Recuerda que tú eres un edificador.
¡Sí!, día a día, en los pasos que das, en las decisiones que tomas, vas edificando tu vida.
Si ayer te quejabas de que tu vida no es lo que quieres y que la culpa la tiene: “tus padres, tu jefe, tus profesores, tu mujer, tu esposo, tus hijos, etc, etc”. Pues ya no será así por más tiempo, porque hoy tomarás el control de tu vida.
Si hasta hoy te veías como un pequeño que solo obedece lo que le dicen, sin ser consciente de si lo que obedecías y hacías era bueno o malo. Pues ya no será así por más tiempo, porque hoy tomarás el control de tu vida
Si ya eres mayor y nunca has tomado la responsabilidad para edificar tu vida, y has buscado una pareja con la cual contraer matrimonio esperando que esa persona sí lo haga por ti. Pues ya no será así por más tiempo, porque hoy tomarás el control de tu vida.
Tomar la responsabilidad de nuestra vida asusta al principio, por la incertidumbre de no saber lo que queremos o hacia dónde vamos. Pero, por otro lado, una vez tomes el control de la responsabilidad de tu vida te alegrará saber que tienes una oferta de Dios, porque Él quiere edificar juntamente contigo tu vida.
Quizá piensas que no necesitas a Dios en tu vida para edificarla como tú deseas.
¡Pero sé realista si este es tu pensamiento!, porque sabes que el 100% de lo que sucede y sucederá en tu vida está solamente bajo tu responsabilidad, y seguro que el 100% de tus decisiones y de tus pensamientos no han sido y no serán correctos, y has fracasado y fracasarás una y otra y otra vez, en un intento constante de reedificar tu vida.
Pero ya no será así por más tiempo, ¿verdad?, porque hoy tomarás la decisión, y darás el paso, de dejar que el control de tu vida esté compartido con Dios, para ir de triunfo en triunfo en las diferentes áreas de tu vida.
Si estás de acuerdo, entonces acompáñame y veamos esto más de cerca en:
