“Rebeldes con causa”
Yo como padre, recuerdo que mi juventud de los 20 a los 30 aunque trabajada, era un joven con mucha rebeldía y me cuestionaba todo lo establecido y buscaba otras alternativas, y había una película que me gustaba mucho y aún me sigue gustando verla de vez en cuando: “Rebelde sin causa” dirigida por Nicholas Ray y protagonizada por James Dean, Natalie Wood, unos jóvenes que se enfrentaba a sus padres por la incongruencia de unos valores que ellos mismos traicionaban.
La juventud es tiempo de rebelión, una etapa de la vida en la que cuestionar, dudar y desafiar al orden establecido. Nacemos flexibles y la educación nos vuelve rígidos mediante códigos éticos, académicos y económicos que construyen un personaje que no reconocemos. Todo obedece a la voluntad del sistema o el modelado bien intencionado de unos padres. Pero ¿qué hay de ti? ¿Quién eres y a dónde vas? ¿Cuál es tu camino? Esas son preguntas existenciales que todos los jóvenes se han planteado alguna vez.
Necesitamos que los jóvenes sigan siendo rebeldes porque la juventud es un momento clave en la formación del ser humano. Ahí es donde forjamos el modelo de persona que vamos a ser. Sólo obedeciendo y viviendo en lo establecido no vamos más allá de la zona de confort. Si todos los jóvenes hicieran eso, la sociedad no avanzaría y nosotros como personas no maduraríamos individualmente. La obediencia aborrega, la rebelión despierta.
Los jóvenes deben cuestionarnos porque los adultos sólo sabemos de normas, miedos y obligaciones. Queremos tenerlo todo controlado. En cambio, ellos son libres, vitalistas y espontáneos.
Juventud significa transgredir, salir de lo común y brillar con intensidad en busca de tu camino. No es cuestión de ser quienes otros desean, sino de ser tú mismo. Si un joven no cuestiona, no duda o deja de cruzar el umbral para ir en busca de la aventura, cuando envejezca echará en falta muchas cosas.
Es preciso que nuestros jóvenes sean rebeldes con causa para salirse de este capitalismo de vigilancia en el que vivimos. Cuestionar, pensar o actuar por sí mismos son herramientas de la juventud para evitar que te sorban el cerebro y te conviertan en un zombie. El inconformismo es un derecho y la libertad una necesidad vital.
¿Cuántas veces los padres somos incapaces de comprender lo que pasa por la cabeza de un hijo? ¿Es la exigencia y rigidez académica el mejor modelo para conectar con su creatividad, punto de vista o estilo de vida? La juventud es la etapa vital en la que descubrir la propia identidad. Cuando uno no la encuentra, cuestionando y rebelándose, se inspira en modelos o arquetipos ajenos. Así surgieron las bandas, anónimas y etiquetadas según su vestuario o gustos musicales.
Siempre hay ese tiempo, como lo hubo anteriormente en los que los jóvenes quisieron cambiar el mundo, cuando Morrison cantaba ¡Queremos el mundo y lo queremos ahora! Sin embargo, el joven presidente Kennedy fue asesinado, al igual que su hermano Bobby. Los hippies creyeron en la utopía al final de los sesenta pero llegó la respuesta del sistema, con cargas militares en las calles y universidades de Norteamérica. Mientras, Europa vivía su primavera de Praga y el Mayo del 68. Historias de realidad rebelde que acabaron con la muerte de muchos iconos, como Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison o John Lennon. Unos acribillados a la puerta de su casa, otros víctimas de la droga o el suicidio, en una historia que se repite con Kurt Cobain o Amy Winehouse.
La rebelión se tiñó entonces de la sombra del no future de los punks: háztelo tú mismo porque el mundo no va a cambiar y aquí no hay futuro. Postura radical a golpes de codazo y estridencias musicales sin escuela, con unas letras abrasivas. Pelos de pincho, chupas de cuero negro e imperdibles que bebían de la Velvet Underground, Patti Smith, o los New York Dolls.
Todo esto antes de que llegaran los góticos Joy División, The Cure y seguidores postreros como Marilyn Manson. La rebelión oscura, nostálgica y decadente que retomaba la postura de Rimbaud y Baudelaire, poetas malditos del simbolismo francés del XIX.
Siempre ha habido rebeldes con causa y son muchos los caminos de rebelión. Por eso me extraña que hoy día no los sepamos ver. Tal vez se presentan bajo otros modelos, o han quedado difuminados en la red, aunque sospecho que es el sistema quien no quiere iconos rebeldes. Interesa la obediencia.
Cada generación tiene sus ídolos, y también es bueno poder seguir sintiendo los aires de rebelión de héroes caídos como Bob Dylan, Che Guevara o Kurt Cobain, como modelos de inspiración de nuevos jóvenes rebeldes.
No hay que ser pesimistas pese a la aparente ausencia iconos de rebelión contemporáneos. Estudios y encuestas recientes dicen que la nueva Generación Z (los nacidos con posterioridad a 1993) son más rebeldes que los Milennials. Viven sin compromiso, metidos de lleno en el uso masivo de las redes. Como sus antecesores, son nativos digitales y cada vez están más distantes del sistema. Quieren cambiar el mundo, se van a vivir al campo, prefieren alquilar a comprar y detestan el trabajo fijo. Los tiempos pueden estar cambiando…
Tenemos que recordar los que somos padres, y tenéis que considerar los que sois jóvenes que la época de juventud llega a su final. ¿Cuándo dejaréis de ser realmente jóvenes?. A mí como padre aún no me ha llegado la edad de dejar de sentirme joven aunque mi rebeldía haya bajado un poco de intensidad.
Si le preguntas a un niño de 5 años cuándo deja uno de ser joven, te dirá que a los 13. Si le preguntas a un adolescente de 13, su respuesta será que a los 30. Si le preguntas a una mujer de 30, apostará por los 50. Si le preguntas a un tipo de 50, contestará que a los 75. No hay nada tan subjetivo y esquivo como la juventud. La ciencia, no obstante, pondría muchos peros a esta afirmación. Según las investigaciones expertas, el envejecimiento humano comienza a los 30. Pero, ¿de verdad deja de ser joven alguien que todavía no ha encontrado su pasión profesional, mucho menos un trabajo estable, y que tal vez no ha dado con los recursos necesarios para marcharse de casa de sus padres? ¿ Y una mujer de 60 que hace deporte todos los días y que tiene una vida social más sana que a los 40? El mundo está loco.
Decimos lo de «sentirnos siempre jóvenes» porque ser eternamente jóvenes es imposible. Lo dice la ciencia, la primera institución a la que deberíamos recurrir, y en la que existe cierto consenso sobre la afirmación de que el cuerpo empieza a envejecer a los 30 años. Así lo afirman científicos españoles como Francisco Mora, de las universidades de Granada y Oxford; Manuel Nevado Rey, de la Camilo José Cela y la UDIMA, y Jaime Miguel, ya fallecido, que trabajó incluso para la NASA.
No obstante, hay puntualizaciones que llegan también desde los investigadores de Nueva Zelanda que afirmaron en 2015 que el envejecimiento a partir de los 26 años depende de
factores relacionados tanto con la genética como con el estilo de vida, como el nivel de colesterol, el índice de masa corporal o la presión sanguínea. Por lo tanto, una persona de 40 años puede envejecer más rápido que una de 50. Por otro lado, hace unos años, ‘The Daily Mail’ recogió, con la ayuda de expertos, la edad a la que envejecen diferentes órganos de nuestro cuerpo. El cerebro y los pulmones, por ejemplo, comienzan a hacerlo a los 20. Los riñones y el hígado, a partir de los 50.
Ser joven también está relacionado con lo emocional. Hay personas de 20 años biológicamente jóvenes que a nivel psicológico y de conducta son inactivas, ya que no hacen nada, no se divierten, no sienten jovialidad, y en cambio hay gente mucho más mayor que tiene una actitud frente a la vida abierta y flexible.
Según un interesante artículo del ‘Huffington Post’, asociar juventud y vejez a lo cultural fue cosa de los baby boomers. Si lo explicamos de manera sencilla, podríamos decir que antes la gente vivía para trabajar, pero en los años 60 y 70 la calidad de vida empezó a ser tan importante como la esperanza de vida. «En aquella época hubo muchas revoluciones culturales que hicieron que la vida valiera más la pena, que tuviéramos más objetivos por los que luchar, más metas que alcanzar. Dejamos de ser conformistas», desarrolla Calandín: «El disfrute de la vida hizo que tuviéramos más ganas de vivir, y empezamos a preocuparnos también por lo temporal, para querer disfrutarlo al máximo «. Así se popularizaron la cirugía estética, la Viagra y la obsesión por ser siempre jóvenes.
Ahora que estamos hablando de generaciones, aventuramos que la vuestra, los criticados millennials, no lo tiene especialmente fácil. Para que te hagas una idea, te daremos un par de datos. Según una encuesta que el gobierno británico realizó en 2010, los ciudadanos consideraban que uno deja de ser joven a los 35. El mismo estudio lanzó en 2018 la cifra de los 30. Pero lo divertido es que en 2013 les preguntaron algo similar, cuándo creen que la gente deja de ser adolescente, y los encuestados dijeron que a los 25, ya que la crisis económica y la precariedad laboral ha retrasado mucho más la madurez. Según estas investigaciones, tenéis solo 5 años para ser jóvenes, para formaros, hallar la estabilidad profesional y la personal.
Entonces, ¿Qué es ser joven? ¿Cuándo empieza y cuándo termina la juventud? Aunque suene a locura, lo que quieras tú y cuando quieras tú. Pero debes proponértelo en serio. Tenemos que ser empáticos. El mundo evoluciona, surgen nuevos referentes de vida y tenemos que ir adaptándonos a ellos, ser tolerantes y flexibles, como condición para sentirnos eternamente jóvenes. «Hay hábitos y conductas que nos ayudarán. Por ejemplo, llevar una vida activa, realizar deporte, trabajar relaciones sociales y conocer gente nueva, practicar hobbies y aficiones, ser dinámicos en el trabajo… Eso hará que la vida valga la pena y que la disfrutes con total plenitud. Hará que mantengas siempre esa jovialidad y que conserves la sensación de haber disfrutado al máximo”.
“Rebeldes con causa”
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, el concepto de rebeldía está muy presente desde el mismo inicio de la creación con Adán y Eva, y luego se va transmitiendo a todas las generaciones, alcanzándonos a nosotros en el día de hoy.
La Palabra de Dios enseña que la rebeldía es la actitud de la persona que es desafiante, se niega a obedecer y opone resistencia a quien tiene autoridad sobre ella
Entre las causas principales de rebelión se encuentran las siguientes: orgullo, egoísmo, presiones externas, desacuerdo con el juicio de un superior y el deseo de librarse de una sujeción u opresión real o ficticia.
Siendo la rebeldía una de las causas más grandes por las que el hombre se aleja de Dios.
La rebeldía puede darse en una sola persona, pero también en una familia, en una nación.
En Ezequiel 20 encontramos a Dios hablando con una nación que ha sido rebelde. SI quieres venir, veremos que sucede y lo que tiene para nosotros.
