“Quiero envejecer a tu lado”
Suena romántico al principio…. Pero después de xx años de vida matrimonial, sigue siendo un deseo, donde hay mucho trabajo en proceso, hasta que sucede, hasta poder comprobar que ese amor se ha convertido en un amor maduro.
Ojalá hubiera una salsa secreta que pudiera darte para que tu matrimonio sea perfecto. No puedo porque un matrimonio perfecto es un mito. Sin embargo, podemos compartir algunas ideas que hemos obtenido a lo largo del camino y espero que se conviertan en ingredientes de tu propia relación matrimonial.
– Una de esas ideas puede ser escribirle una carta a tu esposa, ¿Qué te parece?.
El otro día estuve releyendo una y otra vez las cartas que mi esposa y yo nos mandábamos al inicio de nuestra relación de noviazgo, ¡Maravilloso!
Tu carta quizá podría ser como esta que le escribió un esposo a su esposa:
“Hola preciosa:
Hoy quería recordarte, lo mucho que te amo, que soy el hombre más afortunado del planeta, al tenerte a mi lado y disfrutar ese amor inmenso que tú me das.
Nadie, nadie jamás me ha hecho sentir lo que siento, cuando me abrazas y tus labios me tocan.
Tú sonrisa llena mis horas, más que cualquier otra cosa en el mundo, y te confieso que soy adicto a ti,
no puedo dejar de mirarte cuando estoy contigo, y no puedo dejar de extrañarte cuando estás lejos.
Eres el mejor regalo que el cielo me ha dado y bendigo el minuto y el momento en que te encontré. Tan hermosa y tan sencilla, tan ángel y tan humana.
No sabes cómo me encanta la historia que a diario escribimos juntos. Disfruto estar entre tus brazos y ver sonreír a la luna, sentir intensa la caricia del viento y columpiar mis dedos en tus cabellos.
A tu lado puedo oír una canción de amor con la brisa entre las hojas de los árboles, a tu lado vuelvo a nacer, a tu lado soy otra vez ese niño que una vez fui, a tu lado me descubro poeta, músico, pintor, entre otras cosas más…
A tu lado es más fácil respirar, a tu lado es dulce vivir.
Disfruto escuchar mi nombre en tus labios, disfruto ver mi rostro en tus pupilas, disfruto sentir tus latidos marcar el ritmo de mis besos.
Te amo y a tu lado me siento completo, en ti mis sueños encuentran vida, contigo me siento capaz de lograrlo todo.
Quiero que seas siempre mi reina, la música que me despierte en las mañanas, el sol que abrigue mis inviernos, la musa que me inspire más que nada a ser mejor cada día.
Quiero andar contigo de la mano siempre, ver la penumbra, escribirte tantos versos, cantarte infinitas canciones de amor.
Quiero envejecer a tu lado, quiero ser quien bese tus arrugas, quiero ser quien te abrace cuando haga frío, quien sostenga tus manos, quiero ser quien enrede los dedos en tus canas…
Recuerda: Mi corazón es tuyo, más que mío tuyo, solo tuyo, en cada latido, en cada respiro, en cada segundo, tuyo.
Te amo y quiero amarte toda la vida y más allá de esta vida, quiero amarte aun cuando seas un ángel.
Déjame aprender a amarte cada día más. Por siempre tuyo.”
– Otras ideas podría ser confeccionar tu propia canción, si necesitas ayuda, te dejo esta:
– Otra idea podría ser escribirle un poesía, te dejo esta de otro matrimonio:
“Son ya algunos pasos los que hemos andado
con el ir y venir de la vida, con sus anhelos,
recuerdos, alegrías, tristezas y desencantos,
éste amor se ha afianzado que ahora deseo
envejecer contigo…
Quiero quedarme a tu lado hasta llevar bastón,
que las líneas de mi rostro cambien mi expresión,
que mi pelo se cambie al color de la nieve
y usemos anteojos para mirar juntos cuando llueve…
Envejecer contigo porque la vida hizo que te amara
que cuando hemos tenido riñas o pleitos
solo han sido como manchas en el acero,
las limpiamos y queda reluciente, como nuevo…
Por eso quiero envejecer contigo, es mi sentir,
que el resto de mis días los pase amándote,
realmente quiero terminar a tu lado mi existir,
y llevarme en mis labios tu nombre al morir.”
Y ahora te toca a ti preparar una salsa especial en donde expreses el deseo de querer envejecer al lado de tu esposa, y recuerda que esto es un proceso diario.
Porque el amor maduro se cultiva, se aprende y se experimenta día a día. Caminar de la mano de un amor maduro abre las puertas al autoconocimiento y la empatía por el otro.
Todos conocemos parejas que llevan juntos toda la vida. Si conversamos con ellos y les preguntamos por el secreto de su relación, seguramente nos hablarán de complicidad, cuidado mutuo y cariño; ya que construir una vida en pareja es un trabajo de dos, en el que ambos deben tomar la decisión consciente de comprometerse y esforzarse por mantener ese vínculo.
Como dice Erich Fromm: “El amor es un desafío constante; no es un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia de que son el uno con el otro al ser uno consigo mismo y al huir de sí mismos“.
La vida en pareja supone un largo camino que hay que recorrer, con subidas y bajadas y, por supuesto, no exento de obstáculos, pero también con grandes satisfacciones. Un camino que sólo puede ser recorrido cuando las dos partes están de acuerdo y deciden emprenderlo.
No debemos olvidar que con el paso del tiempo no solo cambia nuestro cuerpo y apariencia física, sino que el amor y los sentimientos evolucionan y esto implica aceptar al otro tal y como es. Quienes llevan años conviviendo saben que la forma en la que se demostraban su amor al principio de la relación no es igual que la forma en la que aman en el momento presente.
La pareja madura está rodeada de una serie de circunstancias que conllevan grandes cambios en la convivencia. Los hijos se han emancipado o, aunque sigan en el hogar, no requieren de atención continua; en el aspecto laboral se empieza a pensar en la jubilación y la organización de la casa se hace más sencilla por una cuestión práctica.
Es ahora cuando se produce el reencuentro con la pareja al contar con más tiempo libre y esta circunstancia bien aprovechada puede convertirse en una oportunidad para disfrutar de la pareja y de las aficiones comunes.
Vivir el amor maduro en plenitud es posible, aquí te dejo algunas claves:
– Cada momento es especial – Las pequeñas cosas y los detalles refuerzan la relación. La monotonía y el aburrimiento son grandes enemigos del amor. Compartir intereses y actividades comunes, dejando espacio para que cada uno pueda desarrollar inquietudes personales se constituyen como aspectos necesarios para que la pareja perdure.
– Ofrece apoyo y estabilidad – La complicidad y la compañía son dos factores esenciales a la hora de emprender una vida en común, pero en parejas maduras se magnifica mucho más. Es el momento de demostrar lo que puedes hacer por tu relación.
– Acepta a tu pareja tal y como es – Las personas que se aman de verdad y para toda la vida saben que vivir una relación implica compromiso y también comprensión. Puede que haya algunos temas en los que la pareja no esté de acuerdo o no tenga el mismo punto de vista, pero lejos de ser un inconveniente constituye una fuente de enriquecimiento para la unión conyugal.
– Respeto y comunicación – Comunicarse dentro de la pareja es empezar a respetarse y, en base a ello, valorar y apreciar la conversación. Es importante no tener miedo a expresar nuestros sentimientos ya que pueden convertirse en una fuente de resentimiento y rencor. La comunicación de pareja es un pilar fundamental para el crecimiento y fortalecimiento de la unión perdurable en el tiempo.
En conclusión, podemos decir que el amor maduro es sinónimo de compromiso. La pareja disfruta plenamente el uno del otro. Son amigos, amantes, compañeros y cómplices. Seguramente han superado importantes obstáculos y resuelto grandes problemas, por lo que se relación se ha consolidado y se convierte en un vínculo indestructible.
“Quiero envejecer a tu lado”
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, encontramos que también existe el tiempo, ese tiempo que nos lleva a cumplir años y acercarnos a la vejez.
Encontramos matrimonios con bastantes años que siguen juntos, habiendo superado muchas circunstancias en sus vidas.
Pero lo más gratificante que tiene la Palabra de Dios, es que no importa cuál sea nuestra edad, porque tenemos la oportunidad de entrar en esa dimensión que es la eternidad en donde no existe la vejez y estar toda la eternidad con Dios.
Aquí podemos llegamos a la vejez en nuestra relación matrimonial, y en nuestra relación con Dios, pero en la eternidad esa relación con Dios ya no está sujeta a años y tiempo.
Mi esposa está en esa eternidad con Dios, y yo cuando llegue el momento entraré también a esa eternidad, allí no tendremos una relación matrimonial pero juntos viviremos con nuestro Salvador.
Si tú quieres vivir esta experiencia, escucha lo que Dios te dice ahora a ti:
