“Renuncio, Abandono”

Las palabras “renuncio o abandono” de entrada genera animadversión a muchas personas. No es para menos, porque vivimos en una cultura que nos invita todo el tiempo a conseguir y a superarse, no a renunciar.

Pero hay una parte que se puede considerar como algo positivo que tiene relación con nuestra felicidad. No es exagerado decir que buena parte de nuestro bienestar depende de saber renunciar.

Una parte importante de todo está en el hecho de que la vida, sí o sí, nos empuja a múltiples renuncias. Casi todos los días. Si haces una cosa, dejas de hacer otra. Por ejemplo: tener una casa gigante y maravillosa, podría llevarte a renunciar tiempo con tu familia por más tiempo de trabajo. O, si quieres una pareja estable, deberás renunciar a los hombres o mujeres que pasen por tu vida.

Toda decisión que tomamos en la vida implica una renuncia. Cada persona define cuáles son sus prioridades. Por eso saber renunciar es fundamental. Nos engañaríamos pensando que vamos a ser más felices al obtenerlo todo, sin tener que renunciar a otras cosas.

También hay otra parte de “renuncio o abandono”, como algo negativo que tiene que ver con nuestros proyectos, con nuestros objetivos y que va relacionado con la desilusión, con la frustración, con el cansancio de siempre lo mismo…

¿Renuncias o abandonas proyectos porque sientas que no terminan de llenarte, o, nunca terminas lo que empiezas?

Hay que distinguir entre varios tipos de renuncios o abandonos:

– Te apasionas por algo y de pronto, esa ilusión ha desaparecido.

– Estás inmerso en tu proyecto/sueño pero aparecen sin parar cosas nuevas que te hacen más ilusión.

– Llega un momento en que sientes frustrado, porque no estás yendo por el camino correcto.

– No haces más que tropezarte una y otra vez. Al final te cansas de hacer siempre lo mismo y prefieres hacer algo más sencillo o diferente.

– No encuentras tiempo para llevarlo a cabo o no sabes por dónde empezar. El tiempo pasa y terminas por abandonarlo casi justo antes de empezar.

En definitiva, las principales causas de que abandones proyectos y objetivos sin parar, se debe a que:

– No tienes las ideas claras ni has meditado realmente sobre qué quieres conseguir.

– Tu falta de planificación hace que pierdas el rumbo y cualquier problema te parezca insalvable.

– Te anclas a decisiones pasadas que ya no están alineadas con lo que quieres hoy.

– Tu vida cambia y quizás la meta por la que empezaste ese proyecto ya no te sirva porque ya no tienes las mismas prioridades que tenías al principio.

Por eso es tan importante parar, reflexionar y ver si debes cambiar el rumbo hacia otros proyectos y objetivos, que te ayudarán a centrarte, y aprender a decidir qué proyectos e ideas elegir y cuáles no.

“Renuncio, Abandono”

En la Palabra de Dios, tenemos muchas personas que pasaron por estas mismas experiencias-

También hay otra parte de “renuncio o abandono”, en la Palabra de Dios, cuando en nuestra vida ya no existe, o desaparece, esa persona que es nuestro punto de referencia, que nos ayudó a orientar todos nuestros proyectos y objetivos, y que ahora no sabemos como actuar.

Veamos este ejemplo en dos personas que siguieron a Jesús, fueron enseñados por Él, y el día que murió Su Maestro, ese desánimo, la desilusión y el sentimiento de soledad, se apoderó de ellos y les llevó a un estado en donde la renuncia y el abandono, pudieron pasar por sus mentes.

En ese camino de desanimo y en estos pensamientos estaban cuando sucedió algo especial, que quiero que veas ahora:

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