“Me equivoqué”
Equivocarse es un derecho que te puedes permitir
La Según la RAE (Real Academia Española) equivocarse significa tomar desacertadamente algo por cierto. Pero a veces sentimos que equivocarnos es fallar, es fracasar en la línea de exigirnos a nosotros mismos la perfección, pero siento decirte que equivocarse es de humanos, además de necesario para aprender.
Cuando te equivocas, ya sabes que esa manera no ha sido la correcta de actuar y puedes aprender a intentarlo de otra diferente. ¿Te ha pasado alguna vez que sientes que una situación de tu vida se repite una y otra vez? Eso es porque la manera en la que lo estás resolviendo no te está funcionando, no te sirve para avanzar, sino que te devuelve a ese pensamiento de “esto ya me ha pasado”.
La vida te está poniendo la misma situación para que la resuelvas de diferente modo a como lo haces normalmente. Además si te equivocas significa que te estás moviendo, que estás buscando crecer.
Puedes aprender a tolerar la frustración esa sensación que te invade cuando las situaciones no salen como querías. La frustración aparece en los momentos cuando quieres objetivo y no puedes alcanzarlo. Aprende a quitarle la importancia a estos momentos y dárselas a las cosas que la tienen.
Al aceptar que te has equivocado, será más fácil que puedas no sentir culpa, sino aprovechar la oportunidad de mejora que te ofrece el error. La experiencia te dice que es mejor hacer algo de lo que te puedas arrepentir, que quedarte quieto y arrepentirte toda la vida de no haber actuado.
Puede pasar que nos equivoquemos por miedo a equivocarnos, quiero decir que a menudo preferimos quedarnos como estamos a probar algo nuevo y diferente.
A veces te puedes sentir fracaso porque te has equivocado, o que le has fallado a alguien porque esperabas otro resultado.
Estás aprendiendo, y es normal equivocarse, no nacemos con todo aprendido, la vida es un constante aprendizaje cada día aprendemos algo nuevo. Por ejemplo, a hacernos mejor el café, a combinar mejor la ropa, a llegar al trabajo por el camino más corto, a redactar mejor un informe, a tardar menos en resolver una avería, a gestionar mejor nuestras emociones…
El perfeccionismo es una característica que puede ser positiva, ya que algunas veces ayuda a empezar y terminar una tarea, en cuidar los detalles, en ilusionarse por el trabajo bien hecho… Aun así, otras veces, se vuelve en contra y estas personas sufren cuando el resultado es de 9 y no de 10, La imperfección forma parte de la vida y es importante aceptarla. Del error podemos aprender a ser mejores personas.
Dale naturalidad al error, si nosotros le quitamos hierro al asunto los demás no se lo verán, acepta que cometiste un error y utiliza el humor para salir del paso.
Pon la mirada en el futuro, el error es cosa del pasado. Es cierto que debes aprender de la equivocación, pero no vale la pena fustigarse por lo que deberías haber hecho y no hiciste. Es mucho más práctico poner el objetivo en el paso siguiente que atormentarte. Pon el foco de atención en la solución no en el problema.
Pierde el miedo a equivocarte y al qué dirán. Muchas veces lo que te ha frenado es la opinión que va a tener el resto sobre tus acciones. Pero tu vida tienes que vivirla tú y tus errores los sufrirás aunque intentes evitarlos. Por eso, te animo a que te equivoques en tu elección, y busques tu propio camino más allá de lo que digan los demás.
Ya has visto que equivocarse es un derecho que puedes usar las veces que quieras. Ten en cuenta que cuando cometas un error, es mejor que aprendas de él en vez de culparte. Toma nota para el próximo reto que se te presente y sé responsable de tu cambio.
Todos cometemos errores, quienes más y quienes menos, algunas son verdaderas meteduras de pata y otras son equivocaciones que no tienen mayor trascendencia. Sin embargo, la forma en que enfrentamos los errores varía mucho de una persona a otra. Hay quienes logran pasar página con mayor facilidad y otros se quedan atrapados en el sentimiento de culpa y comienzan a castigarse.
Por lo general, el auto-castigo está profundamente vinculado con la autoestima. Cuando tenemos una autoestima baja, asumiremos la tendencia a pensar que todo ocurre por nuestra culpa y que merecemos ser castigados.
Las personas que suelen castigarse con mayor crueldad son precisamente las que han crecido en ambientes muy autoritarios y rígidos, también en personas perfeccionistas que comprenden los errores casi como un ataque a su imagen, a la integridad que han ido construyendo, y en otras ocasiones, las personas se castigan porque no son capaces de pedir perdón o porque son demasiado rígidas como para perdonarse. De hecho, a menudo se afirma que nosotros somos nuestros jueces más severos.
Si nos encontramos en este caso, es conveniente tomar estos consejos:
1. Acepta que castigarte no resolverá nada. Si has cometido un error y este ha tenido consecuencias, intenta solucionarlas o contener los daños. Si es imposible, pide disculpas. Si no puedes pedir perdón, quizás porque ya no puedes hablar con la persona, aprende del error para que te asegures que no lo volverás a cometer.
2. Habla del error. Cuando las personas experimentan una gran sensación de culpa suelen aislarse de su grupo de amigos. Sin embargo, cuando estés listo para hablar de la situación, deberías contársela a alguien. A menudo las otras personas te sorprenden con una perspectiva más imparcial de los hechos que te ayudará a aligerar el peso de la culpa.
3. Aprende a ser amable contigo mismo. A menudo es más fácil ser amable y condescendiente con los demás que con nosotros mismos. Una excelente estrategia consiste en imaginar que dentro de ti hay un niño pequeño. Vigila tu diálogo interior y no te digas nada que pueda dañar a ese niño.
4. Comprende los errores como oportunidades para crecer. Las personas que se castigan suelen comprender los errores como fracasos o defectos a través de los cuales determinan su valía. Sin embargo, piensa siempre que el camino al éxito está lleno de fracasos. A menudo, de la mano de los errores llegan los aprendizajes más importantes de la vida.
5. Pon los hechos en perspectiva. Uno de los mecanismos que perpetúa la culpa es pensar que si pudiésemos regresar en el tiempo, hubiésemos actuado de una manera diferente. Sin embargo, es importante que te des cuenta de que en aquel momento, con el conocimiento que tenías y las circunstancias que te rodeaban, tomaste la decisión que creíste más oportuna. Aceptar este hecho es tremendamente liberador.
6. Aprende a valorar con flexibilidad. Detrás del castigo casi siempre se esconde una persona rígida que no quiere aceptar que se ha equivocado, al menos no en un aspecto que le resulta tan significativo. No obstante, recuerda que entre el negro y el blanco hay miles de tonalidades. Tener un poco más de flexibilidad mental y alejarse del pensamiento polarizado te ayudará a enfrentar la vida desde una perspectiva más abierta.
7. Ten claro quién eres. Las personas que se castigan durante años terminan olvidando quiénes son para convertirse en alguien que simplemente en alguien que carga el fardo de la culpa. A veces, es como si toda su vida se hubiese reducido a ese incidente. Para salir de ese círculo vicioso es importante que recuerdes quién eres y que saques a colación todas tus cualidades positivas. Tú eres mucho más que tu culpa.
“Me equivoqué”
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, encontramos que todas las persona nos equivocamos, cometemos errores, algunos somos conscientes y otros de forma inconsciente, y esto es así porque no tenemos un control de nosotros, ni tenemos control sobre lo que nos rodea, ni tenemos control sobre el futuro.
La Palabra de Dios es la única guía que se ofrece a enseñarnos de nuestras equivocaciones y de nuestros errores, pero aún ese ofrecimiento lo rechazamos y con este acto nos volvemos a equivocar.
La llamada de Dios es la misma, a que consideremos cuales han sido nuestras equivocaciones, nuestros errores, y volvamos a Él. Hay versículos nos invitan a ello:
Hageo 1:5-7 ”Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.”
Lamentaciones 3:40 “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová;”
Salmo 119:12 “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.”
Y con otras muchas palabras el Señor nos invita a conocer la forma de ser librados de esas equivocaciones.
