Tienes otra oportunidad

Ya sea que tengas 15, o 20, o 30 años, lo que parece un final, puede ser tu mejor comienzo, donde tienes otra oportunidad de ser feliz.

Al igual que todos, pasará cierto número de años y morirás. Ese quizá sea tú final definitivo, pero hasta entonces todos los días serán la suma de la gran historia de tu vida: una historia que se compone de otras muchas historias marcadas de momentos, sentimientos y vivencias que han tenido su comienzo y que también han tenido un final.

Es así como todo empieza y todo finaliza. Las experiencias se superponen y ninguna te deja indiferente, porque tienen su duración necesaria para aportarte lo que deben y después irse. Lo peor que puedes hacer en este sentido, es seguir creyendo que algo dura cuando ya terminó.

Solo si aceptas el final, creerás en el comienzo. Y asume que rendirse no es una opción es una de las premisas que más te debes recordar siempre.

Un final es la oportunidad de un nuevo comienzo. Por eso, ahora, tómate el tiempo que necesites para darte otra oportunidad de ser feliz con este nuevo comienzo.

Creer que tenemos el futuro en nuestras manos es un arma de doble filo: por un lado, nos da seguridad y vitalidad; por otro, puede traernos un enorme vacío. Volver a empezar implica cerrar círculos y dejarlos ir porque algo ha salido mal y puede, incluso, que duela.

Volver a empezar es tomar conciencia de que algo tiene que cambiar en nuestra vida y de que es necesario sanar heridas para mirar de nuevo al futuro.

Es probable que tú, como todos alguna vez, tengas la necesidad de parar en seco tu vida para darte otra oportunidad de ser feliz. Te verás dando vueltas sin rumbo por el mismo recuerdo de acontecimientos y cosas y no sabrás como salir de ahí, pero serás consciente de que tienes que hacerlo. Es así, el principio es saber que va a llevarte tu tiempo y este depende de muchos factores.

No se puede volver a empezar sin estar preparado

El tiempo es fundamental, como hemos dicho, en las situaciones en las que nos encontramos perdidos, dado que solo así podemos reconstruir nuestros principios. Desde el primer momento en el que nos damos cuenta de que hay que volver a empezar notamos que algo ha cambiado dentro de nosotros y que no somos los mismos: es necesario reconocernos de nuevo.

Saber quiénes somos después de los bloqueos emocionales que sufrimos es una obligación para construir relaciones con nuevas personas, desarrollarnos como lo que somos en cualquier ámbito de la vida o simplemente para ser felices con lo que hacemos.

Justamente, no darnos el tiempo oportuno para ello es uno de los errores que más comúnmente cometemos: nos disponemos a volver a empezar cuando quizá el daño no esté reparado.

No tomarte el tiempo necesario puede ser un retroceso

Estar preparado, como hemos dicho, es una obligación que lleva su tiempo. Este tiempo es muy personal y relativo: no existe una regla para ello, pues la única regla que puede haber

depende del grado de pérdida interior, sufrimiento, voluntad y fuerza, entre otras cosas. Como personas somos diferentes y nuestra capacidad para afrontar distintas situaciones difiere de la del resto.

Lo que sí es seguro es que, como todo proceso, este de volver a empezar tiene sus pautas y, de no cumplirlas, puede conducirnos a un retroceso: a veces, pensamos que estamos ya preparados para enfrentarnos a otro comienzo cuando la realidad llega y nos baña por completo. Esta es su forma de decirnos que nos equivocábamos y que todavía queda mucho por avanzar.

Este proceso del que hablo, tiene sus idas y venidas y supone uno de los mayores esfuerzos que podemos hacer en nuestra vida: no mirar atrás salvo para seguir adelante es duro, aceptar algo que no entendemos es difícil, aprender a ser sin algo con lo que contábamos es desolador, ver cómo alguien se va antes de tiempo de nuestra vida puede superarnos…

Sin embargo, volver a empezar nos enseña otras muchas cosas que en un principio no se ven y que nos hacen crecer. El esfuerzo que llegamos hacer cuando nos toca vivir algo así acaba por transformarse en una recompensa positiva que puede llenarnos mucho, en forma de experiencia y bienestar.

Finalmente, tras mucho sacrificio, nos sentiremos libres y plenos emocionalmente: sabremos lo que hemos vivido y nos quedaremos con aquello que de verdad nos es útil, habremos aprendido a vivir con lo que tenemos en el presente y podremos marcar nuestra vida en función de los nuevos principios ya reconstruidos. Volver a empezar será ya el nuevo comienzo que ha surgido del final de otra etapa más que tenía que estar ahí, pero ya no.

Tienes otra oportunidad

Cuando te acerques a la Palabra de Dios, encontrarás que tienes otra oportunidad de ser feliz, y esto es así porque Dios nos conoce al completo, y sale a nuestro encuentro para provocar esa oportunidad.

Una de las formas en que Dios sale a nuestro encuentro es a través de consejos que nos ayuda a conocer esas oportunidades. Aquí te dejo alguno de ellos:

Se justo – “El padre del justo se alegrará mucho; el que engendra un hijo sabio se alegrará en él”. – Proverbios 23:24

No seas altivo – “En cuanto a los que son ricos en la época actual, ordéneles que no sean altivos, ni que pongan sus esperanzas en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, que nos provee con abundancia de todo para nuestro disfrute”. – 1 Timoteo 6:17

Se alegre – “Alégrate siempre, oren sin cesar, den gracias en toda circunstancia; porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús”. – 1 Tesalonicenses 5: 16-18

Se paciente – “Gozaos en la esperanza, ten paciencia en el sufrimiento, persevera en la oración”. – Romanos 12: 2

Se honesto – “Vive con rectitud todos los días de tu vida, y no andes por los caminos de la maldad; porque los que actúan de acuerdo con la verdad prosperarán en todas sus actividades”. – Tobías 4: 5-7

Sea misericordioso y justo – “Te mando que sirvas a Dios fielmente y hagas lo que le agrada. A vuestros hijos también se les debe mandar que hagan lo correcto y que den limosna, que tengan presente a Dios y que bendigan su nombre en todo momento con sinceridad y con todas sus fuerzas”. – Tobías 14: 9

Ten integridad – “Porque el Señor Dios es sol y escudo; concede favor y honor. El Señor no niega nada bueno a los que andan en rectitud”. – Salmo 84:11

Acepta las pruebas y persevera en la tentación – “Bienaventurado el que soporta la tentación. Alguien así ha resistido la prueba y recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a quienes lo aman”. – Santiago 1:12

Ten fe – “Aunque no lo has visto, lo amas; y aunque no lo vean ahora, creen en él y se regocijan con un gozo indescriptible y glorioso, porque están recibiendo el resultado de su fe, la salvación de sus almas”. – 1 Pedro 1: 8-9

Hay más cosas que debes conocer, si me acompañas, podemos verlas juntos.

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