Querer o Deber, esa es la cuestión

En algunos casos, cuando alguien nace, ya tiene condicionada toda su vida para lo que tiene que ser, y no le es permitido tener este tipo de pensamientos.

Ahora tenemos que comprender que el deber y el querer, no significan lo mismo y aunque no se manifiesten están dentro de la mente de la persona.

El deber es una palabra autoimpuesta por nosotros, por la sociedad en sí; hemos comprado la idea de que el deber es más importante que el querer y que es una regla que debo cumplir.

Querer, significa tener una capacidad de elección y de ejercer voluntariamente mis deseos o de rectificarlos, decidir qué es lo más importante para mí y para cumplir mis objetivos, tomar en cuenta la viabilidad de lo que quiero realizar, las oportunidades y todo lo que tenga que ver con el entorno de mi meta.

¿Y qué sucede con el poder?

Bueno, el poder tiene que ver con las circunstancias que rodean mi objetivo, a veces se presentan situaciones que no dependen de nosotros y que hacen que cambiemos de metas o de caminos, lo primordial en este caso, es que no desistamos en ningún momento de lo que queremos, sin embargo, cuando utilizo, el “yo solo puedo…” para quedarme conforme, solo estamos limitándonos de saber de qué somos capaces, hasta donde somos aptos para llegar a conseguir lo que deseamos.

Lo importante hasta este momento es que ya se observe la diferencia entre el querer, el poder y el deber. Ahora ya sabemos que de acuerdo a lo anterior, la frase más importante es “lo que quiero es…” debemos dejar a un lado lo que los demás quieren para nosotros, debemos pensar en que es lo más importante para lograr mis objetivos pero sin afectar lo que realmente estoy dispuesto a hacer.

Y ahora, ¿Cómo vamos a pensar en lo que queremos? En primer lugar debemos discriminar lo que debes hacer de lo que quieres hacer, cambia el tengo o el debo por el quiero, si ya estás en algo que debes hacer, busca el lado bueno y aprende a querer lo que haces, aprende a cumplir lo que realmente debes y que te corresponde solo a ti y por último, no desistas, si fallas en hacer algo que quieres, sigue intentado, no hay límites.

Finalmente, la decisión es de cada uno de nosotros, porque para eso hemos sido creados con libre albedrio de poder decidir en cada momento.

Pero tomar decisiones correctas es el principal problema, ya que lo hacemos con desventaja porque no conocemos el resultado.

No así en la Biblia, donde tenemos muchos versículos que nos hablan de eso, por ejemplo estos dos

Salmo 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Hubo un momento en la historia de Israel, cuando estaban reconstruyendo las murallas (y entre ellos se mezclaban el querer, el deber y el poder), y fue entonces cuando encontraron el libro de la Ley de Moisés, y de qué forma estos conceptos tomaron una segunda posición.

Hoy tú tienes la misma oportunidad que ellos. ¿Vamos dentro a conocer lo que sucedió?

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