Cocido sin garbanzos
Después de grabar durante toda la noche, y dormí un par de horas, me levanté para preparar el cocido que tanto deseaba comer.
Así que rápidamente pongo la olla, voy poniendo los ingredientes, y… cuál es mi sorpresa “No preparé los garbanzos”, me olvidé ponerlos en remojo antes de marchar a grabar. Y tampoco tenía uno de esos botes que te sacan del apuro en algún momento,
Por lo que tengo que improvisar con otras legumbres.
Pero ya no es cocido, es otra cosa.
La improvisación son esos momentos que nos pillan sin planificación y donde debemos usar nuestra creatividad, nuestra invención y nuestra flexibilidad para reaccionar y adaptarnos rápidamente en solventar la causa o problema que nos ha llevado a ese momento.
La improvisación es necesaria en algún momento cuando queremos probar algo nuevo, pero será útil en la medida que esté dentro de una planificación en donde tengamos definido el objetivo.
Cuando no hay planificación, la improvisación aparece muy seguido en las áreas de nuestra vida personal o en relación con la familia, con los amigos, con el trabajo.
Pero cuando tratamos el área que tiene que ver con nuestra relación personal con Dios, hay que reconocer que también improvisamos e improvisamos mucho y el fruto conseguido no es acorde al esfuerzo.
Quizá lo que nos pasa es que al no conocer a Dios, o aun diciendo que le conocemos, no estamos o hemos decidido no estar dentro de la planificación de Dios, y por eso no hemos establecido el mismo objetivo que Dios, no usamos las mismas estrategias que Dios, no estamos en los mismos planes de acción que Dios…
Y esta forma de ser y actuar nos lleva a poner en marcha nuestras propias improvisaciones o unirnos a otras improvisaciones de los demás, en una falsa confianza en que los cambios constantes que vamos haciendo para adaptarnos, en algún momento coincidamos con Él y nos dé su aprobación y bendición.
Ahora la cuestión es que Dios está ahí presente, no está escondido, Él quiere intervenir en nuestra vida, por lo que:
¿Tiene algo que decir Dios a esta situación?—Sí la tiene y quiere que le escuches
¿Podemos encontrar ese plan de Dios en la Biblia? – Sí y quiere involucrarte en ese plan.
¿Y qué pasa si nada de esto me interesa? – A pesar de eso, Él quiere que le des una oportunidad
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