En busca “del oro líquido”

En tiempos de la Antigua Grecia, ya el poeta Homero llamó al aceite de oliva el “oro líquido”. Y es que, al igual que un buen vino, un pequeño chorro de aceite de oliva de calidad, nos sigue impresionando por su sabor y excelentes propiedades, creando una verdadera sensación de sabor estupendo.

Vamos a hacer un recorrido por el proceso que pasa la oliva hasta ser aceite.

1 Recolección de la oliva – cuando las aceitunas pasan del tono verde al violeta rojizo, significa que están listas para la recolección. Los jornaleros desprenden las aceitunas de las ramas usando rastrillos vibradores o unas largas varas de madera y las llevan a la almazara.

2 Lavado de la oliva – una vez allí, caen por una tolva a una gran cuba de acero inoxidable llena de agua pura. Una manguera aspira las aceitunas y el agua hacia una cubeta vibradora; allí se separan las hojas y las ramitas y se vacía el agua. Las olivas, ahora ya completamente limpias, rebotan alegremente sobre una rampa vibratoria camino de la trituradora.

3 Triturado de la oliva – bien usando animales (burros o asnos) o con motor, las grandes ruedas de granito de 600 kilos trituran las olivas hasta convertirla en una pasta.

4 Prensado del aceite de oliva – se sumergen una fila de planchas en la pasta y el aceite se pega a ellas. Posteriormente, un paso por la centrifugadora separa la pasta residual del aceite dando como resultado el aceite de oliva virgen, también conocido como aceite de la primera prensada. Este líquido que se obtiene es el tipo de aceite de oliva más apreciado y también el más caro.

5 Control de calidad del aceite – una muestra de cada lote del aceite obtenido pasa al laboratorio donde un operario experimentado y con un olfato entrenado para este trabajo inhala el aroma del líquido.

6 Envasado del aceite de oliva – el proceso de envasado del aceite de oliva está totalmente automatizado para garantizar que todo se hace de forma higiénica, y se realiza en diferentes tipos de embalajes, recipientes de latas, botellas de plástico y de cristal.

De este modo, perfectamente conservado y protegido, el aceite de oliva llega a nuestra mesa y podemos degustarlo y beneficiarnos de sus múltiples propiedades alimenticias.

Todo comenzó arrancando una oliva de su árbol, lo que le produjo la muerte, y en algún momento, ¿Has oído que la oliva se quejara?, vaya pregunta más tonta, pues claro que no, la aceituna fue creada para pasar por la muerte y después convertirse en “el oro líquido”.

En busca “del oro líquido”, nos lleva a la Palabra de Dios, y vemos a Jesús en un sitio muy especial, rodeado de olivos, y experimentando en todo su ser, el proceso de esas olivas, y como ellas, debía ser muerto y terminar siendo ese aceite que como ungüento nos prepara a nosotros para estar frente a Dios.

Ven, veamos lo que allí está sucediendo con Jesús en ese huerto, y el significado que tiene para nosotros.

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