una experiencia de crecimiento, pero ambos deben estar de acuerdo para que esto funcione.
Por otro lado, Audrey D. Smith y William J. Reid, autores del libro Role-Sharing Marriage, afirman que las vacaciones por separado que solo duran un par de días o un fin de semana solucionan muchas de las pequeñas disputas que puedan haber surgido entre ambos. Esto sucede porque se echan de menos, se extrañan y se alegran de estar juntos nuevamente.
Según los expertos, las vacaciones por separado pueden ser la solución para cualquier problema leve que se presente, pues el tiempo a solas les permitirá pensar y renovar el deseo de verse nuevamente.
Si estás pensando en tomar vacaciones por separado, hay varios aspectos a tener en cuenta:
– Antes de decidirte por esto, ten en cuenta que deberás tomar vacaciones al mismo tiempo que tu pareja y que ambos deben irse la misma cantidad de días. No pienses que porque viajarás solo puedes relajarte en tus costumbres y hacer lo que te parezca.
– Recuerda que tienes que establecer horarios de comunicación y, sobre todo, confiar en que tu pareja no aprovechará sus vacaciones para serte infiel ni nada parecido. Ten presente que las vacaciones por separado no deben reemplazar nunca las que se pueden tener en pareja, pues siempre son las más importantes.
– Disfrute a gusto de su tiempo en soledad pero no sitúe las obligaciones dentro de casa y las diversiones fuera porque no será de extrañar que empiecen a evitarse mutuamente. Las parejas que funcionan bien necesitan separarse pero también reencontrarse con la mejor versión posible del otro cada verano.
Hagamos de las vacaciones un tiempo de descanso, pero de descanso reparador. Para recuperar las fuerzas que necesitamos para sacar adelante el Proyecto más importante de nuestra vida: nuestro matrimonio y nuestro futuro juntos.
Peo, no nos engañemos… Hay una realidad: la convivencia desgasta y es absolutamente normal. El talento de una pareja reside en saber encontrar esa distancia en la convivencia en común
Es por eso que uno de los talentos de las parejas que llegan a convivir mucho tiempo juntas es el saber encontrar esa distancia en la convivencia en común, de forma que ésta esté siempre presente pero nunca demasiado presente. El respetar los espacios, los tiempos, las intimidades del otro, sea en vacaciones o en la rutina diaria, es casi tan fundamental como no olvidar que lo que tienes en casa o en el apartamento de veraneo no es un sofá sino tu pareja… A ver si así conseguimos que el crucero sea algo parecido a aquel legendario “Vacaciones en el mar” y no una barcaza que, al regresar, zozobre nada más entrar por la bocana del puerto.
Las vacaciones juntos son una oportunidad para volver a compartir instantes de intimidad con tu pareja. “Si no estás acostumbrado a hacerlo, busca un momento durante el día para hablar desde la empatía y hacer «lavandería emocional». La pareja consciente habla sin interpretar, con empatía, y busca soluciones para superar los conflictos o problemas que se presentan en el día a día”.
Las vacaciones juntos también puede ser un buen momento para revisar qué cosas hemos dejado de hacer en pareja debido a las obligaciones diarias (el trabajo, los hijos, etcétera…). “La pareja hay que regarla cada día cómo un jardín. Si no la cuidas, la planta de la pareja se muere”. Reconectar con la pareja planificando un par de actividades de ocio que gusten a ambos y os recuerden lo que os gustaba hacer al principio de la relación.
Por ejemplo, una cena romántica, un paseo delante del mar… Y también es importante, cuidar de que cada miembro de la pareja tenga su espacio personal, pues “solo teniendo momentos de intimidad con uno mismo se puede volver al espacio de pareja con más energía y enriqueciéndose el uno al otro. Busca momentos para ti, para volver con las pilas recargadas y con más ganas de compartir con tu pareja. Solo si cultivas tu espacio interior puedes compartir y aportar novedad y frescura al planeta pareja”.
“Juntos o separados en vacaciones”
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, el concepto de vacaciones como tal no se mencionan en la Biblia, pero se discuten los tiempos específicos de descanso, al igual que la administración del tiempo y el dinero.
La idea de tomar un día a la semana para descansar del trabajo, fue establecida por Dios cuando concluyó su semana de la creación. Descansó en el séptimo día (Génesis 2: 2–3) e instruyó a Su pueblo a hacer lo mismo (Éxodo 20: 8–11).
Jesús a menudo se apartó de las multitudes, e incluso de sus discípulos, para descansar y acercarse al Padre. Debemos verlo a Él como un modelo, ya que Él era hombre perfecto. Algunas veces instruyó e invitó a sus discípulos a unirse a Él (Marcos 6:31). Jesús y sus discípulos no trabajaban siempre, sino que se tomaban un tiempo para descansar.
Descansamos todos los días a través del sueño. Estamos creados para tener ritmos de trabajo y descanso. No es que el descanso, ya sea diariamente, semanalmente o anualmente, sea nuestra meta, pero encontrar un equilibrio entre trabajo y descanso nos da armonía con las intenciones de Dios (Salmo 90:12, Efesios 5: 15-17).
Tomarse un tiempo de descanso nos da la oportunidad de reposar nuestras mentes, cuerpos y espíritus. Nos da la oportunidad de construir relaciones de manera intencional y significativa. Ya sea que viaje a una tierra lejana o descanse en su casa, es importante que presente sus planes a Dios. «Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.» (Colosenses 3:17).
¡Pídale a Dios sabiduría para planear unas vacaciones (Santiago 1: 5) y disfrute!
Ahora si quiere conocer más de esos descansos de Jesús, acompáñeme.
