¿En qué etapa estáis?

Así como el ser humano atraviesa por diferentes etapas durante su desarrollo, el matrimonio también experimenta diferentes etapas desde el día en que la pareja se une hasta el día en que el matrimonio termina por circunstancias ajenas a su voluntad.

No hay un número concreto de etapas a lo largo de la vida de un matrimonio, por eso la división que verás hoy es la más genérica, aunque no tiene porqué ser la vuestra, ya que la duración de cada etapa puede variar en cada matrimonio.

Si te parece pasamos a ver la duración, la definición, las dificultades y las soluciones en cada una de las etapas.

Etapa 1 Enamoramiento (de 1 a 3 años)

Definición: Se vive un fenómeno mágico. Es la fase que inspira canciones del tipo “Sin ti no puedo vivir”. Los enamorados se sienten absolutamente compenetrados. Es un estado físico-químico en el que prima la pasión.

Dificultades: Se corre el riesgo de caer en comportamientos obsesivos y buscar que el otro llene los vacíos emocionales propios. El amor romántico-idealizado puede durar solo unos cuantos meses. Hay un aterrizaje en la realidad. La convivencia supone ajustes; se descubren los hábitos del otro.

Soluciones: Es importante lograr un conocimiento de sí mismo. Y aunque nunca es tarde, es mejor resolver los duelos de la niñez antes del matrimonio. Llegar a acuerdos realistas, saber dialogar y negociar a la hora de definir límites con las familias de origen, las reglas de la intimidad y el manejo del dinero. Entrenar el ejercicio de la comunicación, no dar nada por sentado. Aprovechar el idilio para desarrollar una amistad sólida.

– Etapa 2 Desidealización (de 3 a 8 años)

Definición: “¿Con quién me casé?”, es la pregunta recurrente. Es la fase del amor cotidiano. Los pequeños hábitos de la pareja empiezan a incomodar. Se entiende la dimensión de la palabra “eternidad”. Por lo general crece la familia, con la llegada de los hijos.

Dificultades: Se dan luchas de poder y cada uno cree tener la razón. Es habitual culpar a la pareja acerca de las expectativas incumplidas. Los hijos causan un tsunami. Cambian la dinámica de la relación. La madre suele volcarse en la crianza y puede perder su identidad. Muchos esposos se sienten relegados. Alarma: La ciencia habla del “7 Year-itch” (“la rasquiña de los 7 años”) porque muchos divorcios tienen lugar transcurrido ese tiempo.

Soluciones: Entender que la paternidad trae cambios psicológicos, fisiológicos y económicos. Buscar espacios para pasar tiempos juntos. Manifestar la admiración hacia la pareja. No recurrir a la ironía, ni al silencio castigador, durante las discusiones. Validar los puntos de vista del otro, aunque no se esté de acuerdo.

– Etapa 3 Realización (de 8 a 20 años)

Definición: Se trabaja por el afianzamiento financiero del hogar. Hay un periodo de reflexión sobre el desarrollo personal y profesional.

Dificultades: Son frecuentes la frustración y el aburrimiento porque se cae en la rutina. Decrece el deseo, un terreno fértil para buscar la pasión en otra cama. Cada uno tiene sueños distintos y cuando estos se truncan hay resentimientos.

Soluciones: Cultivar intereses comunes. Aumentar la creatividad, “echarle leña al fuego”. Estar pendiente de los gustos de la pareja. Buscar la sincronía, mantenerse en la misma página.

Etapa 4 Madurez (de 20 a 30 años)

Definición: En sus inicios suele aparecer “la crisis de la edad madura”. Se reevalúan las prioridades y las aspiraciones personales. También se hace referencia al “nido vacío”, porque los hijos alcanzan su independencia.

Dificultades: Alarma: entre los 45 y 50 años de edad las personas son activas y esperan vivir su vida, aunque eso implique alejarse de la pareja. Si los esposos tuvieron hijos y estos se fueron, hay dos escenarios: les da muy duro perderlos o experimentan un sentimiento de libertad. Hay un encuentro cara a cara con el otro, que se volvió un desconocido en los años dedicados a la crianza. Surgen dudas sobre la apariencia física.

Soluciones: Respetar los espacios de realización personal. Retomar los proyectos que habían quedado inconclusos. Despertar el sentido de aventura y hacer planes que los diviertan a ambos.

– Etapa 5 Balance (de 30 años en adelante)

Definición: Quienes superan el recorrido anterior pueden llamarse “compañeros de viaje”.

Dificultades: Si la valoración de la esfera del trabajo ha sido excesiva, eventos como la jubilación generan estrés. Es vital cuidar la salud. Se corre el riesgo de involucrarse demasiado en los nuevos hogares formados por los hijos.

Soluciones: Entender que la sexualidad no es patrimonio de la juventud. Son indispensables las manifestaciones de afecto. Recordar los momentos pasados, pero vivir el presente y construir proyectos de pareja. Reír juntos.

Algo de esto hemos visto de pasada en las cinco etapas, pero tenemos que ser conscientes que durante la relación de nuestro matrimonio, aparecen etapas conflictivas que ponen en riesgo de estabilidad de nuestro matrimonio y tendremos que actuar rápidamente. Estas son:

El inicio de la convivencia. «Éste es un momento de adaptación en el que realmente empiezas a conocer de verdad al otro pues ya no solo presenta su mejor cara, sino que también le vemos cuando está enfermo, de mal humor, recién levantado… y muestra sus manías y hábitos. Comenzar a vivir juntos supondrá, además, que ambos tendrán que negociar para llegar a acuerdos en las tareas de la casa, temas económicos… lo que puede dar lugar a algún que otro roce hasta que los límites y normas queden bien establecidos».

La llegada del primer hijo. Pasado este primer momento llega un periodo de mayor tranquilidad hasta la llegada del primer hijo. Se trata de un momento, por lo general, muy esperado por la pareja, pero no se puede obviar, que también es una fuente importante de estrés puesto que la responsabilidad de cuidar a un bebé conlleva muchas dudas y miedos. La pareja tendrá que adaptarse a ese nuevo ser que formará parte de la familia y que requerirá de toda la atención de sus padres. En este momento cambian los horarios, se duerme menos, hay menos espacios dedicados a la pareja y a los momentos de intimidad, lo que puede hacer que surjan, en ocasiones, emociones negativas en alguno de los padres de sentirse en un segundo plano, sobre todo cuando alguno de ellos se vuelca en el cuidado del niño. Es una etapa en la que se genera un contexto propicio para que aparezcan fricciones, pues ambos están cansados y estresados y hay poco espacio para los dos. Ahora gira todo en torno al bebé.

Estancamiento. Otra de las situaciones que pueden llegar a provocar una crisis en la pareja es que vivan un periodo de estancamiento mantenido en el tiempo. Es habitual que ocurra cuando llevan años en pareja y no han dado pasos en común, ya sea casarse, tener hijos, cambio de casa. Uno de los aspectos que mantiene a flote una pareja y que mayor satisfacción proporciona es desarrollar proyectos en común que generan sentimientos de crecimiento y de avanzar juntos.

Desgaste por circunstancias personales. En otras ocasiones no se produce este estancamiento mantenido en el tiempo, pero sí unas circunstancias de convivencia en la pareja que provocarían momentos difíciles. Como en el caso de que la pareja construya su vida en un contexto en el que reina la rutina, no hay casi tiempo de calidad en la pareja y ambos se centran en sus trabajos u obligaciones dejando en un segundo plano a la pareja y llevándola a un estado de desgaste y desilusión que acabará por generar problemas de más gravedad.

Contratiempos en la salud o el trabajo. Puede ocurrir también que alguno de los miembros del matrimonio padezca algún problema físico o enfermedad mental. En esta circunstancia ambos sufren mucho y puede llegar a suponer momentos de mucha frustración y desequilibrio, pues será uno de ellos el que asuma las riendas y tire de la pareja mientras que el otro se recupera.

Algo similar sucede cuando alguno de los dos se queda sin empleo y empiezan a aparecer problemas de dinero y el otro compensa esa responsabilidad económica. En este caso, el que se queda sin trabajo comienza a sentirse menos útil y pueden surgir sentimientos negativos respecto a su persona y al papel que juega en la pareja y acabar afectando a la relación. Y, por otra parte, el que trabaja más se siente sobrecargado.

Cuando los hijos se van de casa. Otro momento crítico surge cuando los niños se hacen adultos y se van de casa, pero llega lo que se conoce como el síndrome del nido vacío. Esta nueva situación puede suponer un problema cuando la pareja se ha centrado en el cuidado de los hijos. Ahora cuando se ven los dos solos, sin ese punto de unión, tienen que volver a reinventarse y construir nuevos lazos. Algo parecido sucede cuando llega la jubilación y ambos pasan más tiempo en casa. En muchas ocasiones se encuentran como dos desconocidos que llevan toda la vida viviendo juntos pero que ahora no saben de qué hablar o cómo compartir su tiempo. Esos huecos que antes dedicaban al trabajo ahora han quedado libres y sienten un vacío que tendrán que volver a llenar y aprender a compartir con su pareja.

Un hecho traumático. Otra de las circunstancias más difíciles por las que puede pasar una pareja es afrontar un hecho traumático como la muerte de un familiar o la enfermedad de un hijo. Algunas parejas se unen y establecen unos lazos más fuertes. Sin embargo en otras ocasiones conlleva la separación debido a que cada uno se encierra en sí mismo, lo que supone un distanciamiento. Relacionado con ello estarían las cargas familiares de alguno de los miembros de la pareja que pueden provocar una sobrecarga e interferir en la dinámica de la relación.

Los engaños, infidelidades o mentiras vulneran uno de los pilares más importantes en los que se sustenta una pareja: la confianza. Si ésta falla se producirá una espiral de inseguridad y demandas constantes que provocarán un distanciamiento mayor.

Los cambios evolutivos. Por otra parte, no podemos olvidarnos de los cambios evolutivos que en cada uno se sucederán, la menopausia, cambios corporales después de los embarazos, dificultades físicas, vejez… A todos ellos deberán enfrentarse tanto personalmente como en pareja pues estos cambios repercutirán en el estado de ánimo y en la autoestima de la persona y, por tanto, en el modo de relacionarse con el otro también.

¿En qué etapa estáis?

Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, encontramos un ejemplo de las tres etapas del matrimonio, y como un matrimonio el de Isaac y Rebeca en Génesis 24:61-67 que fue unido por Dios, se puede dañar.

Ellos en Génesis 27, podemos verles que convivían juntos pero separados por diferencias con los hijos, su hogar era un conflicto con hijos compitiendo entre ellos.

Todos los matrimonios sean unidos por Dios, o no, entran en etapas y ellos, Isaac y Rebeca se quedaron atorados en la segunda etapa:

Primea etapa: de la anestesia: Cantares 2:2-6, Cantares 4:1-4 & 7 y 9. No se miran los errores, todo está bien, se llenan el uno con el otro, todo es paz, amor, comprensión, atención, emocionante, pasión, la etapa de la Luna de Miel. En esta etapa todo tiene solución, aun hasta lo malo se mira como bueno, y todo es felicidad.

Segunda etapa: del ajuste y del desarrollo: Proverbios 27:15-17, Proverbios 17:1. Esta es la etapa más difícil ya que ocurren muchos conflictos. Esta es la etapa de los hubiera. La etapa donde las pequeñas cosas se hacen grandes: Cantares 2:15. Hay aburrimiento, indiferencia, discusión constante, falta de perdón, depresión, monotonía, amargura, falta de consideración, resentimiento y hasta el divorcio. Se vive con la esperanza de un milagro, cuando antes del matrimonio era su milagro.

Tercera etapa: la del crecimiento: 1ª. Corintios 13:1-7. Esta se da cuando de común acuerdo, guiados por el Espíritu Santos, ambos disponen crecer, aprendiendo de sus errores, siendo paciente, bondadoso, sin envidia, sin jactancia, arrogancia, con decoro, justo, todo lo sufre, lo cree, lo espera, todo lo soporta.

La felicidad es la decisión de ambos de poner por obra 1ª. Corintios 13.

Pero hay otra felicidad eterna que Dios conquistó para ti en tres etapas y me gustaría que las conocieras, si es tu deseo tener la salvación que Dios te ofrece para estar con Él por toda la eternidad.

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